La sanidad motor de creacion de riqueza de un pais.

image image  imageLos participantes en Diálogos de Futuro KPMG-Banco Sabadell
Es ético ganar dinero a costa del dolor ajeno? -No se trata de ganar dinero con el dolor ajeno, sino de ayudar a que las personas disfruten de vidas más largas, sanas y felices, para lo que es necesario invertir en innovación y calidad asistencial.
La respuesta corresponde al director general de seguros del Grupo Sanitas, Iñaki Peralta. Esta opinión la compartieron todos los participantes en Diálogos de Futuro KPMG-Banco Sabadell en colaboración con La Vanguardia, para abordar el futuro de la sanidad desde el punto de vista económico y empresarial. Para José Ramón Rubio, vicepresidente del Grupo Hospitalario Quirón, “donde no hay beneficio cercano está el perjuicio”, como decía mi abuelo. Todos los participantes coincidieron en señalar que esta industria, formada fundamentalmente por pequeñas y medianas empresas (pymes), es una gran desconocida. Y esto sucede porque los ciudadanos contemplan la sanidad sólo desde el punto de vista asistencial, sin preguntarse cómo podrá financiarla un país tan endeudado.
La sanidad se ha convertido en uno de los grandes problemas económicos de España. Como dice Jorge Guarner, consejero delegado de SARquavitae –empresa dedicada a la tercera edad– “a los políticos les interesa el cambio medioambiental pero no el cambio demográfico, y por eso no está en sus agendas. Pero ese cambio ya está aquí y habrá que darle una respuesta”. Tal como explica, los datos son reveladores, dado que el 17,4% de la población tiene más de 65 años y en menos de veinte años será el 32%. Pero desde el punto de vista sanitario, lo más significativo es que ya tenemos más de dos millones y medio de personas con más de 80 años y en el 2023, tres millones de ellos serán enfermos crónicos, que no se pueden curar y requieren una atención sanitaria adecuada y constante. Esto explica que más del 40% del presupuesto de las comunidades autónomas se destine íntegramente al gasto sanitario.
Todo ello es una advertencia. No podemos seguir así. Necesitamos una solución como la que se ha logrado en Italia, donde todos los partidos políticos han suscrito un pacto por la Salud. “Es imprescindible que la sanidad, la dependencia y las pensiones se traten como parte de un todo. Tenemos que entender que la sanidad debe dejar de ser un lastre económico para convertirse en un sector dinamizador de la actividad económica, dado que aporta un enorme valor añadido.
Para el consejero delegado de Ribera Salud –pionero en la gestión de hospitales públicos tras implantar el llamado modelo Alcira– Alberto de Rosa, estas circunstancias son las que explican el enorme desconocimiento que existe sobre la industria sanitaria, pese a que está constituida por un tejido empresarial muy numeroso, que representa el 16% de todo el empleo que existe en España: “Un sector muy intensivo en mano de obra cualificada y utilización tecnológica. Razón ésta por la que en los países más desarrollados es locomotora para el crecimiento, mientras que aquí se nos sigue considerando como un sector que solo produce gasto, sin ningún tipo de generación de riqueza. Desgraciadamente la sanidad se sigue gestionando como hace veinte años y esto hay que cambiarlo y afrontar reformas de calado para hacerla viable. Hasta ahora nos hemos limitado a recortar el gasto”.
Añade que antes de la crisis, el gasto sanitario crecía tres veces más rápido que la economía. Eso hizo posible un fuerte desarrollo tecnológico pero “actualmente estamos peor que antes porque no se ha producido ninguna reforma en profundidad, y con una deuda pública del 100% del PIB las cosas no van a mejorar. Por eso la única manera de mantener el modelo sanitario es apoyándonos en la revolución tecnológica para abaratar costes. Por ejemplo, es imprescindible encontrar nuevas respuestas para tratar a las personas mayores. La digitalización permite que se les pueda atender en su domicilio y la creación de residencias asistidas puede evitar que los enfermos crónicos alarguen las estancias hospitalarias sin justificación”.
José Ramón Rubio advirtió que el gasto medio de un español en sanidad es de 1.236 euros al año, siendo considerablemente más costosa la cama hospitalaria pública que la privada. “Por ejemplo, la estancia hospitalaria media en la privada por paciente es de tres días y medio, la mitad que en la pública. Nos hemos convertido en un ahorro muy importante para el Estado. No hay que olvidar que existen siete millones de ciudadanos que además han decidido asegurarse en el sector privado. Se podría decir que en realidad el copago sanitario somos nosotros”. Según argumenta, la sanidad pública española es muy buena, pero cuando a los ciudadanos se les permite elegir entre privado o público, como ocurre con los funcionarios de Muface, “en un ochenta por ciento eligen la sanidad privada, que presenta en su haber un grado de satisfacción muy elevada”.
Por eso el debate “no está en discutir entre lo público y lo privado, la clave está en debatir qué hacer para que el sistema sanitario sea viable. Y eso pasa por lograr mayores cuotas de eficiencia en la gestión, para lo cual es imprescindible un mejor uso de los recursos que están instalados y una mayor colaboración entre la sanidad pública y la privada para obtener sinergias”.
El presidente de Wings 4 Business, Gabriel Masfurroll, considerado el pionero en la creación de cadenas hospitalarias privadas en España con la compañía USP Hospitales, es rotundo al afirmar que “tenemos un sistema sanitario obsoleto. En España no existe una sanidad pública sino diecisiete. Las comunidades autónomas van por su cuenta. Falta gestión para racionalizar los recursos existentes. Nadie quiere hablar de implantar el copago y lo tenemos. No es otro que el sector privado”.
En su opinión, una de las graves deficiencias del sistema es la falta de información a los pacientes. “A los hospitales vamos ciegos, nadie los califica, no hay críticas, no hay rankings de calidad objetivos e independientes. Sería necesaria una especie de Guía Michelin de los hospitales para que los pacientes supieran a qué atenerse”.
Masfurroll considera que la industria sanitaria privada se percibe como una rémora porque su objetivo es ganar dinero. “Y no es cierto, genera riqueza y es un sector líder al que debería prestarse mucha atención y recursos. Si los inversores privados no hubiesen arriesgado su dinero para desarrollar la tecnología sanitaria, farmacéutica u hospitalaria, no se habrían desarrollado a la mismavelocidad. Para mantener el ritmoes clave un estímulo económico que garantice un retorno de la inversión como ocurre en el resto de los sectores económicos. Por eso no tiene ningún sentido que sigamos discutiendo si es mejor la sanidad pública o la privada. Lo importante de verdad es cómo vamos a preservar en el futuro la sanidad que tenemos, que es uno de los grandes tesoros con los que cuenta España”.
La sanidad española representa el 9,5% del producto interior bruto (PIB). El sector público

supone el 7%, mientras que el privado es el 2,5%. Esto significa que el 30% de la asistencia médica que reciben los españoles la obtienen al margen del Estado. Esto le convierte en uno de los sectores más pujantes de la economía. Emplea a 350.000 trabajadores, de los que 230.000 son profesionales muy cualificados, según explica José Ramón Rubio. Por su parte, el consejero delegado de Ribera Salud, Alberto de Rosa, añade que se trata de un sector muy atomizado, ya que está configurado por 131.000 empresas, que facturan anualmente unos 26.600 millones de euros, que obtienen de sus siete millones de asegurados. La industria sanitaria ha soportado bien la crisis, pero el año pasado entró en decrecimiento, no tanto en actividad sino en volumen de negocio.
Para el director de Sabadell Capital, Raúl Rodríguez, la sanidad requiere una reforma profunda para hacerla sostenible. Tal como afirma, es necesario centrarse ahora en mejorar la gestión hospitalaria pública para aprovechar las posibilidades de la tecnología. Añade que en el sector privado se tiene que producir una mayor concentración y cerrar acuerdos estratégicos con inversores extranjeros. Por ello, sostiene que presenta una serie de oportunidades muy atractivas el llamado turismo sanitario privado, dado que España tiene hospitales de enorme calidad y prestigio. Según afirma, se trata de un sector anticíclico, que ha sufrido la crisis de forma menos intensa que otros sectores y eso explica que esté razonablemente bien atendido desde el punto de vista financiero.
Para Iñaki Peralta, director general de seguros de Sanitas, la viabilidad del sistema sanitario pasa por convertir al paciente en el centro del sistema. La digitalización es un camino que tendrá que recorrer la sanidad y para ello se requieren importantes inversiones del sector público o del privado. Por esta razón, propone un mejor trato fiscal al sector, que actualmente no recibe ninguna ayuda, dirigido a facilitar su adaptación a la revolución tecnológica. Se trata de un cambio que puede verse entorpecido a causa de la crisis. Añade que la sanidad pública es de muy buena calidad, pero las listas de espera explican que sigan creciendo el número de usuarios de la sanidad privada.
Para el socio responsable de infraestructuras, transporte, gobierno y sanidad de KPMG, Cándido Pérez, no hay duda de que la sanidad pública es un orgullo para los españoles que no habría que perder, y para conservarlo habría que olvidar el debate público o privado y poner el foco en el futuro. “Que nadie piense que España volverá a tener un boom fiscal como el que registró entre el 2000 y el 2007 que permitió desarrollar el Estado de bienestar, no volverá a suceder. Por tanto, deberíamos empezar a pensar cómo se desarrollará la sociedad del futuro y como tenemos que prepararnos para afrontar los problemas que inevitablemente llegarán”.
Tal como explica, “el reto consiste en la transformación de la financiación y la operación del sector para mejorar la salud de los ciudadanos en un entorno demográfico, social y económico muy diferentes al que hemos conocido hasta hoya, como ya hacen los países de nuestro entorno”.

Jorge Guarner (consejero delegado de SARquavitae): “El cambio demográfico no está en las agendas de ningún político”

Iñaki Peralta (director general de seguros de Sanitas): “La sanidad pública es muy buena, pero muy lenta en la atención al paciente”

José Ramón Rubio (vicepresidente del Grupo Quirón): “La sanidad privada le está ahorrando una gran cantidad de dinero al Estado”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s