Cartas a un amigo pujolista (2) by Antoni Puigverd via La Vanguardia

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El asunto BC (carta, 2)

Antoni Puigverd
Os decía ayer, querido amigo, que Jordi Pujol nunca me ha convencido, aunque siempre lo he valorado (hace unos meses presenté, en Girona, su recopilación de artículos Notícia del present (RBA), un libro de 700 (!) páginas que confirma lo dicho: además de un gran instinto político, Pujol es un talento fuera de lo común). Por todo ello, y a diferencia de muchos periodistas e intelectuales de las generaciones de la transición, yo nunca he sido antipujolista.

La aversión de muchos escritores a Pujol venía de lejos, de los conflictos en Destino y Enciclopedia Catalana entre el mecenas o propietario y los trabajadores de la cultura. Pero cuando estalló el caso Banca Catalana (BC), el país se escindió. Escritores y periodistas se posicionaron a favor o en contra de Pujol. La confusión envuelve todavía aquel asunto bancario (malas prácticas y pésima estrategia están fuera de duda: BC tenía pérdidas de 20.000 millones de pesetas anuales desde 1982, lo que no se sabe es por qué no se investigaron malas prácticas y pérdidas semejantes de otros bancos, ni por qué se incentivó la descapitalización masiva de BC con la publicación de un rumor demoledor por parte de Europa Press).

El hecho es que Pujol atribuyó a los socialistas catalanes el hundimiento de BC y la querella. Ganó por goleada la arriesgada partida emocional: mayoría absoluta. El asunto BC fue determinante en la larga hegemonía de CiU. Pujol siempre lo ha descrito como un intento de borrarle del mapa con malas artes, pero el relato que años después escribió Raimon Obiols en sus memorias recuerda otros capítulos del asunto nunca reconocidos: “El 30 de mayo de 1984, un día de eclipse solar, fui agredido a golpes y gritos (‘Matadlo, matadlo!’), al salir del Parlament de Catalunya acompañado de Romà Planas, por unos manifestantes convergentes que protestaban contra la querella de BC. No fui el único en ser agredido. Recuerdo a Lluís Armet especialmente indignado por el comportamiento de aquellos bribones; recuerdo que el coche del alcalde Maragall fue golpeado a conciencia…”. Esto puede leerse en El mínim que es pot dir (RBA), libro ecuánime y muy bien escrito del que destacaría la parte que corresponde al exilio interior de los intelectuales y artistas catalanistas en tiempos de Franco. Obiols narra sin énfasis, sobriamente, las nobles aventuras de los antifranquistas y retrata de manera memorable a Pallach y Rovira, líderes históricos del socialismo catalán, así como al grupo de personas del entorno del padre de Obiols, Josep, un gran pintor novecentista.

Obiols: “Al salir del Parlament, fui agredido a golpes y gritos: ‘Matadlo, matadlo!’”

He aquí una amena y provechosa lectura de verano, que puede ayudar a ampliar el campo de visión de lo que llamamos catalanismo, generalmente restringido al nacionalismo romántico (mientras caminamos, a tientas, hacia el horizonte o el abismo del 9-N).

Como veis, amigo, el tema de Pujol es inagotable. Continuaremos.

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