CARTAS A ALEX:MEJOR DAR QUE RECIBIR. Via @Marca 21 octubre 2018

Titulo: Mejor dar que recibir

Querido Àlex, que curiosos somos los humanos. Constantemente buscamos recompensas, del tipo que sea. Las económicas son normalmente las más importantes porque nos permiten mantenernos y vivir, a algunos sobrevivir y aún demasiados, en demasiadas partes del mundo, ni eso. Es triste, pero a veces el egoísmo que sinceramente anida en casi todo ser humano y nos encamina a querer más y más y a veces hasta olvidarnos de los demás. Si hemos sido afortunados, una vez cubiertas las necesidades deseadas, buscamos otro tipo de recompensas como reconocimientos, premios, homenajes y un sinfín de cosas que nos permiten seguir en el bucle del mas y más para seguir alimentando nuestro ego y lo peor es que a veces, nunca es suficiente. Hijo, solo con los años, te das cuenta de que la vida es efímera y si tienes la suerte de haber conseguido alcanzar tu umbral de bienestar,compruebas que ya eres un privilegiado. Es entonces cuando descubres que dar, ayudar, compartir, es mucho más reconfortante que recibir. En el mundo del fútbol esto sucede exactamente igual y es más visible. Y ahí la paradoja. Un deporte basado en el trabajo en equipo, en la solidaridad de todos para conseguir los éxitos deseados y comunes , ha evolucionado hacia el modelo de fomentar de forma equivocada los premios individuales, olvidando que detrás de cada uno de ellos, hay un enorme esfuerzo colectivo anónimo, de muchísima gente que aporta valor pero no sale en la foto. Pues bien, en estos últimos días, aquel niño de 13 años que llegó a Barcelona buscando ayuda médica y la oportunidad de desarrollar su increíble talento, ha conseguido un hito para mí enorme. No tan solo ha crecido como futbolista, sino muy especialmente como persona. Nunca le han importado demasiado los títulos individuales y si los colectivos. Nunca ha presumido de ser el mejor y si de querer ganar con los suyos y para los suyos los títulos colectivos. No ha presumido de ser un “caudillo” y si ha sido, es y creo será el resto de su vida, juegue o no,un líder. Àlex, que los incrédulos miren en wilkipedia y verán lo que ha conseguido en estos años y se sorprenderán de todo lo que ha ganado, siempre con humildad y discreción. Ahora acaba de culminar para mi, el mejor de sus títulos, el mayor de sus premios y no es para el, es para niños y niñas que sufren con el cancer. Ya te lo imaginas Àlex,me estoy refiriendo a Leo Messi. Hoy estamos de enhorabuena. Gracias a él y otros benefactores, pero principalmente a su proyecto #paralosvalientes, Barcelona contará con el centro líder en el sur de Europa destinado a tratar el cancer infantil.Aunque por desgracia aún hay demasiada prevalencia en esta enfermedad, en este nuevo centro gestionado por los excelentes profesionales de San Juan de Dios y su gerente , gran profesional y amigo, Manuel del Castillo, muchas familias encontrarán la esperanza.”Gracies Leo y familia, gracies també a tots els benefactors I institucions , persones i empreses que heu conseguit arrencar un projecte tan i tan important perquè molts infants deixin de patir. T’ estimem Leo, t’ estimo Alex”

Cartas a Alex: Siempre insatisfechos . Via @Marca 6/10/2018

Titulo: Siempre insatisfechos
Querido Àlex, las coincidencias son a veces curiosas. En mi última carta te explicaba como los humanos en general somos ciclotimicos y creo que el fútbol es el paradigma y exponente más claro de todo ello. Sabes hijo, los lunes juego a fútbol con un grupo de amigos. Allí nos juntamos cada semana y cada lunes es como una final de Champions. Jugamos oscuros contra claros. Yo juego con los claros y últimamente estamos arrasando. Los oscuros lo ven de forma distinta, pero es lo de siempre, el orgullo y amor propio. Los ante y los post partidos sirven para hablar de política y de fútbol, pero como bien sabes, ahora en Catalunya hablar de política, aunque sea entre amigos es más delicado, por lo que el fútbol, toma protagonismo. Pues bien, tras el empate “in extremis” el fin de semana pasado con el Athletic, las críticas fueron feroces. Que si Valverde ha perdido el control;que el adn del Barça ha desaparecido; que Messi está mayor y esto influye demasiado, etc , etc, es decir, todo “negativvvvoooo” como hubiera dicho el inclito Van Gaal. Pues bien, el miércoles jugamos en Wembley, catedral del fútbol frente al Tottenham de Pochetino, buen amigo pero perico y a su vez candidato al banquillo merengue. ¿Y que pasó? Pues lección de fútbol y ganamos 2-4 que es un pedazo de resultado y que además no refleja lo que fue el partido y donde el Barça jugó un partidazo. Messi, impresionante, se salió. Jugó de todo y además se puso el equipo a la espalda, defendió, distribuyó, asistió y marcó dos goles. Estoy intrigado en volver el próximo lunes y escuchar los comentarios. Claro que queda el partido de este próximo domingo con el Valencia. Ahora eufóricos y esperanzados. El lunes veremos. “Fill, som així, a pesar de tenir el millor del món, un gran equip i un magnífic entrenador, ens queixem. Condició humana. T’estimo Alex”

Discurso inauguración curso académico 2018-2019, del sistema Universitario Catalán. Hospital Sant Pau.. 6/9/2018

Buenas tardes y bienvenidos.

Esta es, ya, mi quinta inauguración de curso desde que tengo el placer, el honor y el orgullo de presidir el Consejo Social de la Autónoma. Los consejos sociales son, como sabéis, los órganos de participación (y representación) de la sociedad en las universidades públicas, una de las rótulas en su integración en su entorno económico, político y social. Confío en dar voz, con estas palabras, también al resto de los consejos sociales de las universidades catalanas.

Los Consejos somos actores que velamos por el patrimonio de las universidades y la gestión económica y académica y participamos activamente en estos ámbitos, porque así nos lo encarga la ley. El Consejo Social de una universidad es, también -en el caso de la Autónoma, muy especialmente-, un organismo con un perfil propio y con proyectos propios al servicio de la universidad.

Decía que es mi quinto acto de apertura de curso. Este, sin embargo, no es un curso más. No estamos en un lugar cualquiera ni en un día cualquiera. El lugar y el día son excepcionales.

Observemos la maravilla que nos acoge. Me cuesta resistirme al tópico de “marco incomparable”. Es así: incomparable. Ideal. Nos encontramos donde debemos estar; ningún otro emplazamiento sería mejor para este acto de apertura del curso 2018-2019 de la UAB y del sistema universitario catalán. Hace un año estábamos en el monasterio de Sant Cugat; hoy tenemos el placer de estar en otro de los espacios donde, hace 50 años, nació la Autónoma: el que acogió su primera Facultad de Medicina y que acoge una unidad docente.

Un espacio (el Recinto Modernista de Sant Pau) que, además, simboliza lo que somos y lo que queremos ser: dinamismo, innovación, apertura y complicidad entre actores para mejorar las condiciones de vida de todos. Es, también, si me lo permitís, un lugar de especial significancia personal, en el cual hace 42 años inicié mi carrera profesional; también es donde conocí a mi esposa, Cris, enfermera del Hospital, donde nació nuestro primer hijo y donde murieron dos abuelos míos.

Decía que no sólo el lugar es incomparable. El momento también es único. Hace un año, empezábamos a celebrar lo que aún hoy celebramos: en la Autónoma cumplimos medio siglo; nos hacemos mayores. Y nos encanta conmemorarlo, hoy, con una compañía tan grata: todas las universidades públicas catalanas, el proyecto ejemplar de Proactiva Open Arms y el presidente de la Generalitat de Catalunya.

Más allá del 50º aniversario de la UAB —nuestra universidad ciudad—, el momento también es excepcional para la universidad catalana y para toda Cataluña, sin duda. El futuro de la universidad y el de este país están en manos no sólo de quienes ejercemos cargos de responsabilidad, sino de todos y cada uno de nosotros.

En Cataluña tenemos una universidad pública ejemplar y francamente espectacular, un caso de éxito; más, teniendo en cuenta la estrechez presupuestaria de los últimos tiempos. Es obvio que los rankings no reflejan toda la realidad, pero sí son un indicador y sólo hay que echarles un vistazo. A finales de julio, por ejemplo, sabíamos que las universidades catalanas son las que encabezan la lista de universidades españolas mejor clasificadas en más especialidades según el prestigioso ranking de Shangai y, entre ellas, por supuesto, la UAB.

Conviene, sin embargo, no caer en la autocomplacencia. Ni hoy ni nunca. Por ello —creo que el resto de los consejos sociales catalanes lo podrán compartir— quiero haceros partícipes de lo que pienso que son los cuatro principales retos pendientes de la universidad catalana.

La financiación. Sigue siendo nuestro caballo de batalla; el gran, el enorme reto pendiente. Tenemos una universidad pública que necesita una inyección de recursos equiparables a la media del resto de universidades europeas. Recursos imprescindibles para cumplir nuestra función docente, investigadora y transferidora; para devolver a la sociedad, incrementado, este esfuerzo en forma de frutos tangibles que la hagan mejor.

Mantenida en el tiempo, una financiación insuficiente nos descapitaliza. Y permitidme barrer un poco para casa: la Autónoma es una de las universidades públicas de mayor dimensión de Cataluña y del Estado y es —no nos cansamos de decirlo— la única que tiene que soportar, sin una subvención de contrapartida, lo que llamamos los gastos de ciudad, de unos cinco millones de euros anuales; el impacto presupuestario es muy significativo y lo entendemos como un agravio comparativo respecto el resto de universidades públicas catalanas y estatales que no tienen que hacer frente a estos gastos.

Pero en la financiación, además de exigir la de carácter público, las universidades también debemos mejorar por nuestra cuenta. Tenemos que trabajar con más intensidad y con más eficiencia para encontrar nuevas vías para generar ingresos propios. La autofinanciación también es un reto.
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Segundo reto pendiente de la universidad catalana: la relación con la empresa. Hemos avanzado mucho, pero todavía no lo suficiente. Universidad y empresa no están lo suficientemente cerca una de la otra. Siempre hablo de transferencia de ida y vuelta. Debemos transferir profesionales formados e innovación al tejido empresarial, sin duda, pero estas mismas empresas tienen el deber de corresponder este esfuerzo apoyando la universidad, colaborando, aportando valor.

Y, por cierto, tenemos que fomentar el espíritu emprendedor en todo; en la universidad, también, tanto entre los académicos como entre los gestores y los alumnos o titulados. Todos emprendemos, todos somos emprendedores de una manera u otra.

Tercer reto. La percepción social de la universidad. Es cierto que somos las instituciones mejor valoradas del país según el Centro de Estudios de Opinión. Las siete universidades públicas, las cuatro privadas y la no presencial encabezamos el ranking más importante: el de la gente. Somos la institución mejor valorada del país por delante de policías, ayuntamientos y medios de comunicación.

Pero no es suficiente. La universidad no es, todavía, lo suficientemente percibida ni tratada como patrimonio colectivo. No es sólo una cuestión de reconocimiento sino, sobre todo, de hechos. Sin una universidad potente —con recursos suficientes y complicidades—, no tendríamos ni tendremos una sociedad potente. La política universitaria no es, sólo, asunto de las universidades y de la administración; no afecta, sólo, el personal y los estudiantes: pertenece, beneficia e interesa al conjunto de la sociedad. Las universidades públicas somos de todos, de la gente, de la ciudadanía; nos debemos a todos y queremos que cada ciudadano nos sienta suyas, propias, porque es quien nos hace posibles y porque el día a día de cada ciudadano es mejor gracias a las universidades. Todo ello nos lo hemos de creer y lo debemos ejercer con más pasión.

Y cuarto y último reto. La vinculación de los alumni. En las universidades no nos gusta hablar de ex alumnos ni de antiguos alumnos. Si eres alumno de una universidad, lo eres para siempre; eres embajador de su marca dondequiera que vayas; deberías continuar aportando valor y, por supuesto, la universidad también debe continuar aportándotelo. Debemos facilitar mucho más para que los titulados surgidos de nuestras aulas vuelvan para compartir su experiencia o para seguir aprendiendo.

En este panorama, ¿cuál es el papel de los Consejos Sociales?

Uno muy relevante y nada fácil. Cumplir nuestro deber de velar por la buena aplicación de los recursos públicos en esta universidad que es de todos. Debemos ser los ojos, los oídos y la boca de la sociedad dentro de las universidades.

Pero, también y sobre todo, los consejos sociales debemos cumplir nuestro compromiso de facilitar el máximo acercamiento, la máxima integración, la máxima colaboración entre universidad y sociedad, y entre universidad y empresa. Los Consejos debemos garantizar, ni más ni menos, la porosidad y la transparencia de la universidad —su carácter de servicio público—, y trabajar para evitar que sea un compartimento estanco.

Tenemos trabajo. Mucho trabajo. Y tenemos trabajo, también, para visibilizar la aportación de los consejos sociales en las universidades. Somos, todavía, relativamente desconocidos, demasiado poco visibles, y tenemos que hacer un esfuerzo de comunicación. Nos hemos de proponer dar a conocer más y mejor no sólo los Consejos como órganos, sino la tarea importantísima que tenemos encomendada. El encargo que ejercemos.

Nos comprometemos ahora y aquí, delante de todos vosotros, a hacerlo lo mejor que podamos y sepamos, y os agradecemos que nos ayudéis.

Por muchos años, Universidad Autónoma de Barcelona. Por muchos años más de excelencia y de disrupción.

Y por muchos más años de excelencia al servicio del progreso social, sistema universitario catalán.

La enhorabuena a todos los premiados con la distinción Jaume Vicens Vives y buen inicio de curso a todos.

Muchas gracias, buenas tardes, buena suerte, salud y paz.

Gabriel Masfurroll
Presidente del Consejo Social

6 de septiembre de 2018