UNA EMPRESA SIN ALMA, ES UNA EMPRESA SIN VIDA by PUENTIA Junio 2020


A Gabriel Masfurroll (Barcelona, 1953) le gusta rodearse de los mejores “porque jamás dejas de aprender”. Está casado y es padre de Gaby, Paola y Alex, que nació con síndrome de Down y murió a los tres años. De ese golpe vital nació en 2006 la Fundación Alex, una prolongación de los valores humanos que destila el hombre que pilotó el impulso de la sanidad privada en España y durante años fue faro del sector en el sur de Europa. Sereno, conciliador, eminentemente proactivo y convencido del valor añadido de trabajar en equipo, Masfurroll transmite su pasión por el trabajo, por las personas y por el Fútbol Club Barcelona, entidad para la que trabajó descubriendo al mundo talentos de talla mundial y cumpliendo el sueño de aquel niño que con 4 años acudió por primera vez al Camp Nou de la mano de su padre y cayó perdidamente enamorado.

PUENTIA: ESOS AÑOS LIGADO AL FÚTBOL DE PRIMER NIVEL ¿FUERON UNA ESCUELA DE LIDERAZGO?

GABRIEL MASFURROLL: He vivido casi 20 años en el mundo del fútbol y fue una escuela extraordinaria. Maduré 100 años en 10 porque aprendí lo que no estaba escrito. Hay que escuchar y estar atento para aprender. Es un escaparate inigualable para lo bueno y lo malo, pero no difiere tanto del mundo real. Curiosamente ha desaparecido de las primeras planas de los periódicos. El fútbol no deja de ser una caricatura de la sociedad con todos sus defectos y sus virtudes. No lo digo en sentido peyorativo y, de hecho, en cada país es así.


P: ¿CUÁL ES SU APUESTA POR EL LIDERAZGO?

GM: Creo mucho en el liderazgo ad hoc. Cuando te pones al frente de una organización debes saber dónde estás, en qué entorno, con quien estás, cuales son las raíces culturales y los hábitos… Soy partidario de desarrollar un liderazgo de complicidad porque el liderazgo te lo ganas. Complicidad no quiere decir amiguismo ni buenismo. Significa que se puede desarrollar un proyecto con objetivos comunes y que, en armonía, lo lograremos. Si cada va por su lado, será difícil de alcanzar.
P: ¿Y QUÉ VIRTUDES DEBE TENER ESTE TIPO DE LIDERAZGO?

GM: Requiere conocimiento, empatía, paciencia, respeto y tolerancia.
P: ¿CÓMO HA AFLORADO EL LIDERAZGO DURANTE LA SITUACIÓN DE EMERGENCIA SANITARIA?

GM: Cada cual ha demostrado lo que es en esta crisis. Si una multinacional ha dado un millón de euros y una pequeña ha dado 10.000, todos son muy honorables. Se ha demostrado liderazgo, empatía y compasión. Preocuparte por quienes lo están pasando peor y necesitan ayuda. El liderazgo se ha demostrado en la solidaridad porque no todo consiste en ser el mejor y ganar mucho dinero pues la vida es una carrera a largo plazo con altibajos. La situación es ahora compleja y todos tendremos que apechugar porque mañana puedes ser tú el que lo pase mal y si alguien cree que está a cubierto, se equivoca.


P: ¿ESTABA BIEN ENFOCADO EL LIDERAZGO EMPRESARIAL ANTES DEL COVID?

GM: Generalizar es injusto porque hay magníficos ejemplos de liderazgo y también los hay nefastos. No se puede hablar de un liderazgo único. Cada liderazgo tiene sus circunstancias geográficas, sociopolíticas, culturales, económicas… No puedes liderar igual en Asia, en América Latina o en EE.UU.


P: ¿QUÉ MARCAS HAN SALIDO MÁS REFORZADAS DE ESTA CRISIS?

GM: Sería injusto personalizar, pero ha habido muchas instituciones, compañías y personas -muchas de forma anónima- que han estado a la altura. No valoro el bombo y el platillo sino el hecho. A la larga se sabe y, cuando alguien te ayuda, no se olvida jamás.
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P: ¿NOS DEJA ESTE PROBLEMA ALGUNA LECCIÓN APROVECHABLE?

GM: Nos ha pillado el toro. Y eso que en la plaza no había ningún toro. Me temo que muchos no han entendido que hemos sufrido una cura de humildad importante. Vivíamos en un mundo, el occidental, en el que nos creíamos los reyes del universo y un bicho que apenas conocemos ha puesto patas arriba todo el planeta y ha causado daños irreparables. Esto requeriría que entre todos hiciéramos un ejercicio sobre cómo vivíamos y cómo deberíamos vivir, pero me temo que no lo haremos. Viendo cómo se comportan algunas personas que salen a la calle tengo la sensación de que no se han enterado de nada. Ahora proliferan insultos, peleas, criticas…y esto no va por ahí.


P: ¿DESDE EL PLANO DE LA COMUNICACIÓN SE HAN HECHO BIEN LAS COSAS?

GM: Soy empresario. He gestionado muchas empresas y mucha gente. Es muy difícil. Y en época de crisis, dificilísimo. Imaginemos lo que es gestionar un país en una situación excepcional en donde quien teóricamente manda no manda en realidad porque debe pactar con unos y con otros. Es un ejercicio surrealista y, cuando esto pasa, cada uno arrima el ascua a su sardina y la comunicación no fluye bien. Se producen mensajes dispares y contradictorios y esto puede concluir con una crisis importante porque la comunicación es fundamental y para comunicar bien hay que liderar y gestionar bien, saber tus objetivos, tu camino y ser muy transparente. En situaciones como esta un líder debe hacer lo que quiere, no lo que debe, que es lo que le pide el entorno.


P: ¿LE HA SORPRENDIDO LA REACCIÓN SOLIDARIA ESPONTÁNEA DE MUCHOS CIUDADANOS O EMPRESAS DE TAMAÑO MEDIO?

GM: Como profesional del sector sanitario, ha sido bonita la reacción de la gente para agradecer a los profesionales el trabajo realizado, pero me sorprende que haya tardado tanto. En estos 40 años he visto vida, muerte, enfermedad, angustia, amor, terror… Lo he visto muy de cerca y hay mucha gente que lo ha vivido en sus carnes. Creo que en un tiempo se olvidará y eso me sabe mal. Hay muchas profesiones que han quedado olvidadas a pesar de que también se han jugado el pellejo. Quizá se ha abusado al hablar de héroes y heroínas porque han existido siempre. Otra cosa es que se les reconozca. Para ser héroe no hace falta ser sanitario. Hay mucha gente que se la juega.


P: ¿CREE QUE LA VULNERABILIDAD, EL MIEDO PUEDEN LLEGAR A SER INSPIRADORAS? ¿QUÉ NOS HAN ENSEÑADO?

GM: Nos hemos confinado por miedo pero el miedo se nos está pasando. El ‘lobo’ se ha convertido en estadísticas. Los fallecidos son números. Vivimos en una era donde los muertos que vemos no nos afectan. Estamos más insensibilizados. El COVID ha afectado a gente cercana y la gente se ha asustado pero al iniciar la desescalada parece que ese miedo se ha perdido. La situación nos ha enseñado reacciones insospechadas de gente miserable.


P: ¿HEMOS VISTO ESTAS SEMANAS LA VERDADERA CARA DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA DE LAS EMPRESAS?

GM: En esto soy muy disruptivo. De la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) no me gusta el nombre. Es muy de marketing. Las responsabilidades individuales y colectivas son importantes pero no hay que darles bombo y platillo. La RSC depende del momento, la circunstancia y el lugar. En momentos como estos muchos han sacado lo mejor que tenían haciendo lo mejor para ayudar a la sociedad. La mayor responsabilidad como empresario son las personas, las que trabajan contigo, a las que sirves, las que te sirven. Deberíamos recuperar el humanismo que aquí hemos perdido. Hemos llegado a un paradigma de materialismo insano que nos ha deshumanizado y hemos tenido que inventar la RSC que no es otra cosa que un blanqueo de conciencia.
P: ¿TIENEN ALMA LAS EMPRESAS?

GM: Hay empresas que tienen alma y otras no. Va en función de las personas que están al frente y esos es lo que marca la diferencia. Hay grandes empresas con alma, como Inditex, y otras que hoy están aquí, mañana pertenecen a otro y no tienen alma. Su objetivo es ganar, competir y sobrevivir. El alma no es quien lidera sino su entorno. Lo transmite el líder y logra que su empresa tenga alma. Sucede en aquellas que son responsables.
P: USTED HA DICHO QUE ESTA CRISIS NOS HA DEMOSTRADO QUE ÉRAMOS GIGANTES CON PIES DE BARRO, ¿HAY MUCHO GIGANTE CON PIES DE BARRO EN EL MUNDO DE LA EMPRESA?

GM: Hemos vivido los últimos 25 años en el cortoplacismo y hemos de cambiar. Por eso muchas empresas tienen pies de barro. El empresario quiere que su empresa sea consistente, robusta y recupere la inversión, pero no se puede pensar en el corto plazo porque termina explotando. Lo importante es hacer las cosas bien y a la larga salen bien. Una empresa sin alma es una empresa sin vida; condenada a desaparecer tarde y temprano.


P: ¿HAN ESTADO A LA ALTURA LOS REFERENTES SOCIALES MÁS PRÓXIMOS AL CIUDADANO?

GM: Insistiendo de nuevo en que no se debe generalizar, sí es cierto en que algunos deportistas que conozco han estado a la altura con mayor o menor visibilidad. Los de elite tienen visibilidad y recursos. Esos deportistas, en su mayor parte chicos jóvenes con dinero que en unos años dejarán de ganarlo y deben organizarse, reciben en situaciones como esta decenas de miles de solicitudes de ayuda. Pongámonos en sus zapatos. ¿Qué haces cuando te escriben de todo el mundo contándote situaciones muy complicadas? Es muy fácil criticar, pero no es fácil gestionar eso.


P: ¿QUÉ CLAVES CREE QUE DEBERÍA TENER LA MEJOR CAMPAÑA PUBLICITARIA DESPUÉS DEL COVID?

GM: Debería ser una campaña enfocada hacia la tolerancia, la generosidad, la solidaridad. Centrada en el mensaje de que juntos podemos llegar más lejos que enfrentados. Debería ser el gran eslogan y el remedio que necesita nuestro mundo porque percibo que vamos en sentido contrario. Ahora salen odios y venganzas y ese es un virus incurable.


P: ¿SON MAYORÍA QUIENES APUESTAN POR EL ODIO?

GM: Son menos pero hacen más ruido y son capaces de manipular a mucha gente de buena fe.


P: ¿CULTIVA (CONSCIENTEMENTE) SU MARCA PERSONAL?

GM: La riego cada día (risas). Soy como soy así que más que cultivar mi marca trato de exponerme tal cual y no me esfuerzo en vender lo que no soy. Es imposible gustar a todo el mundo, pero es cierto que todo lo que pienso hago y digo es de buena fe. Seguro que me equivoco muchísimo, pero es mejor esto que no hacer nada. Además, la marca Masfurroll es muy complicada de pronunciar y me esfuerzo mucho por hacer pedagogía en ese sentido (más risas).

CARTAS A ALEX: TUVE UN SUEÑO. Vía @marca 14 junio 2020

Título : Tuve un sueño

Querido Àlex, el mundo del deporte, liderado por el fútbol, pasó primero por una cuarentena que nadie pensó que se trataba de cuarenta días, a un confinamiento largo y tedioso de casi tres meses y mientras, viviendo inmersos en un estado de alarma para entrar en una nueva era llamada nueva normalidad que va a ser distinta, mucho más reglada y distinta y que muchos no son capaces ni de entender ni aceptar, poniendo en riesgo a los demás y a la sociedad en general. No obstante Àlex, cuando me preguntan como estoy, digo que llevo tres meses surfeando la vida y como yo muchos más, pero eso si, agradecidos por seguir con salud y esperando que la gran ola no nos pille por el camino, pues el tsunami no ha amainado, solo ha cambiado de rumbo, de geografia, pero puede regresar como un boomerang en cualquier momento. Mientras, se reanudan cuidadosamente, no sin polémicas y con rifi-rafes, los distintos eventos deportivos( business is business) y veremos que dará de si todo ello. Se ha dicho que la crisis de salud de la Covid 19 era como una guerra. Es cierto que se han contagiado y siguen contagiándose millones de habitantes y que tristemente decenas de miles están falleciendo y seguimos sin saber a qué nos enfrentamos y esa es la pura realidad, guste o no. Pero de momento en general no se ha destruido el tejido industrial ni las infraestructuras como sucede en las guerras , solo se han parado. Hay que reactivarlas y eso que parece de sentido común hijo, se está convirtiendo en un imposible, aunque hay que reconocer los ímprobos esfuerzos que desde distintos entes supranacionales se están haciendo.Vivimos dos mundos bipolares. El solidario, filantrópico, tolerante , generoso y dispuesto a sacrificarse y el intolerante, excluyente, separador, instigador, egoísta y fomentador de odios tribales y cainitas. El primero es mayoritario, esforzado y silencioso. El segundo es minoritario, tramposo y bravucón como sucede en el deporte también y a veces hasta ganan aunque a la larga acaban perdiendo, pero demasiadas veces dejan graves efectos colaterales. Mientras, el planeta sufre y van surgiendo día a día, movimientos que reclaman sus derechos, muchos con razón y más ahora que las necesidades abundan, también es cierto que es hora de arrimar el hombro y ser generosos y tolerantes. El problema es como entender la generosidad y la tolerancia . A la vez surgen fricciones y luchas por doquier nada ejemplares que enervan a la sociedad. Ese no es el camino. John Carlos , Luther King, Nelson Mandela , George Floyd fueron detonantes de la discriminación de la que somos capaces de perpetrar los seres humanos, pero también están ahí los Tiger Woods, Michael Jordan , Abdul Jabbar, Edwin Moses,Magic Johnson, Pele, Thuran, Arthur Ashe y tantos otros deportistas de color que nos dieron ejemplo del camino a seguir y que fueron y aún son idolatrados. No es solo discriminación en el color de la piel. Muchos son los odios ancestrales que resurgen una y otra vez, transformándose en “ismos” y fobias que nos transforman en seres irracionales y despreciables.Vivimos hijo en un mundo donde abunda cada vez más la reivindicación, la lucha por derechos pero en donde los deberes se olvidan o diluyen. Deberíamos ser capaces de alcanzar puntos de encuentro donde el odio sea desterrado del todo y el diálogo de verdad, se imponga con hechos constatables y sin tantas palabras huecas y dirigidas a la galería que a algunos tanto gustan y se adornan . Solo la buena voluntad y buena fe de los hechos nos llevaran a recuperar ya no digo la paz y armonia global porque esto fue solo un sueño que tuve y al despertar olvidé, pero si a recuperar un mundo mejor , más justo y equilibrado. El deporte siempre fue con algunas tristes excepciones, punto de encuentro en el que la juventud de todo el mundo nos demuestra que las diferencias peyorativas y necias, las generamos en nuestras mentes. Los JJOO demuestran una y otra vez como los deportistas de todo el mundo saben competir y compartir, sin discriminaciones de ningún tipo. Afortunadamente no somos todos iguales pues seríamos robots. Nuestras diferencias nos hacen mas humanos y complementarios y eso es el sueño que tuve, que todos comprendíamos que juntos somos mejores que separados y que las fronteras son imaginarias .“Fill , seguim perduts en la inmensitat de la ignorància. T’estimo Alex”.

LA CONTRA de LA VANGUARDIA por IMA SANCHIS : NO TODOS LOS EMPRESARIOS SOMOS COMO EL TÍO GILITO

9 de Mayo de 2020



Gabriel Masfurroll, empresario hospitalario grupo Mi Tres Torres , Presidente Consejo UAB

Soy un sexalesnte de 66. Barcelonés y barcelonista. Licenciado en Economía. Casado, 3 hijos y 3 nietos. No creo en partidos políticos ni en religiones, a menudo manejados por intereses personales. La madre naturaleza no perdona, deberíamos tenerlo en cuenta. Creo en las buenas personas y a veces me equivoco

Mi vida está marcada por un hecho fundamental: Soy hijo y nieto de empresarias.
¿Y cómo afecta eso?
Hace 60 años, que tu madre y tu abuela fueran las jefas, y tu abuelo y tu padre sus asistentes era el mundo al revés, mi entorno me miraba como a un bicho raro.
Triunfaron en Estados Unidos.
Vendían sus diseños en Los Ángeles y en Nueva York. Llegaron a ser invitadas por la NASA a desfilar en Houston para conmemorar la llegada del hombre a la luna. Yo me preparé para entrar en la empresa familiar pero se fue al garete con la crisis del petróleo en los 70’.
Aterrizó en la gestión hospitalaria.
Empecé sin vocación, pero me enamoré del sector por su humanidad. Me ha sorprendido esta campaña de héroes sanitarios, yo los he visto siempre así, salvando vidas.
¿Los hospitales privados se han quedado al margen de esta crisis?
Todos nos hemos coordinado, pero el sector público ha tenido el protagonismo por cuestiones ideológicas. Unos sin los otros no podrían funcionar. Y con el coronavirus la colaboración está siendo extraordinaria.
¿Sin cobrar?
Sin cobrar. Doce millones de españoles, entre ellos el 80% de los funcionarios, utilizan la sanidad privada; y hay muchos profesionales que combinan sanidad pública y privada, gracias a eso evitamos la fuga de talento.
Usted mismo ha sufrido el virus.
Sí, y creo que esta pandemia y sus consecuencias son una cura de humildad para todos. Vivíamos por encima de nuestras posibilidades, nos creíamos invencibles. ¡Hablábamos incluso de alcanzar la inmortalidad!, y un bichito nos ha puesto en nuestro sitio.
¿Aprenderemos?
Mi sensación es que dentro de unos meses todo volverá a ser igual que antes.
¿Qué debería cambiar?
Los valores. Deberíamos reorientar la educación hacia el humanismo. Educar a la sociedad para evitar que nos manipulen y engañen. Hay que anteponer el bien común a los intereses partidistas, y eso no está pasando. El capitalismo se ha convertido en un sistema depredador que arrasa con todo.
Hasta con el sentido común.
Es deplorable ver como los países compiten por patentes de medicamentos y vacunas, cuando lo que habría que hacer es unir esfuerzos y recursos para hallar conjuntamente la fórmula para controlarlo en lugar de hacer del coronavirus un negocio.
Ahora toda la atención se ha desplazado a la crisis económica.
Sí, parece que el virus está pasando a un segundo plano, pero él sigue ahí, y hace falta calma. Pero se habla de posguerra, y de nuevo es demagogia, porque no es comparable, la guerra duró cinco años y lo destrozó todo, y nosotros hemos parado tres meses. Con el dinero de todos -que es el que maneja el Estado- bien gestionado y con tranquilidad saldremos adelante.
Parece que sin turismo no podremos sobrevivir.
Hay países que tienen petróleo, nosotros tenemos sol y mar. Aprendamos a gestionarlo bien, busquemos el equilibrio, quizá sea el momento. España no puede recibir 80 millones de visitantes, mejor 60 y hacerlo muy bien. Preservemos nuestro entorno, nuestras costas y bosques, nuestras ciudades.
Usted es un empresario de largo recorrido, ¿qué ha aprendido?
Que hay que contar con las crisis, que no se puede pelear solo, que hay que unir esfuerzos y saber ceder, que solo juntos saldremos adelante, pero el mundo no va por ahí.
¿Sálvese quien pueda?
Hay que olvidarse de la prisa, apostar por el medio y el largo plazo. Necesitamos un proceso de rehabilitación empresarial que debe estar sustentado por los estados pero no para volver a lo mismo, debemos aprovechar esta crisis para hacerlo mejor.
Vivimos en un mundo que si no aumentas tus beneficios cada trimestre, pierdes.
La empresa es mucho más que eso, son sus personas, y esa verdad la hemos perdido. El empresario no es el tío Gilito, también es un trabajador, que cree, arriesga, crea riqueza.
Sí, eso debería de ser.
De todo hay, también mucho especulador, gente que nunca tiene suficiente, siempre quiere más. Cuando oigo esa frase de “el tiempo es oro”, pienso que el oro no vale nada comparado con el tiempo. Todo está en nuestra mente.
¿A qué se refiere?
¿Por qué le damos tanto valor al dinero? Lo que tiene valor es la vida, y la vida de todos. En la guerra de Siria en siete años han muerto 511.000 personas. La covid a día de hoy a matado a la mitad… ¿Esos muertos valen menos porque no son de los nuestros?
Nos interesa lo nuestro.
El todos contra todos, cada uno defendiendo sus intereses, es el peor de los virus, una garrapata en el ADN del ser humano. Vivimos en sociedades 50 contra 50: Brexit, independentismo, seguidores y detractores de Trump… Estamos enfrentados, bipolares…; solo paramos si tenemos miedo, y esto es muy triste