La música del corazón by Xavier Ruyra. Relatos que curan. Cardiodreams Foundation

Capítulo : Latidos de un corazon partido by Gabriel Masfurroll 

” LATIDOS DE UN CORAZON PARTIDO ”
Cuando David Figueras me pide que escriba unas líneas para un proyecto solidario me siento feliz. Primero porque es para algo bueno. Segundo porque me encanta escribir y finalmente porque como comprobareis el corazón da para mucho.
De muy joven, mi padre me inculcó la importancia del deporte. Me gustaban todos, pero finalmente acabe inclinándome por la natación.
Al cabo de un par de años de empezar a practicar este deporte ya muy en serio, en una revisión con el pediatra de la familia, les dijo a mis padres: “Gaby debería dejar de nadar pues su corazón no está bien”. Imaginaros que susto para todos y disgusto para mí pues a pesar de lo duro que era, ya tenía ahí uno de mis mundos y a algunos de mis mejores amigos, también rivales. En resumen, mis padres decidieron que me visitara un especialista y afortunadamente dijo que tenía un corazón grande y un soplo sístolico propio de un deportista , que ni era grave y que podía seguir entrenando y compitiendo. Este es uno de los puntos decisivos en mi vida, de aquellos que Steve Jobs decía que marcan tu camino. Pude seguir mi carrera natatoria con todo lo que ello reportó en mi formación como persona.
De nuevo, ya en el inicio de la adolescencia, mi corazón vuelve a ser protagonista en mi vida, pero es por otras razones, me enamoro una y otra vez y este se altera constantemente, por lo que corazón y hormonas producen un cóctel fuerte que mis queridos padres no saben cómo manejar. Yo tampoco. Era la vorágine de los enamoramientos, en mi caso muy pasionales todos por lo que mi corazón jamás estaba tranquilo.
Mientras, el “servicio militar”,me llama a filas. Yo tenía muy claro que eso no iba conmigo. Ya llevaba casi 10 años muy espartanos entrenando y estudiando a la vez, sin desfallecer, casi 365 días al año y no quería desperdiciar uno o dos años de mi vida en algo que no me atraía y que no entraba en mis planes. Así que decido jugármelo todo a una carta, no hacer milicias y alegar hipertrofia cardiaca. Y así lo hago, me presento, alego este “problema” y me citan a revisión en el entonces hospital Militar. Efectivamente ven que el corazón es grande y hay un soplo. Me dicen que lo estudiarán y me dirán algo. La suerte estaba echada. Si no me daban como incapaz, debía hacer “la mili”normal, es decir en cualquier parte de España, dejar los estudios y la natación por bastantes meses, es decir, cambiar radicalmente mi vida. Pues bien, al cabo de unas semanas llegó a mi casa una carta en la que me daban la inutilidad, pero temporal por dos años…..La alegría se convirtió en incertidumbre en aquellos 24 meses que se hicieron incómodos e inacabables . Seguí estudiando y compitiendo. Al cabo de dos años, me llamaron de nuevo a revisión y entonces si, el corazón y el soplo seguían ahí y me dieron la baja definitiva, es decir , gane dos años de mi vida gracias a mi corazón. Este mismo corazón fue el que detectó y descubrió a una atractiva enfermera en el Hospital de Sant Pau, a los siete días de empezar con mi primer empleo y si, esta vez el corazón me indicó que ella era la mujer de mi vida. Así llevamos 40 años, padres de tres hijos y con dos nietos que han rejuvenecido mi corazón.
En el Hospital de Sant Pau, donde me dieron mi primer trabajo, este fue el de administrador del pabellón de cardiología y allí empezó mi carrera en el sector sanitario, pero una vez más el corazón se había convertido en el gran protagonista. Ahí estuve tres años y aprendí mucho sobre cardiología, cardiólogos y corazones……Nació nuestro primer hijo Gaby en Sant Pau y tres años después cuando recién me había incorporado al equipo directivo de la Clínica Quirón de Barcelona, en aquel entonces recién adquirida por un grupo norteamericano, nació nuestro segundo hijo Alex. Ahí de nuevo nuestro corazón recibió un fuerte impacto, pues Alex nació con el Síndrome de Down y varias patologías asociadas, entre ellas una cardiopatía…..El corazón de nuevo hacía acto de presencia encuentras vidas. Luchamos por Alex y con Alex, con todas nuestras fuerzas y fue durísimo, por supuesto sin abandonar los otros menesteres, pues no teníamos ni un duro y costear los tratamientos de Álex, su educación especial, eso sí, sin olvidarnos de Gaby. No fue fácil, pero fueron años felices de superación diaria. Cada avance de Alex era una gran victoria. Cris era en aquel entonces, enfermera de pediatría del Hospital de Sant Pau y gracias a ella y su tenacidad Alex sobrevivía a sus neumonías y todo tipo de virus y bacterias que siempre trataban de anidar en el. Cuando parecía que ya lo teníamos fuerte y encaminado, una neumonía provocó un paro cardiorespiratorio y falleció un día ahora inolvidable para nosotros, el 28 de diciembre de 1985, el día de los “Santos Inocentes”, no podía haber sucedido ningún otro día …..Un corazón dejo de batear y varios corazones sufrieron una fuerte y profunda herida. Fueron meses de duelo, nos dolían profundamente nuestros corazones, pero no había otro camino que luchar, Gaby estaba ahí y nos necesitaba y nosotros a el.
Unos años después, decidimos ir a por otro hijo. Nuestros corazones estuvieron nueve meses encogidos hasta que nació Paola. Entonces ahí mismo en la sala de partos, al ver bien a Paola, la alegría y la tristeza se mezclaron y de nuevo el corazón latía arrítmicamente. Pero no todo quedó ahí, pocas semanas después Paola empezó a tener síntomas raros y no metabólizaba ningún alimento. Visitamos especialistas de todas partes, le hicimos pruebas de todo tipo y nadie supo darnos un diagnóstico claro. Tenía una inmunodeficiencia desconocida y solo nos dijeron que en casos parecidos que no iguales, a los tres años, o moría o ella sola cambiaba su metabolismo y daba un vuelco. Así pues, aquel corazón grande se encogió de nuevo y así vivimos en Madrid donde residíamos, casi tres años, al filo de la muerte de nuestra hija. Cada día podía ser el último. De nuevo las pesadillas y las sombras seguían persiguiéndonos, pero como somos unos cabezotas, nos pusimos a pelear esta vez por Paola y si, funcionó, la suerte nos sonrió o el Destino quiso que esta vez nos fuera favorable. Paola pasó de tomar leches súper especiales que debíamos importar del extranjero, a de golpe a tomar cualquier tipo de alimentos con la circunstancia divertida que a los 4 y 5 años tomaba alimentos de adultos fuertes y sabrosos que otros niños de su edad no tomaban o no gustaban. Paradojas de la vida.
Durante estos años nuestros corazones se habían hecho más fuertes y resistentes. Estábamos acostumbrados a superar adversidades y por lo tanto nuestra escala de valores era distinta y nuestros retos y objetivos en la vida también. Estábamos preparados para afrontar casi cualquier tipo de futuro que se nos presentara.
Antes de finalizar esta mini historia cardiaca, no quisiera hacerlo sin mencionar un ultimo sobresalto en mi corazón. Londres, 20 de mayo de 1992. Nuestro hijo Gaby con 13 años y yo nos fuimos a Londres a ver a nuestro querido BarÇa disputar una nueva final de la copa de Europa, tan deseada por los culés. Gaby Jr, socio desde que nació, igual que todos nuestros hijos y nietos,no entendía los miedos atávicos de los culés adultos. Él veía un “Dream Team” excepcional ,liderado por un genio que transformó no sólo un club, sino también el fútbol y hasta un país, el gran,querido y admirado Johan Cruyff. Nuestro rival no era la Sampdoria que también, sino nosotros mismos. Aquel día con el gol de Koeman en la prórroga, con un chut extraordinario de falta directa desde 30 metros de distancia de la portería , cambió la historia y nuestro ADN. Nuestros corazones explotaron y Gaby y yo vivimos un momento excepcional pues además el gol se gestó delante de dónde estábamos. Era el éxtasis. A partir de ahí, mi corazón ya estaba preparado para cualquier cosa y ahí sigo.
He sobrepasado los sesenta, somos abuelos de don peques fantásticos que nos dan vida, Gaby y Clara y somos felices porque en nuestro interior no olvidamos que nada fue fácil. Lo que conseguimos fue a base de esfuerzo, ilusión, tenacidad, resistencia, pasión, ser equipo y por supuesto haber puesto corazón en todas las actividades de nuestra vida. Ahora ya en las últimas etapas de nuestra existencia, puedo decir que mi corazón sigue latiendo con fuerza , resistiendo los envites de un mundo que a veces no te lo pone fácil. Así pues, mi recomendación es que cuides tu corazón y que jamás olvides de poner tu corazón en todo lo que hagas. Todo te irá mejor ¡Salud!

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