Cartas a Àlex : Nadal & Mundial. Vía @ Marca 16/6/18

Titulo: Nadal & Mundial
Querido Alex, dejame que empiece esta nueva carta hablando de Rafa Nadal. Sobre Rafa se ha escrito todo y más. No voy a laurear su éxitos, sus valores, sus virtudes, eso es algo que está ahí y es más que suficiente. Lo que sí quiero resaltar, es que en esta última final en Roland Garros,redescubrí a un extraordinario deportista que me emocionó y no porque ganara el título, ni porque batiera un nuevo récord de titulos, no. Tampoco por su inteligencia , clase o fuerza mental, tampoco. Todo ello me inspiró. Pero lo que me emocionó y mucho, fue verle llorar por unos segundos. Ahí pude ver al Rafa humano, al deportista que ha tenido que luchar y sufrir como pocos saben, para alcanzar la cima primero y mantenerse después. Aquellos segundos de su emoción fueron para mi Àlex, los más reconfortantes que he vivido viendo deporte de élite en los últimos años. Es difícil descubrir la humanidad y sensibilidad de estos grandes deportistas pues además de ganar, deben mostrarse como superhéroes. Gracias Rafa por ser como eres, nuestros hijos y nietos están recibiendo lecciones inolvidables y los mayores, recobramos el romanticismo por el deporte. Y hablando de romanticismo, me traslado al Mundial y que ayer dia de mi cumpleaños por cierto, debutó España… El tiempo pasa a velocidad de vértigo hijo. De nuevo, un Mundial de fútbol, el mayor espectáculo del mundo. Rusia epicentro del deporte y diría del planeta. Si debo ser sincero, ya no lo veo como antes. Ahora todo gira alrededor del dinero. ¡Poderosos señor! Fíjense que hasta Goldman Sachs se ha atrevido a vaticinar no sólo el campeón, Brasil, sino también todas las eliminatorias y pases hasta una final contra Alemania. España se quedaría en cuartos, desplazada a manos de Francia y eso sin saber que Lopetegui no estaría dirigiendo a la selección. En fin, que añoro a Paul, el pulpo adivino y mucho más,los viejos tiempos. Me gusta el futbol, lo llevo en la sangre, pero para mi la épica de tiempos pasados fue mucho mejor. Será que me hago mayor.“Fill, d’aquesta carta, quédat amb les llàgrimes de Nadal, la seva sensibilitat es una bona notícia. Encara som humans. T’estimo Alex”

UAB , 50 años de emprendimiento, innnovacion, mestizaje y transferència. 6 de junio 2018

UAB, 50 años de emprendimiento, innovación, mestizaje y transferencia

Cuando, hace cuatro años, me propusieron asumir la responsabilidad de la presidencia del Consejo Social de la UAB, a pesar de las explicaciones que me dieron y de lo que traté de averiguar por mi cuenta, la verdad es que no sabía muy bien a lo que me enfrentaba. El mundo académico vivía —y aún sigue en ello— inmerso en una crisis económica profunda que ha afectado el camino de nuestra y, también, de otras universidades públicas.

Un país que se precie, un país que se quiera, debe cuidar, apoyar, financiar y hasta diría que mimar su sistema educativo, pues es una de las grandes columnas en las que se sostiene la sociedad y, por supuesto, el crecimiento y futuro de su comunidad. A su vez, la universidad debe estar muy atenta a lo que sucede no sólo en su alrededor, sino en todo el mundo, para reaccionar ofreciendo soluciones a las infinitas necesidades y problemas que hay y siguen apareciendo.

La sociedad y el mundo académico no pueden —no deben— vivir separados, aunque es cierto que el ADN humano siempre nos conduce a crear guetos del tipo que sea, en los que las personas nos encerramos y nos protegemos inconscientemente del entorno, que a veces consideramos agresivo y agresor. Debe ser todo lo contrario y ésta —creo sinceramente— tiene que ser una de las misiones fundamentales del Consejo Social, además, por supuesto, de velar por la correcta aplicación de los recursos públicos a la universidad.

La UAB nació en unos años convulsos y de grandes movimientos sociales en todo el mundo, como el Mayo del 68, con el movimiento estudiantil en París, en la Sorbona, pero también en Berkeley, California, en la London School of Economics o en la Universidad Libre de Berlín. Personajes tan influyentes y heterogéneos como Chomsky, Sartre, Althusser, Simone de Beauvoir, Derrida, Foucault o Erich Fromm —por citar unos pocos— peleaban y difundían sus ideas por doquier. La lucha por los derechos civiles en los EEUU, con los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy, fue un hito histórico, aunque, medio siglo después, aún no se haya solucionado el problema del todo.

En el 69, la Primavera de Praga o el Festival de Woodstock, también el mismo año, fueron signos de rebelión. La matanza brutal en México, en la plaza de Tlatelolco, antesala de unos Juegos Olímpicos. Ahí mismo fue donde se destapó el Black Power, liderado por los carismáticos atletas norteamericanos Tommie Smith y John Carlos; fue otro hito relevante. Las furibundas protestas contra la guerra del Vietnam que se sublimaron en la convención del Partido Demócrata de dicho año se produjeron, también, en el 68.

El movimiento hippy, nacido en los EE. UU. como reacción a un sistema con el que muchos estaban en desacuerdo, se gestó en aquellos años y tuvo una influencia enorme, junto con la aparición del movimiento pacifista. La Primavera de Praga, aplastada por el régimen soviético, y hasta la Revolución Cultural, liderada por Mao Tse-Tung dentro del propio Partido Comunista chino, son hitos muy destacados que fueron acallados y apagados por sus ganadores. No existía la tecnología de comunicación actual…

Se estaba gestando un cambio de era, y también sucedía en España, donde los movimientos antifranquistas empezaban a movilizarse. Europa, con algo de retraso, sufrió notables sacudidas como el otoño caliente en Italia en el 69 o las movilizaciones laborales en el Reino Unido a principios de los 70.

En aquellos años, por un cúmulo de circunstancias, surge en España la idea de crear nuevas y distintas universidades; especialmente, en tres grandes ciudades: Madrid, Bilbao y Barcelona, y las pongo en este orden porque, desde el Gobierno, se decide crear un nuevo tipo de universidad, llamada autónoma, que sirva para descongestionar las llamadas universidades centrales, que estaban colapsadas y que, además, empezaban a ser núcleos conflictivos para un régimen que comenzaba a vislumbrar su declive. Así nacen las Autónomas, y se ubican fuera de los núcleos urbanos. En un principio, iban a ser Madrid y Bilbao, pero el interés del ministro Villar Palasí acaba incluyendo, también, Barcelona, de la que su hermano será su primer rector e impulsor del proyecto, junto a muchos otros renombrados académicos de todo tipo de tendencias y orígenes.

En Barcelona, como se diría en catalán, amb un esclop i una espardenya, con pocos recursos, unos cuantos aventureros —hoy les llamaríamos emprendedores—, con objetivos, situaciones y circunstancias muy distintas, unen su pasión, ilusiones y sueños, y así nace, a trompicones, la UAB. Al principio, sin campus, ésta se alberga en sitios dispares: Drassanes oficialmente, Barrio Chino para sus actores, o Sant Cugat, en el claustro del monasterio de dicha ciudad. Luego se construirá, por fases, el actual campus de Bellaterra, que ha conseguido ser proclamado el primer Campus de Excelencia Internacional de todo el estado español.

En aquellos difíciles años pretransicionales de nuestro país, el talento, la valentía y la voluntad de entendimiento consiguieron que orígenes, ideas, sentimientos y voluntades muy diferentes convergieran ante un objetivo común: la creación de un proyecto disruptivo de universidad que, con los años, se consolidaría y sería un éxito.

Hoy en día, la UAB tiene 40.000 estudiantes, cuenta con más de 6.000 profesionales al servicio de la universidad, y aparece en todos los rankings mundiales en posiciones destacadas, a pesar de competir con universidades con presupuestos y recursos muy superiores.

La UAB es, desde mi punto de vista, una universidad distinta. Nace con un sello y un ADN diferenciales, pero sus orígenes y, en especial, su mestizaje —en el sentido más amplio de la palabra— la hacen especial y muy plural. La Autónoma se ha distinguido siempre por ser una universidad diferente, luchadora frente al establishment pero muy abierta, y donde conviven, a veces no sin ciertas dificultades, culturas y tendencias dispares y hasta enfrentadas. Gobernar y liderar nuestra universidad no es tarea nada fácil, pero me atrevo a decir que el mestizaje de ideas, orígenes, culturas, razas y objetivos la ha hecho mejor.
Nacimos en una etapa convulsa, y ahora —tras haber pasado por una fuerte e impactante crisis económica, pero, también, social—, estamos afrontando un futuro incierto; navegando, de nuevo, por un presente convulso y lleno de incertidumbres, no sólo en nuestro entorno sino, también, a nivel mundial. ¿No les recuerda el 68 del siglo pasado?

Pues bien: es ahora, en este cambio de era que se avecina —estando inmersos en un caos y entropía no muy distintos a los que vivimos a mediados del pasado siglo—, cuando debemos reinventarnos y volver a ser disruptivos e innovadores. Sólo así afrontaremos el futuro con garantías de éxito y podremos servir a nuestra sociedad, que es quien nos financia y demanda nuestros servicios, nuestra transferencia de conocimiento. Es ahora cuando, más que nunca, desde la universidad debemos bucear en nuestra sociedad y tratar de aportar nuestra experiencia, talento e inteligencia para hallar y aplicar las ayudas que nuestra comunidad precisa.

Soluciones y no problemas. Salgamos de nuestra nube y mezclémonos con nuestro entorno. Juntos sumamos y podemos llegar más lejos. La sociedad nos necesita, pues somos uno de sus pilares básicos, pero nosotros necesitamos a nuestra sociedad, pues ella es la que debe transmitirnos sus necesidades e inquietudes para que, juntos, podamos resolver lo mejor posible sus dificultades y cubrir sus necesidades. Desde la universidad, nos llenamos la boca de la palabra “transferencia”, pero me atrevo a blasfemar, y que me perdonen los académicos: la transferencia debe ser de ida y vuelta. Sin transferencia de la sociedad a la universidad, jamás podremos elaborar conocimiento para transferirlo de nuevo a nuestra comunidad y, así, progresar.

A día de hoy —y de la mano de la rectora Arboix y de su equipo de gobierno, con la ayuda de buena parte del campus universitario y, por supuesto, con el apoyo de este Consejo Social—, se está trabajando con pasión en la definición de lo que será la UAB en los próximos años. Queremos seguir siendo tal y como éramos cuando nacimos: autónomos, emprendedores, innovadores, mestizos e integradores. El país nos necesita y nosotros necesitamos que nuestro entorno, nuestra gente y la sociedad que nos nutre confíen en la Autónoma. No les defraudaremos. Un país que se quiera necesita instituciones como la nuestra.

Gabriel Masfurroll
Presidente del Consejo Social

Cartas a Àlex : Las Estrellas nunca mueren en Liverpool. Vía @Marca 2/6/2018

Titulo: Las estrellas no mueren en Liverpool

Querido Alex, debo reconocer que aunque me fastidia que gane el Madrid, me alegro por los muchos y buenos amigos madridistas que tengo y por lo tanto, ahí queda mi enhorabuena, aunque también me hubiera gustado que alguno de ellos, me hubiera felicitado por la gran temporada del Barça.¡ Fíjate que paradoja! El Barça, doble campeón en España, los dos equipos madrileños campeones en una Europa cada vez menos europea y ahora, así de sopetón, Zidane se despide a la francesa . ¿Vaya mundo más raro en el que vivimos, verdad?. ¿Sabes Àlex? Ahora para algunosde aquí , los de siempre, parece que todo se ha hecho mal. Pero vayamos a los números. Hemos ganado el doblete pero como no, los críticos de siempre azuzan sin compasión por no haber hecho el triplete, algo que solo 8 equipos europeos han conseguido y el Barça, el único español,dos veces en su historia… En 120 años , jamas el Barça había vivido, un cuarto de siglo como el que hemos disfrutado estos últimos años. 15 ligas, 5 Champions, 8 Copas del Rey, 3 Mundiales de club y 5 Supercopas de Europa, es decir 36 títulos grandes en 25 años. Si los cálculos no me fallan y descontando títulos que ya no existen o menores, en 120 años de historia, ganamos 68 títulos. Es decir, en el 20% de nuestros últimos años, hemos ganado casi la mitad de títulos que los conseguidos desde que el Barça se fundó. ¿Algo habremos hecho bien, no te parece? Estamos empeñados en la fidelidad a los principios del buen juego, la cantera, digámosle Masía y algún detalle más. Solo pido que hagamos memoria. Lo de la camada histórica de la Masía, tardará muchos años en repetirse. Ni en la época del maestro Cruyff sucedió. La aparición de Xavi, Iniesta, Messi, Pique, Puyol, Valdés,Busquets y Pedro, tardará muchos años en volver a suceder. Seamos sensatos y no “fem volar coloms”. Quizás no se haya fichado suficientemente bien, quizás hijo, pero también hay un tesoro llamado confianza que los jugadores noveles, aprecian mucho más que un buen salario . La del club, la de los técnicos y la de la afición. Podría dar una larga lista de jugadores consagrados que llegaron como figuras y se fueron por la puerta pequeña. Soportar la presión de jugar en un club como el Barça es casi imposible y pocos son los elegidos. Solo los que han defendido los colores de la zamarra blaugrana, pueden hablar de ello.¿Imaginas lo difícil que debe ser para los jóvenes de la cantera? ¿O aquellos que fichamos por cifras más o menos importantes y que esperamos que al primer día sean cracks? Vivimos en la era del “kleenex”. Lo queremos todo ya, somos impacientes y hasta intemperantes. Además como ya te dije en mi última carta, miramos demasiado a los demás.¿ Que podemos mejorar? Pues claro que si , hijo. Vayamos a por ello, pero sepamos que es casi imposible es ganarlo todo y si además queremos que nuestros rivales no ganen nada, no te digo. Soplar y sorber al mismo tiempo no es factible. “Nino, vivim temps crispats, plens d’insatisfaccions, d’envejes i fins i tot odis. L’esport hauria de ser una escola de valors. Ho es? No ho tinc clar. T’estimo Alex”.