POR UN SISTEMA SANITARIO HÍBRIDO. EL PORQUE QUE LA SANIDAD PÚBLICA Y PRIVADA JUNTAS, MEJORAN LA SALUD Y EL BIENESTAR DEL PAÍS


SEGUNDA PARTE

”Sanidad pública versus privada. La eterna discusión” (segunda parte)


El sector sanitario español ha sido puesto en entredicho diría que injustamente en estos últimos tiempos, especialmente debido al tsunami de la pandemia que hemos vivido y seguimos sufriendo por la Covid19. Ante todo quiero puntualizar que hemos vivido no una crisis sanitaria, sino una crisis de SALUD que es muy distinto y muy relevante a la hora de analizar y juzgar. Que esta crisis ha repercutido no solo, en el sector sanitario sino en todo el tejido social y económico no solo de nuestro país, sino de todo el planeta, un mundo con sistemas políticos, económicos, sociales y sanitarios diversos y distintos. Quiero aprovechar para denunciar que las comparaciones estadísticas que se han ido haciendo, entre países, me parecen poco rigurosas y desconcertantes en muchos casos, pues su elaboración en cada lugar es y sigue siendo distinta y creo que acertaría al decir que en algunos casos, incluso han sido manipuladas. Además las
comparaciones son siempre odiosas.
Por otra parte y doy fe, algunas entidades públicas de nuestro país especialmente de sectores como el sanitario, la educación y la investigación, que han visto reducidas en los últimos años por circunstancias diversas, sus aportaciones por parte del estado y sus gobiernos autonómicos han sufrido mucho. En algunos casos, esto ha provocado deficiencias estructurales que han aflorado de forma ingente con la terrible pandemia de la Covid19. Pero ahora quiero adentrarme en el vetusto debate, sanidad pública versus privada. Vaya por delante que soy un defensor convencido de que ambos sectores no solo tienen que convivir sino también colaborar estrechamente pues ambos conforman un solo y único sistema sanitario, pese a quien pese. Se equivocan los que dicen que España destina solo un 6.2% de su PIB a sanidad. No es cierto. El sector privado añade otro 2,7% lo que conforma un 8, 9%. Hace 30 años estábamos en un total del 6%. Otra cosa es el reparto, la distribución y su eficiencia, pero siempre están sesgados por razones ideológicas. Hasta me sorprende escuchar afirmaciones de relevantes investigadores españoles que viven en el extranjero trabajando en y para relevantes instituciones privadas y a la vez con un pie en España, colaborando con instituciones públicas de las que presumen. Ellos son el prototipo del sistema híbrido que propongo. Si les digo que el sector sanitario privado existe en España desde hace más de 100 años, que más de 12 millones de ciudadanos usan el aseguramiento y la provisión privada de nuestro país, de los cuales 2 millones son funcionarios públicos, es decir un 80% del total de su censo es un signo inequívoco de mi tesis. También lo es el que varios de nuestros hospitales privados, destacan por su calidad, reputación y prestigio en todo el mundo y eso es una realidad constatable. Nadie me negará que es bueno para nuestra sociedad en el más amplio sentido de la palabra. Y además en los últimos tiempos, jóvenes y no tan jóvenes emprendedores, científicos e investigadores, están creando un excepcional ecosistema de biotecnología, ehealth y otros ámbitos de las ciencias de la vida gracias a capital privado y eso es una realidad irreversible que refuerza más y más la tesis de la colaboración pública -privada y ahí está para quedarse.
No se trata pues de la tan manida, perversa y demagógicamente mal utilizada discusión de público o privado, para nada, se trata de identificar las buenas, regulares o malas instituciones sanitarias. Se trata de actuar deontológicamente de forma impecable y finalmente para que ambos sistemas, actúen de forma armónica, coordinada, retroalimentándose para mejorar el output que toda sociedad desea, una mejor salud y bienestar. Como explicaba en la primera parte de este documento y prólogo de este segundo artículo, deberíamos calificar que entendemos por público o privado. ¿Quién financia el sector público? Pues la sociedad civil, individuos, empresas y muchas instituciones privadas. Que nadie se equivoque, el estado se nutre de nuestros impuestos, directos e indirectos y cuanta menos actividad empresarial, comercial haya, menos ingresos tendrá el estado. A su vez es necesario puntualizar que tanto los gobiernos, estatal, autonómicos, provinciales, municipales y probablemente me dejo alguno más, deben estar al servicio de su comunidad. Ellos son aquellos que deben administrar con rigor, ética y justicia, transparencia y eficiencia NUESTROS recursos para conseguir una sociedad con el mayor bienestar posible. Pero ojo, que nadie se equivoque, no reparten y gestionan su propio dinero sino el NUESTRO y deben hacerlo con criterio pues para eso los elegimos, por esto se les llama “Administración”. No somos vasallos, somos ciudadanos con derechos y pero tampoco debemos olvidar que también tenemos importantes obligaciones que debemos cumplir y que a veces olvidamos. A su vez, nuestros gobernantes y como no, también los funcionarios públicos, deben velar por gestionar con honradez y rigor la utilización del dinero que proviene de la sociedad, en favor del bien común. Por su parte los ciudadanos a través de los organismos y herramientas adecuadas y que deberían ser independientes de los gobiernos, deberían vigilar con mucha atención la correcta aplicación de los mismos, pues ha sucedido y en demasiadas ocasiones, que muchos recursos públicos han ido a parar a manos inadecuadas de forma fraudulenta y también que demasiadas veces esto ha quedado impune.
¿Imaginan las decenas de millones que se han fundido por el camino? Con este dinero esfumado por vías opacas, algunas veces indescifrables, muchos hospitales y universidades públicas, no estarían ahora sufriendo tanto. Pero volviendo a la discusión eterna de si privado o público, insistir de nuevo, en que si el sector sanitario privado no existiera, el sector público estaría colapsado y probablemente desabastecido de profesionales que comparten actividades entre ambos ámbitos. Gracias a los hospitales privados no solo hemos evitado fuga de magníficos profesionales a otros países, sino que hemos recuperado muchos de ellos y a pesar de esto, se estima que cada año se produce una fuga de más de 2.000 profesionales sanitarios a otros países, pues aún hoy en día, la formación académica de nuestros sanitarios es muy cualificada y apreciada fuera de nuestras fronteras. Ello ha beneficiado el conocimiento y no solo asistencial y docente, sino también investigador, aunque nos queda mucho por recorrer. Hay muchos y muy buenos hospitales privados de carácter universitario que además de aportar una buena asistencia, añaden valor a la docencia e investigación. ¿Y qué decir de los hospitales públicos que hacen alianzas estratégicas con empresas privadas para I+D? ¿O es que alguien cree que los hospitales públicos no cuestan nada?. Compran productos a empresas proveedoras privadas; adquieren tecnología a empresas privadas; subcontratan en muchos casos servicios no “core” a empresas privadas. Muchos de sus médicos alternan su actividad con el sector privado que no solo les permite compensar sus ingresos, sin tener que emigrar, sino que además les permite aumentar y potenciar sus conocimientos en actividades docentes e investigadoras que se realizan muy dignamente en dichos hospitales. O sea que ya está bien de demonizar o esconder al sector sanitario privado usándolo como arma arrojadiza y demagógica, pues no es baladí que sea un sector centenario, que ha progresado y es un importante puntal en nuestra sociedad que genera muchísimos puestos de trabajo, que aporta unos ingresos sustanciales al PIB del país y tiene centros de alta reputación reconocidos en todo el mundo. Creo que ya va siendo hora de dejar de
avergonzarse ni de pedir perdón por algo que no es punible, todo lo contrario.
Además y esto se ha divulgado muy poco, el sector privado hospitalario, soporta un 21% de IVA que a diferencia de muchas otras industrias y sectores, no puede descargar y va contra su resultado económico directamente y jamás nadie ha querido prestarle la más mínima atención a pesar de muchos intentos por normalizarlo y poder ser tratados justamente como la mayoría de industrias. Me pregunto pues ¿Además de injusto, no es esto ya puestos, una cuota de solidaridad suficientemente importante? Sigo perplejo como algunos osan demonizar los hospitales privados por su ánimo de lucro. ¿Acaso los proveedores de todo tipo de los hospitales públicos son entes filantrópicos? Para nada. Tampoco y es más que lícito. ¿Cuál es el problema? La manipulación demagógica que cada vez abunda más. La respuesta es simple pero común a todos, no hay que diferenciar por la titularidad jurídica, es decir públicos o privados, sino por una buena gestión, eficiente, ética, honesta, eficaz y transparente. Ojalá en España tuviéramos una especie de guía oficial de calidad de hospitales y servicios. Es algo por lo que llevo luchando años, pero he llegado a la conclusión de que es un imposible. Una especie de Guía Michelin avalada por terceros de forma rigurosa, objetiva e independiente.
!Qué fácil es demonizar y utilizar la demagogia de que la medicina privada es para los ricos!. Para nada. Clases medias y bajas son parte importante de sus usuarios y que por favor nadie lo manipule injustamente. Este 25% de la población española que usa los hospitales privados, lo hace porque se siente protegida y muchísima gente ahorra cada año para poder pagarse un seguro privado que le da confianza para proteger su bien más preciado, su salud. ¿Saben que pagamos más por el seguro de nuestro vehículo que por un seguro privado médico?. ¿Y que este 25% de la población en muchos casos tiene doble aseguramiento?. Si lo hacen es porque lo aprecian. ¿No les parece?
Con ello no quiero decir que nos falte un trecho para mejorar, siempre hay que buscar la mejora, pero no olvidemos que los recursos suelen ser siempre escasos, por esto, solo haciendo las cosas bien, de la mano, coordinados, organizados, acomodando la oferta a la demanda de la sociedad, conseguiremos un mejor sistema sanitario en el que cada centro cubra de forma ordenada y eficiente las necesidades que se le hayan asignado.
Cuando uno está enfermo y traspasa el umbral de un hospital, está angustiado, agobiado, preocupado y su entorno también. Lo que menos les preocupa es si el hospital es público o privado, lo único que está en su mente es la confianza en los profesionales que le tratarán y en recuperar su bien más preciado, su salud. Ahí se acaba la demagogia. Y para terminar, un mensaje a nuestros políticos y gobernantes, no somos vasallos, somos ciudadanos que depositamos nuestra confianza y nuestros recursos en sus manos para que administren con eficiencia, rigor, ética y sostenibilidad. Estos por desgracia, son siempre insuficientes ante una demanda sanitaria que no deja de crecer. Solo hay una sanidad y esta es aquella que actúa con responsabilidad, vocación, ética profesionalidad, eficiencia y con humanidad. La titularidad jurídica que tiene decenas de formas es indiferente si se cumplen los principios anteriores.

Sanidad : Publica o Privada: Ambas compitiendo

Los recursos publicos(que son nada mas ni nada menos que el dinero recaudado del ciudadano) que luego deben ser administrados por nuestros gobernantes y posteriormante deben ser gestionados de la forma mas eficiente y eficaz . No se trata de animo de lucro o sin animo de lucro. Ni de publico o privado .El lucro, desgraciadamente no es el mal , lo es la mala administracion de los recursos que pagamos via impuestos que a veces son malgastados de forma incomprensible o en casos peores, dilapidados desastrosamemte. Se trata pues de que gestionen los mejores y da igual su titularidad juridica. Todos queremos estar bien atendidos , bien tratados, con prontitud y tratando de recuperar nuestro bien mas preciado, la salud. Que gestionen los mejores y rindan cuentas, no solo financieras sino tambien cualitativas. Inversiones adecuadas, costes ajustados a las posibilidades financieras y calidad controlada. Eficacia y eficiencia, es decir , conseguir los objetivos deseados con los recursos de los que dispones que ahora de vuelta al mundo real, descubrimos que son escasos.Con estos tres parametros bien gestionados, da igual si quien gestiona tiene afan de lucro o no. ¿O es que los laboratorios farmaceuticos, los proveedores sanitarios de productos y tecnologia, los propios medicos y empleados de los hospitales y muchas instituciones mas, no trabajan para ganarse la vida? Por favor, no seamos hipocratas y actuemos como Hipocrates. Lo siento, pero disiento con las criticas facilonas e interesadas . Es la misma historia que en los ultimos 30 años. Por cierto, les preguntaria a algunos, como gestionarian los “recursos publicos” sin una buena sanidad privada que convive, se complementa y ahora yapor fin , compite con la publica. La respuesta es simple: El sistema habria quebrado. No ataquen, malmetan y minimicen a la sanidad privada llamada con retintin “con animo de lucro”, que ya de por si, busca una retorticera intencion de influir negativamente en terceros. La sanidad privada tiene derecho a existir, a competir, a complementar la publica, eso si, regulada, acreditada y evaluada por una agencia independiente que a la vez haga la mismo con la publica y divulgue sus resultados. Comparar y elegir. Asi, los ciudadanos podremos estar informados de quien es quien y podremos escoger con conocimiento de causa el servicio mas preciado: A quien cuida nuestra salud.