Cartas a Alex: Hasta siempre y gracias Marca

La vida es una gran paradoja. El pasado sábado Marca publicó mi última columna de Cartas a Alex. Curiosamente esta última carta, la escribí el Día Internacional de la Discapacidad. En mi ultima Carta a Alex le decía ” el deporte ya no es lo imageque era” y  por desgracia cada día que pasa, compruebo con tristeza que además de observar que el deporte se ha convertido en una industria donde los intereses comerciales y financieros imageimage

Se imponen a todo lo demás . También es refugio de gente insana. No me equivocaba en mi carta de la semana pasada. Era como un presagio. Tristemente el fútbol es también refugio de grupos violentos cuyo único objetivo es fomentar el odio y provocar enfrentamientos. Se habla de los grupos ultra pero también debemos añadir el comportamiento de algunos seguidores que con sus cánticos e insultos denigran el deporte y tratan de destruir los valores de algo que debería ser ejemplar y pedagógico . No quiero diferenciar unos insultos de otros, ni unos grupos de otros, todos son nocivos y despreciables, pero a mi me toca y mucho especialmente cuando se usa peyorativamente la palabra subnormal. Hace mas de 30 años, cuando aún eramos una sociedad en busca de la modernidad y el progreso, cuando nació nuestro hijo Alex, afectado por el Síndrome de Down, a las personas como él con  alguna discapacidad más visible que la de otros, les llamaban subnormales  y esta palabra servia para insultar a quien despreciabas o querías ofender. Durante muchos años, familias afectadas, colectivos de personas con discapacidades más visibles y un entorno social responsable y solidario ha luchado para erradicar palabras como subnormal, mongolico y otras desagradablemente parecidas. Pero la sociedad da saltos de progreso, pero a veces suele tropezar y regresar al paleolítico. No me gusta y detesto lo que está sucediendo en el fútbol u otros deportes. La violencia que se desata no es fruto del deporte, para nada, este es solo el vehículo para desatar la reacción de colectivos frente a un mundo desequilibrado y a veces demasiado injusto. Pero ello no es excusa para desatar la irracionalidad, la bestialidad de unos pocos para justificarse. Son tan violentos los que pegan y maltratan físicamente como los que lo hacen verbal o psicológicamente.  Estamos a tiempo, pero no nos confiemos, no nos sobra. El fútbol, el deporte, no es mas que un reflejo del mal llamado mundo real. Detecto demasiados síntomas y tics anormales que no me hacen sentir bien. Ah y no olvidemos que todos, absolutamente todos, tenemos alguna o mas discapacidades. Somos humanos y afortunadamente imperfectos., pero no es excusa para acentuar nuestros defectos, sino todo lo contrario.

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Hasta siempre y
gracias MARCA

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Querido Alex, hoy en casa estamos tristes. Seguro que pensarás: ¿por qué papa, qué pasa? Nada grave, hijo, pero sí sentimentalmente importante. Hoy te escribo mi última carta desde esta columna, desde MARCA. Han pasado siete años y te he escrito exactamente 365 cartas. Es decir, un año natural. Han sido todas cartas escritas desde el corazón y no exentas de alabanzas y elogios a nuestro deporte y deportistas.
También de críticas y alguna regañina, pero siempre con libertad de expresión. Ni un solo sábado la redacción de MARCA ha dejado de recibir mi-tu carta. Estuviera donde estuviera, a horas intempestivas, en vacaciones, escribirte ha sido primordial para mí. Doy las gracias a MARCA y en especial a Eduardo Inda, quien me abrió las puertas del periódico. También a mi querido Óscar Campillo, que me ha permitido seguir escribiéndote y mantener este cordón umbilical tan importante y especial para mí.
Pero las cosas cambian y las decisiones suceden. Quiero agradecer a todos aquellos lectores que sin conocerme, se han identificado con lo que escribía y así me lo han expresado por infinidad de vías. A veces creemos, equivocadamente, que somos dueños de nuestro destino y para nada es así, tú lo sabes mejor que nadie. Este próximo 28 de diciembre se cumplirán 29 años desde que te fuiste. En esas fechas ya no podré escribirte desde esta columna, pero seguiré haciéndolo desde la privacidad, como mamá, Gaby y Paola han hecho desde que no estás. Te contaré cómo estamos y qué pasa en este mundo que cada día entiendo menos. Quizás ya era hora de terminar estas cartas. El deporte ya no es lo que era, o al menos, yo no lo siento igual. Prefiero escribir sobre cosas bellas, hermosas y en positivo y cada día me costaba más. Te quiero hijo. Seguirás en mi corazón y mi alma jamás se despegará de la tuya. Quizás algún día regrese de nuevo con mis cartas. Te digo adiós con la letra de una bella canción catalana. Y qué mejor que escribir estas líneas en el día internacional dedicado a la discapacidad.
“És l’hora dels adéus i ens hem de dir: Adéu-siau! Germans, dem-nos les mans, senyal d’amor, senyal de pau. El nostre comiat diu: A reveure si a Déu plau! I ens estrenyem ben fort mentre diem: Adéu-siau. No és un adéu per sempre, és un adéu per un instant; el cercle refarem I fins potser serà més gran. Gràcies Marca. T’estimo i t’estimarem per sempre, Alex.

@alexfundacion

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