La palabra contra las armas: Un Papa que lucha por la paz

Por fin la Iglesia Catolica ha encontrado un lider valiente y coherente con los valores del cristianismo. No le sera nada facil, pero solo por su valentia y coherencia , hay que confiar en el y apoyarle. Lo mejor de este Papa es que no se siente superior sino que es uno mas y esta cerca de los que mas le necesitan. Esto es lo que necesita este mundo revuelto en el que vivimos, añguien que independientemente de sus creencias sea buena gente ,crea en la solidaridad y generosidad y le de todo su apoyo y fuerza. Solo con lideres como el Papa Francisco, saldremos del lio en el que esta todo el mundo inmerso.

La pa­la­bra con­tra el ka­lásh­ni­kov
LLUÍS URÍA Pa­rís. Co­rres­pon­sal
La Vanguardia
25 de septiembre de 2013

LA INI­CIA­TI­VA Los ima­nes pe­di­rán al Pa­pa que im­pul­se la re­con­ci­lia­ción de cris­tia­nos y mu­sul­ma­nes FRA­TER­NI­DAD El mis­mo gru­po via­jó a Is­rael a fi­na­les del 2012, tras los aten­ta­dos de Moha­med Me­rah. Cuan­do se quie­re, se pue­de”. Es­te le­ma ha guia­do, y si­gue guian­do, la lar­ga y fe­cun­da vi­da del es­cri­tor fran­cés de ori­gen po­la­co Ma­rek Hal­ter. Pro­fe­sor, pin­tor, edi­tor, es­te “ju­dío del gue­to de Var­so­via” –co­mo él mis­mo se de­fi­ne– ha es­ta­do en to­dos los com­ba­tes en fa­vor de la paz, par­ti­cu­lar­men­te en Orien­te Me­dio, y por el diá­lo­go en­tre re­li­gio­nes, así co­mo en la lu­cha con­tra el ra­cis­mo y el an­ti­se­mi­tis­mo. Co­fun­da­dor de Ac­ción con­tra el Ham­bre y de SOS Ra­cis­me, a sus 77 años la cau­sa que con­cen­tra hoy sus ener­gías es la apro­xi­ma­ción en­tre ju­díos, cris­tia­nos y mu­sul­ma­nes. Y en es­ta cau­sa ha en­con­tra­do a un cóm­pli­ce fun­da­men­tal en el imán de Drancy (ex­tra­rra­dio de Pa­rís), Has­sen Chalg­hou­mi, un hom­bre mo­de­ra­do em­pe­ña­do con­tra vien­to y ma­rea en cons­truir puen­tes y en des­men­tir la ima­gen que aso­cia al is­lam con el ex­tre­mis­mo y el te­rro­ris­mo.

Hal­ter y Chalg­hou­mi es­tán de­trás de una ini­cia­ti­va iné­di­ta. Am­bos, acom­pa­ña­dos por otros ocho ima­nes de Fran­cia, via­jan hoy a Ro­ma pa­ra ser re­ci­bi­dos en au­dien­cia pú­bli­ca por el Pa­pa en la pla­za de San Pe­dro. Los re­li­gio­sos mu­sul­ma­nes, miem­bros de la Con­fe­de­ra­ción de Ima­nes de Fran­cia (CIF) –una or­ga­ni­za­ción que agru­pa a ima­nes in­de­pen­dien­tes–, quie­ren pe­dir al pa­pa Fran­cis­co que abor­de, a tra­vés de la con­vo­ca­to­ria de una con­fe­ren­cia in­ter­na­cio­nal, la re­con­ci­lia­ción en­tre cris­tia­nos y mu­sul­ma­nes. “Pa­ra no­so­tros, la vi­si­ta es muy im­por­tan­te –di­ce el imán de Drancy–. Fren­te a lo que su­ce­de en Pa­kis­tán o en Ke­nia, nues­tra pre­sen­cia jun­to al Pa­pa ofre­ce­rá una ima­gen de es­pe­ran­za”.

La de­le­ga­ción, li­mi­ta­da a diez per­so­nas por fal­ta de más me­dios –el via­je lo rea­li­za­rán en el avión pri­va­do del pro­duc­tor de ci­ne tu­ne­cino Ta­rak Ben Am­mar, ami­go de Hal­ter–, se­rá re­ci­bi­da des­pués en la em­ba­ja­da de Fran­cia an­te la San­ta Se­de y, a su re­gre­so a Pa­rís, se re­uni­rá con el mi­nis­tro del In­te­rior, Ma­nuel Valls.

“Nos en­fren­ta­mos a una gra­ve cri­sis mo­ral y de va­lo­res, los ex­tre­mis­tas cre­cen en un la­do y en otro, es el mo­men­to de ac­tuar, de abrir un ver­da­de­ro diá­lo­go en­tre cris­tia­nos y mu­sul­ma­nes”, pro­si­gue Chalg­hou­mi, con tono pau­sa­do pe­ro de­ter­mi­na­do. Na­ci­do en Tú­nez ha­ce 41 años, el imán de Drancy, após­tol del diá­lo­go tam­bién con los ju­díos, se ha con­ver­ti­do en la bes­tia ne­gra de los in­te­gris­tas, que le aco­san y le pro­fie­ren ame­na­zas de muer­te cons­tan­tes. Víc­ti­ma re­cien­te de una agre­sión en Tú­nez –an­tes ha­bía si­do ya agre­di­do en Fran­cia–, vi­ve con pro­tec­ción po­li­cial, pe­ro na­da de eso le arre­dra. “Los ex­tre­mis­tas son una mi­no­ría”, sos­tie­ne, de­ter­mi­na­do a de­mos­trar que el is­lam es “to­le­ran­cia, res­pe­to y amor”.

La vi­si­ta al Pa­pa no es la pri­me­ra ac­ción es­pec­ta­cu­lar y a con­tra­co­rrien­te que Ma­rek Hal­ter y Has­sen Chalg­hou­mi em­pren­den jun­tos. Am­bos unie­ron por pri­me­ra vez sus fuer­zas en mar­zo del 2009, cuan­do or­ga­ni­za­ron una Ca­ra­va­na por la Paz al te­rri­to­rio de Ga­za, des­pués de la ofen­si­va y pos­te­rior re­ti­ra­da del ejér­ci­to is­rae­lí. Con ellos via­ja­ban un ra­bino y un sa­cer­do­te. “Allí por don­de pa­sa­mos fui­mos bien re­ci­bi­dos, no tu­vi­mos nin­gún pro­ble­ma”, re­la­ta Hal­ter, quien aña­de: “Con la pa­la­bra se lle­ga más le­jos que con el ka­lásh­ni­kov”.

Tres años des­pués, en mar­zo del 2012, se pro­du­jo el gran shock. Un jo­ven mu­sul­mán fran­cés, Moha­med Me­rah, ase­si­nó a sie­te per­so­nas en Tou­lou­se y Mon­tau­ban, en­tre ellas a un adul­to y tres ni­ños de cor­ta edad en una es­cue­la ju­día. Fran­cia en­te­ra su­frió una con­mo­ción. Y em­pu­jó de nue­vo a Hal­ter y Chalg­hou­mi a ac­tuar. “Nos di­ji­mos que ha­cía fal­ta una res­pues­ta fuer­te”, ex­pli­ca el es­cri­tor, que jun­to con su ami­go y alia­do reunió a 17 ima­nes fran­ce­ses y reali­zó un via­je a Is­rael. Los ima­nes se re­co­gie­ron an­te las tum­bas de los ni­ños ju­díos ase­si­na­dos en Tou­lou­se –en­te­rra­dos cer­ca de Je­ru­sa­lén– y vi­si­ta­ron el Me­mo­rial de la Shoah, don­de re­za­ron una ple­ga­ria. Un ges­to de una gran car­ga sim­bó­li­ca.

El ca­so de Moha­med Me­rah, ex­po­nen­te de un fe­nó­meno de ra­di­ca­li­za­ción que se ex­tien­de en­tre los jó­ve­nes mu­sul­ma­nes de los ex­tra­rra­dios fran­ce­ses, fue un al­da­bo­na­zo pa­ra las con­cien­cias. Un to­que de aler­ta. Pa­ra Hal­ter y Chalg­hou­mi, la se­ñal de que ha­bía que re­do­blar el diá­lo­go pa­ra com­ba­tir la “es­tra­te­gia del cho­que” de los fun­da­men­ta­lis­tas.

“Te­ne­mos un gra­ve pro­ble­ma en Eu­ro­pa, no só­lo en Fran­cia. Hay una ju­ven­tud muy frá­gil, por ra­zo­nes eco­nó­mi­cas y so­cia­les, que es pre­sa de los ex­tre­mis­tas fa­ná­ti­cos. Al Qae­da y otras or­ga­ni­za­cio­nes re­clu­tan más en Eu­ro­pa que en otras par­tes. A es­ta ge­ne­ra­ción de­be­mos mos­trar­le la fuer­za del diá­lo­go y del res­pe­to”, di­ce.

Mos­trar, per­sua­dir, con­ven­cer… Ta­rea in­gen­te cuan­do se pien­sa, co­mo pien­sa Ma­rek Ha­ter, que “el ra­cis­mo es in­he­ren­te al hom­bre”. “Odiar al di­fe­ren­te es una co­sa na­tu­ral. El amor al otro no es na­tu­ral. Si lo fue­ra, ¡Cris­to no hu­bie­ra te­ni­do ra­zón de exis­tir!”, ar­gu­men­ta. Pe­ro con sus ac­tos, el vie­jo es­cri­tor de Var­so­via y el imán de Drancy tra­tan de de­mos­trar lo con­tra­rio.

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El pa­pa Fran­cis­co pe­re­gri­na­rá a Tie­rra San­ta el pró­xi­mo mar­zo
HEN­RI­QUE CY­MER­MAN Je­ru­sa­lén. Co­rres­pon­sal
La Vanguardia
9 de octubre de 2013

NI UN MI­NU­TO LI­BRE El Pa­pa co­me en ape­nas 15 mi­nu­tos y es­tá abru­ma­do de tra­ba­jo, se­gún Skor­ka IN­FLUEN­CIA DI­VI­NA El ra­bino y el San­to Pa­dre con­si­de­ran que Dios fo­men­ta su amis­tad LA ILU­SIÓN DE FRAN­CIS­CO “Ten­go mu­chas ga­nas de ir, es un gran sue­ño vi­si­tar Je­ru­sa­lén” DIÁ­LO­GO IN­TER­RE­LI­GIO­SO Skor­ka ha ex­pre­sa­do su de­seo de abra­zar al Pa­pa fren­te al mu­ro de las La­men­ta­cio­nes. Durante la última festividad hebrea del Sukot, la fiesta de las cabañas, que se celebró a mediados de septiembre, el rabino de Buenos Aires Abraham Skorka protagonizó una imagen nunca vista en el Vaticano en muchos siglos de historia. Rezó en hebreo la bendición del vino, la kiddush, como corresponde al sabbat, el sábado judío, y lo hizo junto a su amigo el Papa, que respondió con un sentido “amén”. Francisco también le pidió que bendijera el pan siguiendo la antigua ceremonia ritual hebrea del hamotzi, y repartiera los trozos entre él, sus colaboradores y varios arzobispos que les acompañaban en la comida.
El Papa había invitado a Skorka a pasar una semana en el Vaticano. El rabino hizo planes para instalarse en un hotel, pero Francisco le pidió que lo acompañara en la residencia de Santa Marta. Los dos son muy amigos desde hace años, y juntos han escrito el libro Sobre el cielo y la Tierra.
A la hora de comer, Skorka se sentaba a la derecha de Francisco. “Las comidas son relativamente cortas -nos explicó después–, ya que el Papa cree que son una pérdida de tiempo. Duran poco más de 15 minutos y le acompañan sus secretarios más íntimos, sus ayudantes, los encargados de su seguridad y los arzobispos que se encuentran de visita, como fue el caso del de Chicago”.
Fueron varias las veces que Skorka pronunció oraciones hebreas junto al Papa. “Le pregunté si quería que lo hiciera en silencio –comentó–, pero él me rogó que lo hiciera en voz alta y yo, tras pronunciarlas, las traducía. Al final, tanto el Papa como sus ayudantes contestaban ‘amén’. Desayuné, comí y cené con él cada día. Él se preocupaba por mí y controlaba, exactamente, lo que me daban de comer para asegurarse de que todo fuera kosher, es decir, apto para la tradición de mi religión”.
“Uno de los sueños del papa Francisco es visitar Tierra Santa, y este viaje está previsto para el próximo mes de marzo”, confirmó Skorka. “En un principio –añadió–, pensábamos realizar la peregrinación en febrero, pero tanto por las lluvias como por la apretada agenda del Papa, preferimos hacerlo en marzo”.
El próximo 17 de octubre, el presidente palestino, Mahmud Abas, también visitará al Pontífice y le entregará una invitación para que vaya a Belén. En junio, el presidente de Israel, Shimon Peres, también invitó al Papa.
Francisco aseguró que “tengo muchas ganas de ir. Es un gran sueño visitar Jerusalén”.
Francisco aprovechará el viaje para celebrar junto al patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, el 50.º aniversario del encuentro de su predecesor Pablo VI con el patriarca Atenágoras en la Ciudad Santa.
Skorka confiesa que su gran sueño es abrazar al Papa en el muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado del pueblo judío, rezar juntos y cumplir la tradición de colocar un deseo entre sus piedras. El rabino también acompañará al Pontífice a Belén.
Skorka asegura que Francisco es una referencia espiritual para todos, no sólo para la Iglesia católica, y reconoce que las dos religiones, la cristiana y la judía, “deben tener un punto de encuentro. No podemos vivir en un mundo en el que uno aborrezca el otro. Debemos construir puentes. El Papa me dijo con gran énfasis que la Iglesia no debe ser proselitista. Le preocupa mucho el fanatismo religioso, venga de donde venga. Ambos creemos que Dios tiene algo que ver con nuestra amistad y con lo que hacemos a favor del diálogo interreligioso. Hay demasiadas coincidencias para que sea casual”.
Ninguno de los dos es amante del protocolo. “El nuestro no es un diálogo de palabras, sino de acciones que reflejan nuestro compromiso”, subraya el rabino.
El pasado mes de junio tuve la suerte de acompañar a Skorka al Vaticano. El Pontífice argumentó que sentía mucho respeto por el pueblo judío porque “dentro de cada cristiano, hay un judío”, y añadió que “el antisemitismo es un pecado”. El rabino argentino reconoció entonces que muchos cristianos y judíos en Europa y Estados Unidos no entienden su amistad, que comenzó en 1997. “El Papa tiene una labor histórica y yo estoy convencido que la historia está más hecha por la acción que por el razonamiento político”, sentenció Skorka.
En esta segunda visita, Skorka y Francisco hablaron largo y tendido. El rabino recuerda una conversación de más de hora y media sobre cómo promocionar el diálogo y la paz. Fue en las estancias privadas del Santo Padre. “Sus aposentos –explica Skorka– estaban cerca de mi habitación. Son muy sencillos. Tienen una salita de visitas, un dormitorio y un pequeñísimo despacho con papeles, libros y regalos colocados por todas partes, incluso en el suelo suelo”. Uno de los libros era del teólogo suizo Hans Küng, muy crítico con el Vaticano. El Papa le pidió a Skorka que le ayudara a descifrar la dedicatoria, que contiene una valoración positiva de su labor.
Francisco no vive en el apartamento papal porque es demasiado grande y se sentiría aislado.
“Está abrumado de trabajo –afirma Skorka–. Cada día recibe más de mil cartas y, a veces, las responde personalmente”.
Francisco, según su amigo, se levanta cada día a las cinco de la mañana para orar. Luego, participa en una misa en la que el sermón corre cada día de su cuenta. Saluda a los feligreses y a las ocho desayuna. Después del almuerzo hace una siesta de una hora, cena a las ocho y trabaja hasta que se va a dormir pasadas las diez
A pesar del trabajo intenso, Skorka afirma que lo ve mejor que nunca. “Lo increíble es que parece más joven –asegura– y tiene más ímpetu que nunca. El arzobispo un poco cansado de la época de Buenos Aires ha sido reemplazado por un Pontífice ágil que quiere aprovechar cada momento de su papado. Si en junio estaba de luna de miel, ahora le veo concentrado en la fase de trabajo abrumador, pero su humildad ha crecido aún más”.

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