Cartas a Àlex vía @Marca : Solo y todo vale para ganar? 21 abril 2018

Titulo: ¿ Solo y todo vale para ganar?
Querido Alex, en la vida en general parece que el único objetivo que vale hoy en dia, es ser el mejor y si no lo eres, te desplazan al apartado de los perdedores y fracasados. De joven, cuando practicaba natación de competición muy en serio, perdía mucho más que ganaba. Como ahora, el entorno era proganadores. O eras el mejor y solías ganar frecuentemente, o no eras nadie. No todo sigue igual, sino que además el dinero ha llegado al deporte y todo tiene connotaciones económicas, lo que lo hace más agresivo. En el mundo del fútbol, el deporte rey, llegamos a la recta final, donde se dilucidan los titulos y lo más curioso es que puedes haberlo hecho francamente bien, pero si no eres el mejor, te van a marcar como perdedor. Además Alex , surgen la comparaciones y de ahí las envidias, los celos que demasiadas veces derivan en odios. A todo ello, hay que añadir que y eso sí no ha cambiado, el fútbol es el vehículo por donde unos y otros, vehiculamos las frustraciones, las reivindicaciones y hasta la rabia y odio ajeno al futbol que llevamos dentro. Y es ahí donde el deporte que debería ser el gran instrumento para unir a las mujeres y hombres de buena voluntad que son muchos más de lo que se cuenta y quedan silenciados una vez más por los más agresivos, ruidosos y a veces menos interesados en el deporte en sí. Demasiada manipulación y peor ejemplo para las jóvenes generaciones. El deporte cuando lo practicas en serio y tu entorno es el adecuado, aprendes que sueles perder más que ganar. Que aunque te de rabia perder pues les has dedicado mucho esfuerzo, sacrificio y tiempo y probablemente te perderás alguna recompensa, si quien te ha ganado lo ha hecho lícitamente, hay que aceptar la derrota, aprender de tus errores, felicitar al ganador y volverlo a intentar. Si quien ha ganado lo ha hecho ilícitamente que también pasa, tienes derecho a reclamar aunque a veces los cauces son poco ágiles y no muy adecuados, pero jamas provocando odio y animadversión. Quien gana ilícitamente normalmente queda retratado y aunque hoy en día cuando repites una falsedad mil veces, se convierte en verdad, lo cierto, es que no lo es y el tramposo queda al descubierto. Puedes tener el trofeo o lo que sea, pero no dormirás tranquilo . También hay que saber ganar. Hay que hacerlo con humildad. No es fácil tampoco. Humillar al vencido es demasiado común, pues además está fastidiado. Sacar pecho y decir que eres el mejor, es una estupidez. Nadie es el mejor siempre, si puedes y debes tratar de ser mejor cada día. Este debería ser el espíritu del deporte, pero me temo que cada vez nos alejamos más. Veremos que sucede en las próximas semanas. Pasarán muchas cosas, espero que buenas. “Fill, això va d’esport, però també de vida. Tan de bo l’esport sigui representant l’exemple del respecte i el fair play. T’estimo Alex”.

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UAB-CONSEJO SOCIAL: Opinion Presidente 19 marzo 2018

La opinión del presidente

Un país que se precie

Vivimos tiempos turbulentos; no sólo en nuestro país, sino en el mundo entero. Parecen crisis distintas, pero no lo son: geografías, culturas, razas, religiones, sistemas políticos y tantas agrupaciones humanas más parecen divergir, pero tienen un objetivo común: la búsqueda y el deseo de un cambio, pues se avecina una nueva era.
El mundo entero vive, de formas distintas, la búsqueda de un sistema que mejore el bienestar global del planeta ante una población que no deja de crecer de forma exponencial. De postre, el cambio climático es una tremenda amenaza, y, demasiadas veces, intereses ajenos y fobias inexplicables trascienden la racionalidad en sus soluciones. Las pasiones y los sentimientos son, demasiadas veces, manipulados por terceros con intereses oscuros y sesgados.

Ante este entorno convulso, la educación, la formación, la investigación y la transferencia de conocimiento deben tomar protagonismo. La ignorancia es el caldo de cultivo idóneo para operaciones inadecuadas y demasiadas veces indecentes por parte de algunos. Es por ello que la educación, por su relevancia, debe dotarse de recursos apropiados y actualizados —y suficientes, por supuesto—, y debe ser gestionada profesionalmente, sin más sesgos que los que demanda la propia comunidad. Una sociedad cegada tiene un futuro oscuro.

En nuestro país, las distintas crisis vividas en los últimos años han hecho mella en los outputs que las distintas instituciones educativas generan: recortes en la investigación, pocas inversiones y dotaciones ínfimas en los campus universitarios, profesionales que han tenido que buscar otros lares para poder seguir investigando… A pesar de todo ello, el buen hacer, el esfuerzo y, también, la creatividad de la mayoría de profesionales han permitido que nuestras universidades hayan podido mantener sus niveles docentes y sus buenas prácticas investigadoras. También nuestro mundo académico está viviendo cambios relevantes y se vislumbran muchos además del generacional, que ya es, de por sí, disruptivo.

El exponencial progreso tecnológico en el que estamos inmersos —un viaje a velocidad hipersónica— va a producir cambios de todo tipo en nuestras sociedades. Frente a esta evidencia, nuestras universidades deben ser cruciales para acompañar y formar a la comunidad en la adaptación a la nueva era que estamos vislumbrando, pero que aún no sabemos cómo se conformará y qué impactos producirá en la humanidad.

Es por ello que un mundo que se precie, un país que se quiera, debe dotar de recursos correctos a nuestras universidades, sin egoísmos y sin intereses ajenos o ficticios. ¿Por qué? Simplemente, porque ellas deben ser las que ayuden a formar las nuevas generaciones y a hacerlo de tal modo que la sociedad —el mundo en general— sepa afrontar los profundos cambios que llegan.

Avistamos una sociedad tremendamente tecnológica, pero no será buena —diría que todo lo contrario—, sin una educación humanística potente, basada en valores como el respeto, la tolerancia, la compasión, la solidaridad y, por supuesto, la equidad, entre otros muchos más. Para ello, la academia debe estar atenta, auscultando intensa y detenidamente su entorno, detectando sus necesidades y adelantándose a ellas para cubrirlas de antemano.

Desde el sistema educativo, debemos estar al quite y tratar de anticiparnos a lo que se nos pide. La educación es uno de los pilares básicos de un país que se precie. Es por ello que la inteligencia, la sabiduría y el conocimiento de la academia deben estar abiertos y dispuestos a escuchar, a transferir, pero, también, a recibir y aprender de la sociedad que nos nutre y financia.

Por supuesto, necesitamos que nuestros gobiernos nos dediquen atención, con ministerios y/o consejerías ad hoc. Pero no sólo eso sirve; entre todos, debemos alinear objetivos y aplicar recursos de forma objetiva y equitativa para lograr un sistema educativo eficiente y eficaz que nos permita reconstruir una sociedad más justa, y poder entrar en esta nueva era que se acerca sin sufrir accidentes evitables. Una mejor educación para un mundo mejor.

“Vivat nostra societas!
Vivant studiosi!
Crescat una veritas,
floreat fraternitas,
patriae prosperitas.”

Gabriel Masfurroll
Presidente del Consejo Social

19 de marzo de 2018

UN PAÍS QUE SE PRECIE. Vía Expansión. 10/4/2018

Un país que se precie Gabriel Masfurroll, presidente del Consejo Social de la UAB
Es más que evidente que vivimos tiempos turbulentos; no sólo en nuestro país, sino en el mundo entero. Ante este entorno convulso, la docencia, la investiga- ción y la transferencia de conocimiento deben tomar protagonismo.
La ignorancia es el caldo de cultivo idóneo para operaciones inadecuadas y demasiadas veces indecentes por parte de algunos. Es por ello que la forma- ción, por su relevancia, debe dotarse de recursos apropiados y actualizados — y suficientes, por supuesto—, y debe ser gestionada profesionalmente, sin más sesgos que los que demanda la propia comunidad. Una sociedad cegada tiene un futuro oscuro.
En nuestro país, las distintas crisis vividas en los últimos años han hecho mella en los outputs que las distintas instituciones educativas generan: recortes en la investigación, pocas inversiones y dotaciones ínfimas en los campus universi- tarios, profesionales que han tenido que buscar otros lares para poder seguir investigando… A pesar de todo ello, el buen hacer, el esfuerzo y, también, la creatividad de tantos han permitido que nuestras universidades hayan podido mantener sus niveles docentes y sus buenas prácticas investigadoras.
Es por ello que un mundo que se precie, un país que se quiera, debe dotar de recursos correctos a nuestras universidades, sin egoísmos y sin intereses aje- nos o ficticios. ¿Por qué? Simplemente, porque ellas deben ser las que ayuden a formar las nuevas generaciones y a hacerlo de tal modo que la sociedad
—el mundo en general— sepa afrontar los profundos cambios que llegan.
Desde el sistema educativo, debemos estar al quite y tratar de anticiparnos a lo que se nos pide. La educación es uno de los pilares básicos de un país que se precie. Es por ello que la inteligencia, la sabiduría y el conocimiento de la academia deben estar abiertos y dispuestos a escuchar, a transferir, pero, también, a recibir y aprender de la sociedad que nos nutre y financia.
Por supuesto, necesitamos que nuestros gobiernos nos dediquen atención, con ministerios y/o consejerías ad hoc. Pero no sólo eso sirve; entre todos, debemos alinear objetivos y aplicar recursos de forma objetiva y equitativa pa- ra lograr un sistema educativo eficiente y eficaz que nos permita reconstruir una sociedad más justa, y poder entrar en esta nueva era que se acerca sin sufrir accidentes evitables. Una mejor educación para un mundo mejor.
19 de marzo de 2018 [2.380 caracteres]

Cartas a Àlex: Deporte, niños, padres y valores. Vía @Marca 7/4/2018

Titulo: Deporte, niños, padres y valores.
Querido Alex, hace unos dias, tu sobrino Gaby, participó en el torneo internacional de fútbol organizado por FCBarcelona Escola. 2000 niños de 45 países y cinco continentes. Te puedes imaginar. Gaby estaba emocionado. Yo que ya llevo años a mis espaldas,me quedé sorprendido por el auge a nivel mundial del fútbol, increíble. Países que hace no demasiados años no sabían ni que existía, no tan solo participaron, sino que jugaban muy bien. Pero lo que me llamó más la atención, fue la cantidad de familiares desplazados desde los sitios más recónditos del planeta acompañando a sus niños. FCBescola, además de fomentar el fútbol, enfatiza mucho en los valores. No solo se juega para ganar. No todo vale. Hay que disfrutar. El juego en equipo prima sobre la individualidad. Fair play. Rivales si, enemigos no. Pues bien, además de estar pendiente de tu sobrino, que se lo pasó muy bien y disfrutó de lo lindo pues fue su debut internacional, traté de fijarme en el comportamiento de otros niños y especialmente de sus mayores, pues quería comprobar la parte pedagógica y sociológica del proyecto “Escola” y ahí aún pude detectar signos de cierto fanatismo, no muchos, pero que aún persisten. Bien es cierto que las procedencias eran dispares y esto influía en los comportamientos. No obstante aunque observé mimetismos del fútbol profesional,también vi con satisfacción como la pedagogía de los valores va calando. Días después, vi por televisión la final la prestigiosa Iscar Cup de benjamines que enfrentó al Madrid y al Barça. Acabaron ganando los peques culés,pero me encantó ver como al final los ganadores, consolaban de corazón a los peques merengues. Alex, ahora que creo se avecina una final inédita y que puede ser un acontecimiento mundial, es decir la final de Champions entre el FCBARCELONA y el REAL MADRID, es cuando deberíamos tomar ejemplo de nuestros niños y dar un ejemplo de deportividad y fair play, no exento por supuesto de competitividad y lucha por la victoria, pero aunque las victorias son efímeras, esta podría ser un hito en la historia del deporte mundial, pero no por ello, todo vale para ganar. “Fill, que maco es el fútbol, que gran es guanyar, pero si ho fas amb fair play, la satisfacció es multiplica per mil. Seguim l’exemple dels nostres petits. T’estimo Àlex”