Marca, 75 aniversario

MARCA: 75 años y que sean muchos más
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Querido Alex, esta semana MARCA celebró su 75 aniversario. Las circunstancias adversas unidas al ya casi siempre presente Señor Murphy me impidieron compartir con todos aquellos, desde el más anónimo hasta el deportista más destacado de la historia de nuestro país, Rafa Nadal, esta efeméride como me habría gustado, pero así es la vida, me la perdí. No obstante, no estar presente me ha hecho pensar y meditar sobre mi relación con MARCA a lo largo de mi vida. Descubrí MARCA en mi juventud. ¿Cómo? Pues porque en aquel entonces practicaba la natación de alta competición y MARCA, a través del gran periodista Carlos Piernavieja, tenía a bien hacer las reseñas de campeonatos y sus resultados donde yo trataba de encontrarme. De ello han pasado ya muchos años. En aquella época, MARCA era el periódico deportivo del equipo rival. No sé si lo era tanto como yo creía o no, pero sí mi percepción. Era el periódico del Real Madrid, menos leído en mi Cataluña que otros competidores, seguramente por esa razón. Aunque también ha sido siempre el periódico que más importancia ha dado a otros deportes, además del fútbol.
También vivíamos en una España triste, autárquica, aislada del mundo y en donde nos lo comíamos y guisábamos todo nosotros mismos. Éramos una grande y libre cuando no éramos ni grande, ni libre, pero algunos se lo creían. Los tiempos cambiaron, el país, la gente, la sociedad y alcanzamos la libertad por la vía de la razón y el seny. MARCA empezó a crecer y hoy en día es el periódico de habla castellana más leído del mundo. Que alguien me corrija si me equivoco. Hasta hace 6 años, para mí seguía siendo el periódico de Madrid y del Real Madrid, pero casi tiene cierta lógica si se piensa con racionalidad. Las raíces son muy profundas y eso es difícil de modular. Que conste que no es una crítica sino una constatación de la realidad o quizás mi realidad.
Por casualidad, a mí que me encanta escribir, me surgió la oportunidad de hacerlo en MARCA. Eduardo Inda tuvo la bondad de darme la alternativa, a mí, aprendiz de escribiente, y la aproveché, tratando de estar a la altura de sus grandes periodistas. Gracias, Eduardo. Al principio mis artículos se publicaban los domingos en la página anterior a la contraportada y debajo de los que escribía mi querida, admirada, bella, inteligente y también culé Carmen Posadas. Te echo de menos Carmen, tiempo sin saber de vos. Luego, cuando Óscar Campillo tomó las riendas de MARCA, podría haber prescindido de mí tranquilamente, pues soy consciente de que mis artículos son lo que son, pero el míster Campillo ratificó su confianza en mí y decidimos crear una columna ad hoc, titulada Cartas a Alex, el mismo título de mi segundo libro y en honor a nuestro hijo Alex que nació con el síndrome de Down y falleció hace muchos años ya.
Quiero recalcar que, además, hemos rizado el rizo y creo que por primera vez en la historia de MARCA alguien escribe una pequeña parte de la columna en catalán, lo que da a entender el talante democrático, liberal y abierto del periódico. Escribo en MARCA, algo que para mí es un honor y a la vez un placer. Lo hago en el periódico deportivo más leído del mundo. Cada sábado ahí está mi columna. Creo que no he fallado jamás. Son ya más de 400 artículos tratando sobre distintos temas siempre vinculados al deporte. Esté donde esté siempre trato de que MARCA reciba mi artículo. He escrito desde muchos países, a veces a horas intempestivas, a veces desde sitios recónditos o remansos de paz, pero no he fallado porque para mí no es un deber, es un placer y además así honro tu memoria, Alex, y eso me permite que sigamos tan unidos a ti.
A todo ello, y soy consciente de que esta vez me ganaré la reprimenda del director, me paso muy sobradamente de las 314 palabras que se me asignan, pero creo que la efeméride lo merece. ¡Gracias, Óscar, de todo corazón! No quiero terminar sin agradecer a MARCA el apoyo que da al proyecto Nuestros Héroes, las becas que año tras año la Fundación Alex (www.fundacionalex.org) da de la mano de la Fundación Laureus (www.fundacionlaureus.org) a instituciones con personas con capacidades distintas en proyectos de integración social a través del deporte. Una vez más gracias a MARCA y a toda su gente. Ja veus Alex, avui celebrem un nou aniversari. Tan de bo pugui seguir escrivint-te aquestes cartes tan especials i emotives per a mi. T’estimo Alex.
@masfurroll

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Filantropia: Paradoja actual. Via La Vanguardia

Querido Alex, vivimos en un mundo lleno de paradojas que confunden y distorsionan la realidad. La crisis en la que vivimos inmersos, esta produciendo enormes estragos y muchisima gente del llmado mundo occidental y primer mundo, esta sufriendo. Curiosamente el Estado del Bienestar mengua porque los gobiernos estan arruinados o con las arcas vacias. La gran paradoja es que es ahora cuando la sociedad civil se moviliza y surgen actuaciones solidarias y la filantropia emerge, pero la gran paradoja es que para que esta pudiera compensar los recortes de ayuda que los gobiernos se ven obligados a realizar, nadie impulsa ni incentiva a la filantropia.¿ Por que? Porque creen que si benefician fiscalmente las donaciones, recaudaran menos. A esto le llamo yo miopia o casi ceguera economico financiera. Si los estados fomentaran mas las donaciones con incentivos fiscales de forma bien estructurada y regulada, la actividad filantropica aumentaria y no solo en el ambito de ayuda a los mas desfavorecidos, sino tambien en otros tales como la educacion, la investigacion y la salud. En cambio, lo hacemos al reves. El corto plazo nos ciega. Vamos mal.image

La marca Barcelona . Via La Vanguardia

Querido Alex, La Vanguardia publico recientemente este articulo que me parece muy acertado. Del mismo se desprende que el take off de la ciudad. Gracias a los juegos del 92 , la ciudad cambio su faz e incluso su espiritu. Aquella ciudad hermosa pero yriste y dejada, daba paso a una ciudad abierta al mar , a la luz , al mundo. Aquella ciudad endogamica es hoy cosmopolita y ademas se ha transformado en una marca de prestigio internacional. La gente quiere visitar Barcelona. Cada vez mas, extranjeros de todo el orbe se instalan en ella para vivir aunque su trabajo sea en otra parte. La economia de la ciudad ha sobrevivido gracias a unos visionarios liderados por Juan Antonio Samaranch, el Alcalde Maragall y algunos mas que apostaron por cambiar la ciudad, regenerarla. Esto es lo que necesita el pais. No matemos a los visionarios y como minimo seamos agradecidos recordando a los que consiguieron mejorar la calidad de vida de nuestra ciudad. Ser agradecido es de bien nacido, pero ya veo que pocos tienen memoria.

La mar­ca Bar­ce­lo­na

La Vanguardia
24 de noviembre de 2013

LA ca­pi­tal ca­ta­la­na apa­re­ce siem­pre ci­ta­da en las lis­tas de ciu­da­des con un ma­yor atrac­ti­vo in­ter­na­cio­nal. Des­de la ce­le­bra­ción de los Jue­gos Olím­pi­cos del 92, Bar­ce­lo­na ha cre­ci­do ex­po­nen­cial­men­te co­mo ob­je­ti­vo de in­te­rés tu­rís­ti­co, de ne­go­cios, ur­ba­nís­ti­co, de in­te­rés cul­tu­ral, de ocio y de de­por­te. Sin pre­ten­der pe­car de exa­ge­ra­ción, pue­de afir­mar­se que la ciu­dad vi­ve hoy –y a pe­sar de la cri­sis– uno de sus me­jo­res mo­men­tos.

La mar­ca Bar­ce­lo­na de­be su emer­gen­cia a di­ver­sas cau­sas. Ade­más del pro­fun­do cam­bio ope­ra­do gra­cias al even­to olím­pi­co del 92, los ca­li­fi­ca­dos co­mo los me­jo­res Jue­gos de la his­to­ria, el éxi­to ac­tual be­be sus orí­ge­nes en un es­ti­lo ciu­da­dano que ha tras­pa­sa­do fron­te­ras. Des­de el ur­ba­nis­mo a la me­di­ci­na y a la pun­te­ra in­ves­ti­ga­ción bio­mé­di­ca; des­de la vo­ca­ción de es­ca­pa­ra­te mer­can­til, con per­ma­nen­tes con­gre­sos de to­do ti­po, a la de­mos­tra­da ca­pa­ci­dad or­ga­ni­za­ti­va de even­tos de­por­ti­vos –por ejem­plo, el re­cien­te Mun­dial de na­ta­ción–; des­de el cre­cien­te y po­ten­te atrac­ti­vo tu­rís­ti­co –más de cien mi­llo­nes de vi­si­tan­tes en los úl­ti­mos 20 años–, a una ofer­ta cul­tu­ral que tie­ne sus es­tre­llas en el ro­má­ni­co –el del MNAC es úni­co en el mun­do–, en el gó­ti­co y en el mo­der­nis­mo, tam­bién pun­te­ro gra­cias a la fi­gu­ra se­ñe­ra de Gau­dí, y a las que ha­bría que aña­dir ins­ti­tu­cio­nes de tan­to pe­so co­mo las fun­da­cio­nes Mi­ró y Tà­pies y el Mu­seu Pi­cas­so. Tam­bién cuen­tan otros as­pec­tos co­mo una ex­ce­len­te ofer­ta gas­tro­nó­mi­ca, el ca­si siem­pre sua­ve cli­ma me­di­te­rrá­neo o una ins­ti­tu­ción tan co­no­ci­da mun­dial­men­te co­mo el Ba­rça. Son to­dos ellos ele­men­tos que con­for­man una per­so­na­li­dad con un enor­me atrac­ti­vo, que se han con­fi­gu­ra­do con el pa­so del tiem­po y que se han po­ten­cia­do por vo­lun­tad de la ma­yo­ría de los ciu­da­da­nos y que fi­nal­men­te han cris­ta­li­za­do.

Sa­bi­do es que más di­fí­cil que lle­gar es man­te­ner­se en la cum­bre. Bar­ce­lo­na si­gue pug­nan­do co­mo des­tino tu­rís­ti­co y de ne­go­cios. Ahí es­tá la re­cien­te ad­qui­si­ción de la to­rre Ag­bar por la mul­ti­na­cio­nal ho­te­le­ra Hyatt con el ob­je­ti­vo de con­ver­tir­la en un ho­tel de lu­jo pa­ra el tu­ris­mo más exi­gen­te. No es el úni­co. Hay más pro­yec­tos que pron­to sal­drán a la luz. Pe­ro se­ría un error apos­tar só­lo por es­te sec­tor que re­pre­sen­ta ya el 20% del PIB bar­ce­lo­nés. Es pre­ci­so po­ten­ciar tam­bién los otros ele­men­tos que con­for­man la mar­ca Bar­ce­lo­na, des­de la cien­cia mé­di­ca al de­por­te, y des­de la cul­tu­ra al ur­ba­nis­mo.

Hay mu­chas co­sas por me­jo­rar to­da­vía que re­quie­ren vo­lun­tad y apo­yo po­lí­ti­co y fi­nan­cie­ro, a sa­bien­das que sin el pri­me­ro, no ha­brá el se­gun­do.

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Balon de Oro: la historia interminable

Titol: ” No es oro todo lo que reluce”
Querido Alex, un año mas se repite la historia. Hay que premiar al mejor jugador del mundo y cada uno barre para su casa. Cada cual lo ve segun el cristal del color con el que lo mira y como son opiniones subjetivas, para nada basadas en unas reglas o en un sistema de ” scoring” predeterminado, pues ahi casi todo vale. Ademas, este año, el sr Blatter ha querido compensar su actuacion humoristica fuera de lugar, dandole a CR7 la oportunidad de entrar en la repesca. De acuerdo que esta haciendo un magnifico ultimo trimestre, aunque nadie se equivoque, el Madrid va tercero en la Liga y Portugal ha entrado en el Mundial pero por la repesca….. Pero no nos equivoquemos, el mejor jugador, el Balon de Oro hay que darselo no solo al que marca mas goles ( ¿asi ya descartamos a los no goleadores o a defensas y porteros ?) . Que nadie olvide que el maximo goleador ha sido Leo Messi, no perdamos la memoria. El mejor debe ser aquel jugador que ademas de filigranas y actitudes de galeria, es capaz de arrastrar a sus equipos a la obtencion de logros, no digo titulos que tambien. Es importante que ademas sea un jugador de equipo,lider, asistente, solidario y generoso. Alguien deberia hallar una formula que valorara a su vez el retorno de la inversion, es decir, cuanto me cuesta financieramente y que resultados obtengo, es decir titulos conseguidos por su club y seleccion y ahi se veria facilmente el valor que aporta al colectivo, pues ser el mejor del mundo significa que aportas el suficiente valor a tu equipo para que este sea tambien el mejor. Dicho esto, creo que queda claro, pese a quien pese. Ribery a quien le corresponderia estar en la ” pole position” por haber realizado una magnifica temporada con el Bayern y haber conseguido el triplete, no es guapo, ni glamuroso, aunque no hace demasiado era considerado por el Madrid para ser la alternativa al mejor jugador del mundo de verdad, Leo Messi. Al fichar por el Bayern, se ha vuelto invisible para algunos en España. Leo Messi por su parte, este ultimo trimestre ha arrastrado una lesion, pero ha ganado la Bota de Oro por tercera vez consecutiva, lidero al Barça en la Liga e igualaron la entonces “gesta” de Mou de los 100 puntos, pero entonces a algunos les parecio que esto ya no era importante. Clasifico a la primera a Argentina para el Mundial liderando a su equipo. ¿Que Cristiano es muy bueno? Por supuesto, buenisimo y ademas creo que un gran profesional, pero le sobra un punto de individualismo que impide que todo su talento futbolistico se fusione con el de su equipo para la obtencion del beneficio colectivo. El Yo, supera al Nosotros y esto es crucial pues hablamos de un deporte colectivo. No es asi en el caso de Ribery y Messi. Lo siento, pero escribo con total sinceridad , sin fanatismo y trato de hacerlo con racionalidad, pero esto es lo que no abunda en un deporte donde la pasion y el corazon desbordan la logica. Ser el mejor, no significa ser el mas espectacular, sino el mas eficaz, un lider que arrastre y contagie a los suyos, que sea ganador pero no tan egoista como para anteponer sus intereses a los del colectivo y que su futbol sea ademas de especial, pedagogico y atractivo, util para su club o seleccion. Con esto creo que esta todo dicho. ¡Ah y una flor no hace verano! No olvidemos como en Madrid 2020, nos dimos como ganadores y luego quisimos desmerecer a las otras candidaturas. Un any mes es repeteix l’historia fill. La maquinaria propagandistica, els lobbys i tot el que esta a ma, s’ha posat en marxa. ¿Tot val? Espero que no. Som humans. T’estimo Alex.image

Proyecto de gran alianza comercial entre EEUU y Europa

El futuro esta en sus manos. La inteligencia de los dos continentes mas desarrollados de los ultimos dos siglos se enfrentan al arrollador empuje de los paises emergentes. El mundo esta cambiando si geografia economica , politica, social y quizas politica. Ante ello, los dos grandes bloques que han tenido la supremacia mundial en los ultimos coen años, biscan formulas para mantenerse al frente. ¿ Como? Diseñando una importante alianza comercial. Los aranceles y proteccionismos del pasado iran al archivo. Si no puedes con tu competidor, unete a el.
Y. González. / E.S. Mazo. / M. Roig. Madrid/N. York/Bruselas 16/11/2013
La UE y EEUU negocian su gran alianza
comercial
UN ‘SUPERCONTINENTE’ PARA EL COMERCIO MUNDIAL/ Los dos grandes bloques occidentales inician la segunda ronda de conversaciones.
Entre los dos aportan la mitad del PIB
mundial. Quieren liberalizar al máximo sus intercambios de bienes y servicios en menos de un año. Todo un desafío para potencias
emergentes como China, India o Japón.
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La suma de los territorios de EEUU y la UE representa tan solo el 2,7% de la superficie total de la Tierra. Bastante menos que el 8,3% que abarca Asia y el 5,9% de África. Pero otra cosa es el dinero. La suma de las economías de EEUU y la UE representa casi la mitad de la riqueza total de la Tierra. Y casi un tercio del comercio mundial, y 830 millones de consumidores. Son datos sólidos para plantar cara al arrollador crecimiento de los países emergentes. EEUU y la UE lo saben. Por eso se están dando la máxima prisa posible en firmar un pacto de libre comercio que crearía el mercado interno más grande del mundo. Después del pistoletazo inicial en julio, esta semana ha empezado la segunda ronda de negociaciones.
Como era previsible, en el inicio de las conversaciones ambas partes se pusieron a encargar estudios diversos que justificaran las bondades económicas del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés). Un informe de la Comisión Europea señala que la economía de EEUU ganaría 95.000 millones de euros al año, y la UE 119.000 millones. Entre ambos bloques se generarían dos millones de nuevos puestos de trabajo. Y la renta en los hogares medios europeos aumentaría en 545 euros. ¿Quién puede resistirse a semejantes progresos?
Además de éstas, que no dejan de ser previsiones hipotéticas que pueden torcerse, hay razones económicas vigentes que explican el interés de EEUU y la UE por construir un área donde la circulación de bienes y servicios esté lo más liberada posible de aranceles y demás trabas burocráticas. Los estadounidenses son los principales socios comerciales de los europeos, y viceversa. El saldo comercial es favorable a los segundos: en 2012 exportaron productos a EEUU por un valor de 270.112 millones de euros, mientras que importaron 200.300 millones de la economía de EEUU.

Aranceles
Un elemento clave de este engrasado circuito comercial es el factor arancelario. Los aranceles son los impuestos que cobran los Estados por la importación de determinados productos, con el objetivo de estimular sus industrias nacionales. Si bien en ambos continentes los aranceles son más elevados de lo habitual en los sectores agrícola y textil, por ejemplo, el tipo medio se sitúa en el 2,8%. Es cierto también que aún perduran numerosas barreras no arancelarias que afectan a determinadas actividades (seguridad alimentaria, sanidad, automoción y movilidad laboral, entre otras) y que entorpecen una relación más provechosa para ambas partes, pero el mercado de servicios entre EEUU y la UE es el más integrado del mundo.
Esto ha sido posible tras varias décadas de insistentes (y a veces exasperantes) negociaciones en el marco del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, en sus siglas en inglés) y sus sucesivas rondas. Por lo tanto, el nuevo acuerdo sería el empujoncito para una liberalización casi total.
No obstante, algunos expertos sostienen que la verdadera raíz del TTIP no es económica sino geopolítica. Es la opinión, por ejemplo, de Federico Steinberg, investigador de Economía Internacional del Real Instituto Elcano. “El acuerdo intenta revitalizar la relación transatlántica para contrarrestar la narrativa cada vez más dominante en las relaciones internacionales, según la cual el futuro es de los países emergentes y está en la cuenca del Pacífico”, ha escrito Steinberg en EXPANSIÓN. “Por otra, pretende devolver a EEUU y a la UE el liderazgo en la fijación de las reglas de juego de la economía internacional, que ya tuvieron después de la Segunda Guerra Mundial y que han ido perdiendo paulatinamente”, señala.
Algunas previsiones avalan este diagnóstico. Según un informe de PwC, dentro de siete años la suma de las economías de las siete principales potencias emergentes (China, India, Brasil, Rusia, México, Indonesia y Turquía) superará al actual G7 (EEUU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá). Poco antes, en 2018, China ya habrá adelantado a los estadounidenses. “El TTIP, por tanto, puede verse como parte de la reacción de Europa y EEUU a su declive relativo. Es decir, como un instrumento para recuperar el liderazgo y, por tanto, lograr mayor influencia en el escenario internacional”, explica Steinberg.
Con todo, el acuerdo tampoco concita un entusiasmo unánime. En EEUU hay opiniones de todo tipo. Los funcionarios norteamericanos destacan los beneficios para los exportadores, pero se muestran escépticos sobre la posibilidad de que la Casa Blanca y los líderes europeos puedan cumplir con el ambicioso objetivo de finalizar el acuerdo en 2014. Claude Barfield, exasesor de la Oficina del Representante de Comercio Exterior de EEUU y hoy parte del American Enterprise Institute, destaca el historial de fracasos a la hora de lograr una cierta convergencia regulatoria entre ambos territorios, lo que deja pocas esperanzas de un avance importante en el plazo estipulado. Un plazo en el que se deben resolver cuestiones tan espinosas como las tarifas agrícolas o la propiedad intelectual.
Los expertos de la Universidad de Harvard hacen hincapié en el mismo punto. Señalan que Barack Obama entiende los beneficios económicos y geopolíticos del tratado, que “debe hacer de esta cuestión una de sus grandes prioridades”, dedicándole un “considerable tiempo personal”. “El compromiso presidencial es la clave”, concluyen en el centro. Sin embargo, puede no suceder lo mismo con los reguladores y con los congresistas, que podrían dificultar el acuerdo, según los analistas de Harvard. Conviene recordar que en 2016 hay elecciones presidenciales, y el pacto podría convertirse en el último gran legado económico del actual líder.
András Simonyi, director del centro para Relaciones Transatlánticas de la Universidad Johns Hopkins, insiste en la complejidad institucional. “Es importante que hagamos todo lo posible para explicar a la otra parte de la negociación cómo funciona nuestro sistema en Washington, porque los europeos saben muy poco de eso”, afirmó en una reciente discusión en la Brookings Institution.
En las últimas semanas ha irrumpido en todo este proceso un misil de gran capacidad destructiva. El escándalo de las presuntas escuchas ilegales de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) a líderes europeos podría, si no reventar, al menos ralentizar las negociaciones. La Casa Blanca y la UE ya han dicho que ambas cosas no tienen nada que ver, pero la opinión pública ve la labor exterior de EEUU con ojos más críticos que nunca.

Leo Messi, el mejor de la historia.

Este articulo va destinado a los desmemoriados, a aquellos cuya memoria flaquea, a aquellos que hablan sin saber, a aquellos que especulan frivolamente, a los desagradecidos, a los mezquinos.
Vivimos en un mundo donde todo parece que es usar y tirar. Una pena, pero aun estamos a tiempo.image

Ca­pri­chos de crack

La Vanguardia
17 de noviembre de 2013

Lionel Messi no tiene parangón en la historia del Barça. No la tiene en cuanto a títulos, si se le compara con algunos cracks que han vestido la camiseta azulgrana. Y, desde luego, tampoco la tiene si se analizan los problemas extradeportivos protagonizados por sus antecesores. La mayoría de las figuras de la historia barcelonista han pasado momentos difíciles y han echado pulsos a la entidad antes de abandonar la nave. Discusiones con el presidente, con el entrenador, con los compañeros, con los representantes. Toda una trayectoria salpicada de polémicas. En eso, Messi, del que ayer se cumplieron 10 años de su debut en un amistoso con el primer equipo, va muy por detrás de aquellos que lideraron antes el proyecto azulgrana. CRUYFF GANA EL PULSO A WEISWEILER Johan Cruyff fue una bendición para el barcelonismo porque su llegada supuso una explosión de júbilo y porque en su haber siempre estará el haber pilotado el equipo del 0-5 en el Bernabeu de febrero de 1974, que conquistó una Liga tras 14 años de sequía. Su aterrizaje fue beneficioso para sus compañeros, no sólo deportivamente sino también en el apartado económico porque negociaba las primas y arrancaba una mejora para él y también para los demás. Pero Johan también protagonizó un pulso con el técnico alemán Hennes Weisweiler. Agustí Montal quiso dar un golpe de timón y sustituyó al holandés Rinus Michels por el germano para encarar la temporada 1975-1976. Sin embargo, el feeling entre la estrella y el técnico fue nulo. La batalla definitiva explotó en Sevilla. Cruyff no estaba teniendo su mejor partido, y el técnico lo sustituyó. Johan no encajó de buen grado la decisión ,y el alemán declararía que Cruyff había desobedecido cada una de sus instrucciones. La situación fue degenerando, y Johan llegó a amenazar diciendo que iba a pedir la baja federativa para marcharse a otro equipo.
El caso duró muchas semanas, y los aficionados se inclinaron en los entrenamientos y en los partidos por el holandés que les había devuelto sus sueños. La directiva decidió romper la cuerda por el lado más débil, y Weisweiler fue despedido. Se marchó con buenas palabras y alabando a la entidad. Una entidad que acto seguido renovaría por dos años más a Cruyff. EL TAXI DE SCHUSTER EN SEVILLA El historial de desencuentros, conflictos y fuego dialéctico cruzado entre Bernd Schuster y sus entrenadores, su presidente, sus compañeros y sus rivales es amplio durante las ocho temporadas que militó en el FC Barcelona. Desde el principio el club pudo comprobar que se trataba de un personaje complejo, a menudo sobreprotegido por su entonces mujer y representante Gaby, que decía defender como una leona los intereses de su marido. Ni siquiera tener durante casi dos temporadas a un compatriota en el banquillo como Udo Lattek rebajó la tensión que había con Schuster. Al contrario, también se enemistó con el duro técnico al que llegó a llamar “borracho”, lo que provocó que en Alemania conocieran al Barça “como el club más loco y más rico de Europa”, en definición del diario de Colonia Express. “¿Quién se va del Barça, Schuster o Lattek?”, se preguntaba la misma publicación. El presidente Núñez organizó encuentros entre los dos pero no hubo manera y al final Lattek sería destituido y sustituido por César Luis Menotti.
Pero nada resume mejor la polémica entre Schuster y el club que el taxi de Sevilla. El centrocampista fue sustituido en el minuto 81 de la final de la Copa de Europa que se disputó en el Sánchez Pizjuán el 7 de mayo de 1986. El Barça perdió en los penaltis contra el Steaua de Bucarest, pero para entonces Schuster ya no estaba en el campo. Fue al vestuario, se encontró solo y, totalmente enojado con el entrenador Terry Venables, se marchó. Cogió un taxi, escuchó el final del partido en la radio del vehículo y vio los penaltis desde el hotel. Cuando trascendió el episodio se armó la marimorena y el presidente Núñez llegó a decir que no vestiría nunca más la camiseta del Barça. La versión de Schuster, siempre bajo su prisma de jugador, es que Venables le había hecho la vida imposible, que había querido traspasarlo tras la conquista de la Liga del 85, algo a lo que se negó Núñez, y que lo había sustituido a él, que era el mejor lanzador de penaltis del equipo, porque quería ganar la primera Copa de Europa de la entidad sin el alemán en el campo. MARADONA, CONFLICTO ETERNO El Pelusa era el jugador más prometedor del mundo, el que tenía que darle al Barça por fin la hegemonía en España y, a poder ser, en Europa. Pero entre lesiones, enfermedades y controversias nunca pudo rendir con regularidad en el Camp Nou. Su estilo de vida y su gusto por la noche siempre fueron un quebradero de cabeza para la directiva. En noviembre de 1982 Maradona declaraba: “Voy a salir de noche cuando quiera y con quien quiera”. Declaraciones que tenían su réplica pocos días después en Núñez: “Diego debe cuidar su imagen y estar dispuesto a comprender la línea de conducta que se ha de observar en Europa para seguir en el FC Barcelona. Si no lo entiende, de nada sirve castigarle, es mejor que abandone el club”.
El nutrido entorno de colaboradores, amigos y secretarios de Diego era un obstáculo para el buen entendimiento con la entidad y Núñez llegó a insinuar que,Diez años de ré­cords pa­ra el ar­gen­tino

La Vanguardia
17 de noviembre de 2013

Pocos podían pensar el 16 de noviembre del 2003 que aquel muchacho pequeñito de 16 años que se estrenó con el primer equipo barcelonista en un amistoso en Oporto contra el conjunto de José Mourinho terminaría por ser un gigante del fútbol. Aquel encuentro sirvió para la inauguración del estadio Do Dragão y para que la parroquia azulgrana comenzara a descubrir a una perla que todavía tardaría 11 meses en estrenarse en partido oficial en Montjuïc contra
el Espanyol. En este tiempo Lionel Messi ha ido devorando récords y conquistando títulos colectivos y galardones individuales de todo tipo, como cuatro Balones de Oro consecutivos. Sus números no engañan porque son grandilocuentes. 395 encuentros oficiales en todas las competiciones y 327 goles. Desde que superó a César como máximo realizador de la historia del club en compromisos de competición sólo le queda por delante superar a Paulino Alcántara, que marcó 357 goles, contando también los que logró en los amistosos.
De momento no podrá sumar ni más partidos ni más goles hasta que logre dejar atrás la pesadilla de lesión en el bíceps femoral. Hasta el próximo mes de enero, el público no podrá estar expectante ante sus jugadas y sus goles. Pero volviendo la vista atrás nadie puede olvidar el recorrido impresionante que Messi y todo el Barcelona han completado en estos diez años, los más felices y fructíferos de la historia del club, con hasta seis Ligas y tres Champions en las vitrinas del Museu azulgrana. Ahí es nada.

Diez años de ré­cords pa­ra el ar­gen­tino

La Vanguardia
17 de noviembre de 2013

Pocos podían pensar el 16 de noviembre del 2003 que aquel muchacho pequeñito de 16 años que se estrenó con el primer equipo barcelonista en un amistoso en Oporto contra el conjunto de José Mourinho terminaría por ser un gigante del fútbol. Aquel encuentro sirvió para la inauguración del estadio Do Dragão y para que la parroquia azulgrana comenzara a descubrir a una perla que todavía tardaría 11 meses en estrenarse en partido oficial en Montjuïc contra
el Espanyol. En este tiempo Lionel Messi ha ido devorando récords y conquistando títulos colectivos y galardones individuales de todo tipo, como cuatro Balones de Oro consecutivos. Sus números no engañan porque son grandilocuentes. 395 encuentros oficiales en todas las competiciones y 327 goles. Desde que superó a César como máximo realizador de la historia del club en compromisos de competición sólo le queda por delante superar a Paulino Alcántara, que marcó 357 goles, contando también los que logró en los amistosos.
De momento no podrá sumar ni más partidos ni más goles hasta que logre dejar atrás la pesadilla de lesión en el bíceps femoral. Hasta el próximo mes de enero, el público no podrá estar expectante ante sus jugadas y sus goles. Pero volviendo la vista atrás nadie puede olvidar el recorrido impresionante que Messi y todo el Barcelona han completado en estos diez años, los más felices y fructíferos de la historia del club, con hasta seis Ligas y tres Champions en las vitrinas del Museu azulgrana.

Lo que Leo Messi merece. By Dagoberto Escorcia via La Vanguardia

Lo que Mes­si se me­re­ce

La Vanguardia
17 de noviembre de 2013

De Ku­ba­la a Ro­nal­din­ho, de Cruyff a Ma­ra­do­na, na­die ha da­do más al Ba­rça que Leo. ción de Leo Messi es incomparable a cualquiera de las estrellas que han vestido de azulgrana. Desde Kubala hasta Ronaldinho pasando por Cruyff y Maradona. Nadie ha entregado tanto al Barça como Messi. Tanto que hoy es inimaginable qué hubiera sido del Barça sin Messi. Qué habría sido de Jan Laporta sin Messi. Qué habría sido de Frank Rijkaard sin Messi. Qué habría sido de Pep Guardiola y Tito Vilanova sin Messi. Y qué habría sido de Sandro Rosell sin Messi. Ha dado tanto que de su paternidad se han hecho cargo desde Joan Gaspart hasta Charly Rexach y Josep Maria Minguella.
Como periodistas sabemos que existe cierta querencia de nuestro gremio a llevar a los altares a los deportistas y en determinado momento hacer leña de ellos. Messi tendría que estar exento, pertenecer al mundo de los intocables, de los sagrados, pero es así.
En la búsqueda de razones que expliquen sus tres lesiones musculares recientes han salido argumentos de todos los colores: desde que ya no se entrena como antes, que se ha vuelto un caprichoso, que es más introvertido que antes, que ha comenzado a comer pizzas y otras cosas que Guardiola le tenía prohibidas, que la llegada de Neymar le ha perjudicado, que las rotaciones y los cambios dentro de un partido le fastidian. Y la única verdad es que su musculatura, su parte más débil, ha vuelto a romperse.
Pero lo que más me ha llamado la atención es que algunos hayan puesto el grito en el cielo y algunas críticas hayan empezado a ser más enconadas cuando se ha sabido que el club y Messi han pactado que la segunda parte de su recuperación la haga en Argentina, y que ha traído a un kinesiólogo de la federación de su país. Como si Messi, que lo ha dado todo por el Barça, no pudiera hacerlo. Como si Messi fuera el primero que tiene un capricho. En estas mismas páginas, Juan Bautista Martínez recuerda en un magnífico reportaje algunos de los casos vividos en el Barça por sus estrellas. Y ahí hay de todo. Messi tiene todo el derecho del mundo, y más que otros que se han pasado al club por el forro, a intentar curarse de la mejor forma posible donde quiera y con quien quiera. No obstante, se da el caso que Messi ha pactado con el club todos los movimientos médicos y que el Barça cuenta con el doctor Ramon Canal, que es uno de los trabajadores de la entidad que mejor llevan y controlan su departamento. Luego su lesión está en buenas manos. Y sólo hay que desear que se recupere y esté en condiciones de seguir dando todo al Barça.

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Catalunya y Pais Vasco: ni juntos ni revueltos

El pa­rén­te­sis vas­co
Flo­ren­cio Do­mín­guez
La Vanguardia
18 de septiembre de 2013

El pac­to PNV-PSE, de gran ca­la­do po­lí­ti­co, pue­de ser un pun­to de in­fle­xión en las alian­zas en Eus­ka­di. Fue el lehen­da­ka­ri, quien el lu­nes, al pre­sen­tar los acuer­dos al­can­za­dos por su par­ti­do con el PSE, di­jo que el pac­to ce­rra­ba quin­ce años de “en­fren­ta­mien­to, po­lí­ti­ca de blo­ques y di­vi­sión”. Los quin­ce años a los que hi­zo re­fe­ren­cia Iñi­go Ur­ku­llu son los que han pa­sa­do des­de que en 1998 se pu­so fin a los go­bier­nos de coa­li­ción en Eus­ka­di en­tre na­cio­na­lis­tas y so­cia­lis­tas y co­men­zó la de­ri­va so­be­ra­nis­ta del PNV. La ape­la­ción de Ur­ku­llu sue­na co­mo el cie­rre del pa­rén­te­sis que abrie­ron aquel año Ar­za­lluz e Iba­rret­xe cuan­do ini­cia­ron la ra­di­ca­li­za­ción del na­cio­na­lis­mo ins­ti­tu­cio­nal. Por eso re­sul­ta es­pe­cial­men­te sig­ni­fi­ca­ti­vo que el je­fe del Go­bierno vas­co pro­cla­me el fi­nal de tres lus­tros de des­en­cuen­tros con el PSE. Sue­na a reivin­di­ca­ción de la épo­ca en la que los dos par­ti­dos cons­ti­tu­ye­ron el eje cen­tral de la po­lí­ti­ca vas­ca; des­de 1987 a 1998 sus­ten­ta­ron el Go­bierno vas­co, ar­ti­cu­la­ron acuer­dos tan re­le­van­tes co­mo el Pac­to de Aju­ria Enea fren­te al te­rro­ris­mo y es­ta­ble­cie­ron las po­lí­ti­cas eco­nó­mi­cas que lle­va­ron a la re­cu­pe­ra­ción de una Eus­ka­di aso­la­da por una du­ra cri­sis que cas­ti­gó la si­de­rur­gia, los as­ti­lle­ros y la in­dus­tria tra­di­cio­nal.

El par­ti­do más be­ne­fi­cia­do de aque­lla es­tra­te­gia de co­la­bo­ra­ción fue, pre­ci­sa­men­te, el PNV que a lo lar­go de los do­ce años de pac­tos con el PSE pu­do su­pe­rar la cri­sis pro­vo­ca­da por la es­ci­sión de Eus­ko Al­kar­ta­su­na y re­cu­pe­rar po­co a po­co su elec­to­ra­do. A los so­cia­lis­tas, en cam­bio, no les fue tan bien en las ur­nas en ese tiem­po. Por eso re­sul­tó más inex­pli­ca­ble que el PNV pro­vo­ca­ra la vo­la­du­ra en­ton­ces de unos pac­tos de los que ha­bía sa­li­do ga­na­dor y op­ta­ra por bus­car nue­vas alian­zas con ETA y Ba­ta­su­na.

Los acuer­dos de na­tu­ra­le­za fis­cal y eco­nó­mi­ca sus­cri­tos el pa­sa­do lu­nes por PNV y PSE re­pre­sen­tan el en­ten­di­mien­to de ma­yor ca­la­do que han al­can­za­do es­tos dos par­ti­dos des­de que rom­pie­ron la coa­li­ción en 1998. De ahí que Ra­món Jáu­re­gui, uno de los gran­des pro­ta­go­nis­tas de aque­lla épo­ca y gran de­fen­sor del en­ten­di­mien­to en­tre jel­tza­les y so­cia­lis­tas, ha­ya ase­gu­ra­do que es­ta­mos “an­te una de­fi­ni­ción es­tra­té­gi­ca de la po­lí­ti­ca vas­ca pa­ra los pró­xi­mos años en torno a dos par­ti­dos lla­ma­dos a con­fi­gu­rar ma­yo­rías ins­ti­tu­cio­na­les só­li­das, evi­tan­do las ten­ta­cio­nes fren­tis­tas que vi­vi­mos a par­tir del Pac­to de Es­te­lla”.

El pac­to PNV-PSE tie­ne un gran ca­la­do po­lí­ti­co y pue­de su­po­ner un pun­to de in­fle­xión en las po­lí­ti­cas de alian­zas en Eus­ka­di, aun­que qui­zás, pa­ra al­can­zar esa di­men­sión es­tra­té­gi­ca de la que ha­bla Ra­món Jáu­re­gui, le fal­ta que el en­ten­di­mien­to in­clu­ya tam­bién lo re­la­ti­vo a las po­lí­ti­cas de pa­ci­fi­ca­ción. Los dos par­ti­dos, en es­te mo­men­to, es­tán en­fren­ta­dos tan­to so­bre el con­te­ni­do del Plan de Pa­ci­fi­ca­ción y Con­vi­ven­cia ela­bo­ra­do por el Go­bierno de Ur­ku­llu, co­mo so­bre el fun­cio­na­mien­to de la po­nen­cia de paz cons­ti­tui­da en el Par­la­men­to. Los so­cia­lis­tas man­tie­nen una po­si­ción muy crí­ti­ca con las po­si­cio­nes que sos­tie­ne el Eje­cu­ti­vo vas­co res­pec­to al ni­vel de exi­gen­cia ha­cia ETA y la iz­quier­da aber­tza­le.

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Private Equity y el mundo real

Criticar a los private equity es un atrevimiento al igual que hacerlo a los empresarios, algo que durante tantos años se ha hecho en este pais. Lo facil es criticar y demonizar. Eso si, como en todo, hay gente de todos los ambitos que no hacen las cosas bien. La incompetencia existe en todos los ambitos y por supuesto tambien en el mundo del PE. A veces con el excsivo deseo de buscar un retorno anormal, se toman o mejor dicho, se obliga a tomar a quienes llevan la gestion de la compañia, decisiones forzadas que acaban conduciendo al fracaso.
Yo conozco bien el sector financiero y ñidere su irrupcion en el sector sanitario. Lo importante es conseguir equilibrar calidad asistencial y retorno financiero que es posible, pero cualquier desequilibrio te lleva al fracaso, bien financiero, bien asistencial.

¡Los Do­nuts!

La Vanguardia
22 de septiembre de 2013

El de Pan­ri­co es un ca­so de es­tu­dio de có­mo una em­pre­sa que tie­ne cla­ras ven­ta­jas com­pe­ti­ti­vas en el mer­ca­do y una mar­ca ado­ra­da por los con­su­mi­do­res, los Do­nuts, con­si­gue hun­dir­se en una cri­sis de di­fí­cil re­torno.

El de Pan­ri­co es un ca­so de es­tu­dio de có­mo una em­pre­sa que tie­ne cla­ras ven­ta­jas com­pe­ti­ti­vas en el mer­ca­do y una mar­ca ado­ra­da por los con­su­mi­do­res, con­si­gue hun­dir­se en una cri­sis de di­fí­cil re­torno.

En 1962 An­dreu Cos­ta­fre­da tra­jo las ros­qui­llas de Es­ta­dos Uni­dos, pa­ten­tó el Do­nut y es­ta­ble­ció un víncu­lo con el pa­la­dar, pe­ro so­bre to­do emo­cio­nal, con va­rias ge­ne­ra­cio­nes de con­su­mi­do­res. La em­pre­sa cre­ció con pan de mol­de, Do­ne­tes o Bolly­cao. In­ten­tó in­ter­na­cio­na­li­zar­se. Pe­ro la pre­sión del mer­ca­do y de los már­ge­nes obli­ga­ba a ga­nar ma­sa crí­ti­ca.

Y ha­ce ocho años Pan­ri­co pro­ta­go­ni­zó la más so­na­da ven­ta de una em­pre­sa fa­mi­liar al ca­pi­tal ries­go: Apax pa­gó 900 mi­llo­nes de eu­ros (el do­ble de lo que se ha­bía va­lo­ra­do la em­pre­sa cua­tro años an­tes). Fue un éxi­to fi­nan­cie­ro pa­ra los Cos­ta­fre­da, La Cai­xa (30%) y el Sa­ba­dell (5%). Pe­ro la ope­ra­ción se es­truc­tu­ró so­bre deu­da. Y el con­su­mo no evo­lu­cio­nó co­mo ha­bían pre­vis­to los fi­nan­cie­ros. La dis­tri­bu­ción se­guía apre­tan­do los már­ge­nes. La mar­ca blan­ca aco­sa­ba. Se pu­so de mo­da co­mer más sano. Y la cri­sis, lle­gó la cri­sis. Y la deu­da de 600 mi­llo­nes de eu­ros se con­vir­tió en un las­tre pa­ra los nue­vos ac­cio­nis­tas, que, tal co­mo es­tán las co­sas, pa­re­ce ya di­fí­cil de su­pe­rar.

Ha­ce una se­ma­na, el ac­tual pro­pie­ta­rio de Pan­ri­co, el fon­do ame­ri­cano Oa­kT­ree, nom­bró al abo­ga­do Car­los Gi­la “pa­ra aco­me­ter la re­es­truc­tu­ra­ción”. La pri­me­ra me­di­da anun­cia­da fue de­jar de pa­gar las nó­mi­nas a los 4.000 tra­ba­ja­do­res. No es­tá cla­ro las me­di­das que se­gui­rán.

An­tes lo han in­ten­ta­do tres eje­cu­ti­vos cur­ti­dos en el gran con­su­mo, Joan Cor­nu­de­lla (2006-09), Cé­sar Bar­da­jí (2010 -2011) y Joan Ca­sa­pon­sa (2012-13). Nin­guno con­si­guió re­ani­mar las ven­tas, nin­gún avan­ce su­fi­cien­te pa­ra re­su­ci­tar a la com­pa­ñía. ¿Qué es lo que ha lle­va­do a Pan­ri­co al fon­do del abis­mo? Va­rios ex­per­tos con­sul­ta­dos coin­ci­den en que ha si­do la con­fluen­cia de un cam­bio de há­bi­tos de con­su­mo; una ges­tión ba­sa­da en cri­te­rios es­tric­ta­men­te fi­nan­cie­ros, in­clu­so de es­pal­das al con­su­mi­dor; y una es­truc­tu­ra in­dus­trial po­co fle­xi­ble que no se ha po­di­do trans­for­mar.

El se­cre­to del Do­nut es que es un pro­duc­to fres­co. El fres­co del ba­rrio. Eso ne­ce­si­ta una es­truc­tu­ra in­dus­trial es­pe­cí­fi­ca: una fá­bri­ca adap­ta­da y una red de re­par­ti­do­res, 2.500 fur­go­ne­tas que lle­ga­ban ca­da ma­ña­na a to­dos los ba­res de Es­pa­ña. Pe­ro esa ca­pi­la­ri­dad y esa in­me­dia­tez era y es muy ca­ra. Y ade­más, ex­pli­can que los tra­ba­ja­do­res siem­pre han es­ta­do di­vi­di­dos: un sin­di­ca­to era fuer­te en la fá­bri­ca, el otro en la red de ven­tas. Cual­quier ne­go­cia­ción era un con­flic­to. Ya en la épo­ca de los Cos­ta­fre­da se ini­ció la re­es­truc­tu­ra­ción de fá­bri­cas (te­nían 22 en Es­pa­ña y Por­tu­gal en los años no­ven­ta).

Lue­go las ven­tas em­pe­za­ron a de­cre­cer. La so­cie­dad iba de­jan­do de con­su­mir pro­duc­tos de bo­lle­ría, has­ta lle­gar a de­mo­ni­zar­los. El Bolly­cao, en­va­sa­do, se aso­cia­ba a me­rien­da po­co sa­na. Y el Do­nut, fres­co y ca­ro de pro­du­cir, es una bom­ba ca­ló­ri­ca fri­ta y azu­ca­ra­da. ¿A qué pa­dres se les ocu­rre aho­ra lle­var ca­da ma­ña­na Do­nuts a sus hi­jos pa­ra desa­yu­nar?

Lue­go lle­gó el ca­pi­tal ries­go y en­tró a sa­co: si hay que alar­gar la vi­da al Do­nut, pues se en­va­sa. Pe­ro no con­ta­ron con que los con­su­mi­do­res lo re­cha­za­rían de for­ma uná­ni­me: un Do­nut es ape­te­ci­ble por­que es azu­ca­ra­do y pe­ga­jo­so. Un Do­nut en­va­sa­do no es ape­te­ci­ble. Un Do­nut no tie­ne que ser sano, pa­ra eso ya es­tán las man­za­nas. La em­pre­sa tar­dó me­ses en reac­cio­nar y, cuan­do lo hi­zo, el mal ya es­ta­ba he­cho.

Y sin dar­se cuen­ta, Pan­ri­co ha­bía li­be­ra­do un es­pa­cio en la ba­rra de los ba­res que, sa­bia­men­te, ha ido ocu­pan­do Eu­ro­pastry, con unas ros­qui­llas con­ge­la­das –les ha te­ni­do que lla­mar Dots– que se pue­den te­nern en stock, que se pre­pa­ran en unos mi­nu­tos, y que re­sul­tan más que acep­ta­bles pa­ra el pa­la­dar de los go­lo­sos. Pan­ri­co ha lu­cha­do con Eu­ro­pastry en los tri­bu­na­les por la pro­pie­dad de la mar­ca Do­nut lo que no ha sa­bi­do lu­char en el mer­ca­do por sus con­su­mi­do­res.

Di­cen los ex­per­tos que qui­zás Pan­ri­co hu­bie­ra te­ni­do que ren­ta­bi­li­zar su ca­pa­ci­dad de dis­tri­bu­ción dia­ria. Ne­ce­si­ta­ba ga­nar pro­duc­to, pe­ro lo que hi­zo fue com­prar Ar­tiach: y las ga­lle­tas dan vo­lu­men an­te los su­per­mer­ca­dos, pe­ro su ci­clo de vi­da no tie­ne na­da que ver con el del Do­nut.

La pre­sión del ac­cio­nis­ta, la in­me­dia­tez de la cuen­ta de re­sul­ta­dos, for­zó unas de­ci­sio­nes so­bre el pro­duc­to que con el tiem­po se han de­mos­tra­do muy po­co acer­ta­das.

Qui­zá apa­rez­ca una mano má­gi­ca, un sal­va­dor que cam­bie el fi­nal de la his­to­ria. Pe­ro en es­tos mo­men­tos, la tra­yec­to­ria del Do­nut trans­mi­te una lec­ción de res­pon­sa­bi­li­dad em­pre­sa­rial. Lo di­ce un di­rec­ti­vo con ex­pe­rien­cia: “Al fi­nal, la ver­dad la tie­ne el con­su­mi­dor, que es en de­fi­ni­ti­va quien te pa­ga el suel­do. Los pri­va­te equity de­ben sa­lir más al mer­ca­do, es­cu­char al con­su­mi­dor y no car­gar­se el pro­duc­to”. Y aña­de una re­fle­xión fi­nal: “Ha­bría pe­ca­do de otros fa­llos, pe­ro un in­dus­trial ha­ri­ne­ro nun­ca hu­bie­ra plas­ti­fi­ca­do el Do­nut”. Aun­que eso, aho­ra, ya po­co im­por­ta.

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El mundo al reves. By JW Wilkinson, via La Vanguardia

Nunca pense que el mundo evolucionaria tal como lo esta haciendo. Siempre he creido en el progreso, en la necesidad de ausencia de fronteras , en la igualdad, pero a la vez en la competencia para hacer frente a la incompetencia, pero tambien en la solidaridad y la generosidad del ser humano, pero esta temdencia en la que yo creia, nos esta llevando de nuevo a errores del pasado. ¿Por que sera que el ser humano siempre tropieza en las mismas piedras y siempre comete los mismos errores? ¿Vamos por el buen camino?

El mun­do al re­vés
John Wi­lliam Wil­kin­son
La Vanguardia – Dinero
3 de noviembre de 2013

Oc­ci­den­te ha vuel­to a ser com­pe­ti­ti­vo a ba­se de acep­tar sa­la­rios y con­di­cio­nes de tra­ba­jo asiá­ti­cos. Hay un apues­to trein­ta­ñe­ro ja­po­nés en pri­mer plano. Es gua­po a la ma­ne­ra oc­ci­den­tal, con su se­do­so ca­be­llo ne­gro, re­cor­ta­do bi­go­te y pe­ri­lla le­ve. Es­tá sen­ta­do en un am­plio y có­mo­do asien­to de avión, ob­via­men­te en cla­se bu­si­ness, y se ha­lla en el ac­to de cor­tar con la ayu­da de unos ele­gan­tes cu­bier­tos el pri­mer tro­zo de un su­cu­len­to y po­co he­cho so­lo­mi­llo de ter­ne­ra. Una guar­ni­ción de ver­du­ri­tas li­ge­ra­men­te sal­tea­das com­ple­men­tan el pla­to, que com­par­te la ban­de­ja con un pa­ne­ci­llo re­don­do re­cu­bier­to de se­mi­llas, un cuen­co de en­sa­la­da ver­de y una co­pa de vino tin­to. El via­je­ro ja­po­nés son­ríe con­ten­to, apun­to co­mo es­tá de pro­ce­der a la pla­cen­te­ra in­ges­ta de tan ape­ti­to­so al­muer­zo.

A su iz­quier­da, al otro la­do del an­cho pa­si­llo, una jo­ven y son­rien­te be­lle­za ru­bia –¿ame­ri­ca­na, eu­ro­pea?– sos­tie­ne en­tre un par de pa­li­llos la­quea­dos un bo­ca­do de sus­hi, al tiem­po que di­ri­ge una mi­ra­da de apro­ba­ción cóm­pli­ce ha­cia el co­me­dor de so­lo­mi­llos ni­pón. Las pier­nas de la se­ño­ri­ta, que vis­te cha­que­ta azul so­bre blu­sa blan­ca y pan­ta­lón ma­rrón os­cu­ro, de­ben de ser lar­guí­si­mas, pues apro­ve­chan­do el hol­ga­do es­pa­cio de­ne­ga­do a los po­bres dia­blos que vue­lan ha­ci­na­dos en tu­ris­ta o –¡ho­rror!– low cost, so­bre­sa­len muy mu­cho por de­ba­jo de la me­sa ple­ga­ble.

El al­muer­zo de la jo­ven ya­ce so­bre un im­po­lu­to man­tel blan­co y es­tá com­pues­to de sus­hi va­ria­do, tres sal­sas y una pe­que­ña y her­mo­sa bo­te­lla cua­dra­da de ce­rá­mi­ca blan­ca de­co­ra­da con dos hi­le­ras ver­ti­ca­les de pic­to­gra­mas ja­po­ne­ses. Con­tie­ne sa­ke. Le acom­pa­ña un va­si­to del mis­mo ma­te­rial y di­se­ño.

Me­dian­te es­ta atrac­ti­va e in­ge­nio­sa ima­gen se anun­cia en pa­pel couché la ae­ro­lí­nea de un pe­que­ño país de Orien­te Me­dio, que, gra­cias a sus po­zos de pe­tró­leo, na­da en la opu­len­cia. A pri­me­ra vis­ta, no hay en la fo­to na­die más que los dos pa­sa­je­ros des­cri­tos. Pe­ro si se fi­ja en las ven­ta­ni­llas que hay en se­gun­do plano, a la iz­quier­da de la jo­ven, por las que en­tra una te­nue luz, sal­vo en el ex­tre­mo in­fe­rior de la de la de­re­cha, don­de re­lu­ce un pun­to blan­co ce­ga­dor, que es el sol, una vez su­pe­ra­dos los efec­tos ce­ga­do­res, se apre­cia con cier­ta sor­pre­sa que hay una ter­ce­ra per­so­na.

De­trás de la jo­ven se re­cor­ta en­tre el re­sol y la som­bra la si­lue­ta de la ca­ra de un hom­bre. Cues­ta dis­tin­guir su iden­ti­dad, pe­ro si se tie­ne en cuen­ta el gro­sor del ca­be­llo ne­gro y los la­bios, po­dría tra­tar­se de un ára­be. ¿Qué pin­ta es­te enig­má­ti­co y des­di­bu­ja­do in­di­vi­duo en un anun­cio tan pre­me­di­ta­do?

Ade­más de te­ner cier­ta gra­cia es­te in­ter­cam­bio cul­tu­ral en­tre Oc­ci­den­te y Orien­te, el anun­cio ven­de con­fort y lu­jo. Ven­ga de don­de ven­ga, le es­pe­ra a cual­quie­ra que pue­da per­mi­tir­se via­jar en bu­si­ness un con­for­ta­ble asien­to­ca­ma y, a la ho­ra de co­mer, una car­ta de co­ci­na gour­met pa­ra to­dos los gus­tos. Pe­ro es­ta atrac­ti­va ima­gen in­vi­ta a otras in­ter­pre­ta­cio­nes, má­xi­me si se pien­sa en ese hom­bre ca­si in­vi­si­ble de de­trás de la jo­ven.

Las tres per­so­nas del anun­cio re­pre­sen­tan el trío de po­ten­cias que con­tro­lan el mun­do y el cam­bio que se es­tá pro­du­cien­do en sus re­la­cio­nes y cos­tum­bres. Oc­ci­den­te –de­ca­den­te, des­orien­ta­do y do­li­do– bus­ca con­sue­lo eco­nó­mi­co, eco­ló­gi­co y es­pi­ri­tual. A me­nu­do en­cuen­tra las res­pues­tas en Orien­te, en un Orien­te idea­li­za­do. Ahí es­tá la se­ño­ri­ta ru­bia con su sus­hi y, muy pro­ba­ble­men­te, sus cla­ses de yo­ga y se­sio­nes de me­di­ta­ción.

Orien­te, el Le­jano Orien­te, al fin ha en­con­tra­do la sen­da de cre­ci­mien­to que pro­por­cio­na­rá ri­que­za a sus mi­les de mi­llo­nes de ha­bi­tan­tes, quie­nes, ya har­tos de tan­to cuen­co de arroz, quie­ren zam­par­se a dia­rio un so­lo­mi­llo co­mo el pa­sa­je­ro ja­po­nés. Y lo pien­san sin aso­mo de es­pi­ri­tua­li­dad, co­mo no sea la cris­tia­na im­por­ta­da de un des­creí­do Oc­ci­den­te. Si a al­guien le to­ca es­car­men­tar, que sean los oc­ci­den­ta­les. Lo que a los asiá­ti­cos les atrae de Oc­ci­den­te es su he­do­nis­mo.

El ter­cer pa­sa­je­ro, que ape­nas se ve, po­dría ser el pro­pie­ta­rio de la ae­ro­lí­nea que se anun­cia. Sea o no ára­be, re­pre­sen­ta el mun­do del is­lam, que se ex­tien­de des­de Se­ne­gal has­ta In­do­ne­sia; un mun­do re­gi­do por la re­li­gión y man­te­ni­do por los pe­tro­dó­la­res. Tra­di­cio­nal y con­ser­va­dor, re­cha­za par­ti­ci­par en el in­ter­cam­bio de va­lo­res y cos­tum­bres de los otros dos. Le bas­ta y le so­bra pro­por­cio­nar­les el avión y el com­bus­ti­ble que lo per­mi­te vo­lar.

In­clu­so el ob­ser­va­dor más des­pis­ta­do tie­ne que dar­se cuen­ta de que mien­tras po­co a po­co se orien­ta­li­za Oc­ci­den­te, Orien­te se oc­ci­den­ta­li­za a mar­chas for­za­das. El mun­do del is­lam, en cam­bio, pe­se a los in­ten­tos de mo­der­ni­za­ción, per­ma­ne­ce ina­mo­vi­ble. Den­tro de po­co, la ima­gen de mi­llo­nes de chi­nos cir­cu­lan­do en bi­ci­cle­ta por la Chi­na de Mao ha­brá si­do re­em­pla­za­da por la de cual­quier ciu­dad oc­ci­den­tal; y los atas­cos que co­lap­sa­ban las ur­bes oc­ci­den­ta­les, aho­ra es­tran­gu­lan y con­ta­mi­nan a las ciu­da­des orien­ta­les.

Mas no só­lo cir­cu­lan mer­can­cías y cos­tum­bres por la vía de do­ble sen­ti­do en­tre Oc­ci­den­te y Orien­te: tam­bién tran­si­tan per­so­nas, con­di­cio­nes la­bo­ra­les y sis­te­mas po­lí­ti­cos. Si Oc­ci­den­te ha vuel­to a ser com­pe­ti­ti­vo, co­mo pro­cla­man al­gu­nos, se de­be en gran me­di­da a que se ha re­ba­ja­do has­ta el pun­to de acep­tar sin re­chis­tar sa­la­rios y con­di­cio­nes de tra­ba­jo asiá­ti­cos.

Lle­ga­rá el día en el que Bru­se­las dic­te que to­do eu­ro­peo vis­ta el mis­mo uni­for­me azul, mon­te en bi­ci­cle­ta y apa­gue las lu­ces al ano­che­cer. Eso sí, a cam­bio de un cuen­co de arroz tres ve­ces al día. Ha­rá fal­ta una gran pre­pa­ra­ción es­pi­ri­tual pa­ra en­ca­jar el gol­pe.

¿Que si cho­que de ci­vi­li­za­cio­nes? Se­gún es­te anun­cio, na­da de eso. Al me­nos no en bu­si­ness, don­de el lu­jo asiá­ti­co y el prag­ma­tis­mo oc­ci­den­tal son trans­por­ta­dos por un dis­cre­to je­que ára­be.

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