El valor de las marcas deportivas by Osorio&Saiz via Expansion

El deporte se ha convertido en una de las industrias mas importantes del mundo. No solo los eventos, no solo las competiciones, clubes o federaciones. Muchos deportistas son ya empresas de per se y algunas incluso pequeñas multinacionales. Es por ello que esta industria debe ser profesionalizada cada vez mas. Ni que decir de organizaciones como la FIA, el CIO, la FIFA o por supuesto NFL, NBA, etc. Si a ello añadimos compañias como NIKE, ADIDAS, PUMA o empresas de management como IMG, Octagon, Fast Track, etc. Es por ello que tanto unos como otros velan por sus intereses y las marcas , cobran un papel importante en todo ello. Recomiendo la lectura de estos dos articulos.image

Víctor M. Osorio. Madrid 25/10/2013
El valor de las marcas deportivas
DEPORTE Y NEGOCIO Nike, la Super Bowl, el Real Madrid y Tiger Woods son las enseñas más valiosas en aus empresas.
El deporte está copado por las marcas: desde el equipamiento, los medios de comunicación y los patrocinadores, hasta los propios eventos, equipos o deportistas, que también son en sí mismos una enseña comercial. Lo que les une a todos ellos es que tienen un valor, una cifra que Forbes ha calculado en su estudio The World’s Most Valuable Sports Brands 2013 (Las marcas deportivas más valiosas del mundo en 2013), que divide las marcas en cuatro categorías: empresas, eventos, equipos y deportistas.
El primer grupo está compuesto por empresas de retail y medios de comunicación. Nike lidera ampliamente este listado con una valoración estimada en 17.300 millones de dólares, gracias a que acapara más de un 20% del mercado mundial de prendas deportivas. Su inmediato seguidor es la cadena de televisión estadounidense ESPN, con un valor de marca de 15.000 millones de dólares, debido principalmente a los más de 6.000 millones de dólares que ingresará este año por abonos a su servicio. Y el podio lo completa Adidas, cuya enseña, sostenida por los más de 5.000 atletas que patrocina, costaría 7.100 millones.
Ocho de las diez marcas más valoradas en la categoría de compañías son de EEUU, un país que también domina el listado de eventos deportivos, donde lo que prima son el cobro de derechos televisivos. La enseña más valiosa en este segmento es la Super Bowl, la final anual de la liga de fútbol americano de EEUU. La CBS calcula que durante el evento de este año se pagó una media de 3,75 millones de dólares por un anuncio de 30 segundos, un 7% más de lo que cosechó la NBC un año antes.
Le siguen en el listado los Juegos Olímpicos de Verano, cuya enseña está valorada en 348 millones de dólares. Durante la última cita de Londres 2012, los derechos televisivos asociados a la cita ascendieron a 2.600 millones de dólares, 900 más que en Pekín 2008. Completan la lista eventos internacionales como el Mundial de fútbol, los Juegos Olímpicos de invierno o la Champions League, y otros con sede en EEUU, como las series mundiales de béisbol, el derby de Kentucky o Daytona 500.
Equipos y deportistas
Cinco de los diez equipos con la marca más importante del mundo son de fútbol, con el Real Madrid a la cabeza, con una valoración de 450 millones de euros. Los otros cuatro clubes de este deporte en el listado son el Manchester United, el Barça, el Bayern de Múnich y el Arsenal.
Los otros dos deportes que copan el ránking son el béisbol, que aporta tres equipos (New York Yankees, Boston Red Sox y Los Angeles Dodgers) y el fútbol americano, con dos (Dallas Cowboys y New England Patriots). Forbes destaca la capacidad económica de todos estos clubes para tener en sus filas a las grandes estrellas de cada deporte, lo que incide en sus ingresos por venta de camisetas, derechos televisivos o explotación de su estadio.
Y por último está el caso de los deportistas, que como decíamos antes también son marcas. En concreto, la de Tiger Woods y Roger Federer está valorada en 46 millones de dólares, gracias no tanto a su destreza deportiva, sino a su capacidad para generar ingresos. Como ejemplo, las audiencias de los torneos de golf se multiplican por dos cuando juega Woods. Su marca vale más del triple que la de Cristiano Ronaldo o Messi.

Sergio Saiz. Madrid 25/10/2013
Cómo se defienden los famosos
al perder el control de su nombre
Deportistas, actores y modelos licencian el uso de sus nombres propios como imagen de todo tipo de productos, pero incluyen cláusulas contractuales para asegurarse de que no se daña su reputación.

El tenista Roger Federer tiene su propia línea de ropa deportiva y su colega Andy Murray acaba de contratar a una agencia de márketing para que le diseñe un logo para su marca personal que a partir de ahora va a lucir en toda su equipación. Pero no sólo los deportistas sacan partido del reconocimiento que tiene su nombre entre el público y los consumidores. Famosos de todo tipo, desde actores hasta estrellas de la moda, lanzan continuamente productos aprovechando su popularidad, aunque generalmente reduciendo el riesgo al mínimo, ya que son otras empresas las que asumen los costes y las pérdidas si el lanzamiento no tiene éxito.
“Lo normal es que una celebrity licencie el uso de su marca personal y, en caso de que haya problemas, se rompe el acuerdo” y el famoso recupera el control de su nombre, explica Fermín Fontecha, responsable de desarrollo de negocio y miembro del área de deporte y entretenimiento de Elzaburu. El peligro para una persona conocida, que utiliza su marca en una compañía propia, es que llegue a perder el control sobre su propio nombre si vende la empresa, como le ocurrió a Nina Ricci. En países como Reino Unido, los riesgos están más controlados, porque “el derecho anglosajón protege la imagen de la persona”, pero en la legislación española existen más lagunas, apunta Gergana Yordanova, abogada de Elzaburu.
Los contratos de licencia pueden incluir cualquier cláusula y lo habitual es que el precio sea un porcentaje de las ventas más una comisión, aunque las celebrities más populares pueden fijar un canon único. En el caso del jugador Diego Forlán, los contratos se renuevan anualmente.
Si la empresa que tiene la licencia hace un mal uso de la marca, se podría enfrentar al pago de una indemnización millonaria, aunque, generalmente, por la fama del personaje, estos conflictos se resuelven fuera de los juzgados con la rescisión del contrato, según explican los expertos de Elzaburu.
La imagen del famoso está protegida por ley, ya que sólo el titular de un nombre puede registrarlo como marca, aunque tiene que tener en cuenta que ésta debe usarse en un plazo de cinco años o, de lo contrario, podría perder el registro. Por ese motivo, también tienen que pensar muy bien para qué tipo de producto protegen el nombre, ya que esa marca se tiene que utilizar en todas las líneas para las que esté registrada. Los deportistas, por ejemplo, suelen reservarse los derechos para ropa y perfumes, mientras que las modelos también añaden líneas cosméticas. El precio en España es de 120 euros para un solo producto y de 276 euros para tres clases. En Europa, esta última modalidad cuesta 900 euros, cubre todos los países de la UE y tiene una vigencia de diez años.

Cartas a Alex : 150 ha

CARTAS A ÁLEX Gabriel
Masfurroll 26/10/2013
150 happy birthday
Esta carta a Alex, la escribi 48 h antes del partido. Gano el Barça por 2 a 1. Aunque hubo alguna decision polemica, merecio ganar el FCB. No obstante , el Clasico, fue menos intenso que en años anteriores. Quizas el talante de sus entrenadores, quizas…..fotonoticia_20130604185615_800

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Querido Alex, hoy no puedo hablar de otra cosa que no sea del Barça-Madrid. Esta tarde jugamos contra nuestro gran rival. Cuando era niño, el Madrid era el equipo odiado, aquel que nos ganaba casi siempre, el de las Copas de Europa de Di Stéfano y luego el del miedo escénico de la Quinta del Buitre.
Nosotros en aquellos tiempos fichábamos a los mejores, pero no rendían como tales en el campo. Jugar contra el Madrid era un hito y a los culés ganarles los dos partidos de Liga nos alegraba el año. Pero llegaron los holandeses, Michels, Cruyff y el fútbol total y la historia dio un vuelco. Allí el Barça recibió la genética de un fútbol precioso. Aquella semilla germinó en la Masía. Con Cruyff, su flor y el Dream Team cambió la suerte y desde entonces, con algún lapsus, el Barça ha ganado muchísimos más torneos que su eterno rival.
En estos últimos 10 años hemos visto al mejor Barça de siempre y, probablemente, al mejor equipo de fútbol de la historia, el de Pep. Y seguimos en racha. Tenemos probablemente al que será, si no lo es ya, el mejor jugador de la historia, Messi.
Hablando de historia, Alex, que mejor que celebrar hoy los 150 años de la fundación del fútbol. El 26 de octubre de 1863 en la Freemasons Tavern de Londres, cercana a la famosa estación de Covent Garden, se fundó la Football Association (FA). Quien lideró esta fantástica fundación del fútbol fue Ebenezer Cobb Morley. Unos días más tarde redactó lo que sería el Antiguo Testamento del fútbol, The London Rules, compuesto por 13 reglas que fueron el esbozo de lo que hoy es el fútbol. Seamos agradecidos con aquellos pioneros y celebremos este aniversario con un espectacular Barça-Madrid en el que reine la deportividad, el buen juego y que gane quien más lo merezca que deseo de corazón que sea mi querido Barça.
Avui des de la Llotja, no podré veure el partit amb els teus germans que és el que més m’agrada. M’ha convidat un amic i no podia dir que no. Espero disfrutar i molt. T’estimo, Alex.
@masfurroll

La palabra contra las armas: Un Papa que lucha por la paz

Por fin la Iglesia Catolica ha encontrado un lider valiente y coherente con los valores del cristianismo. No le sera nada facil, pero solo por su valentia y coherencia , hay que confiar en el y apoyarle. Lo mejor de este Papa es que no se siente superior sino que es uno mas y esta cerca de los que mas le necesitan. Esto es lo que necesita este mundo revuelto en el que vivimos, añguien que independientemente de sus creencias sea buena gente ,crea en la solidaridad y generosidad y le de todo su apoyo y fuerza. Solo con lideres como el Papa Francisco, saldremos del lio en el que esta todo el mundo inmerso.

La pa­la­bra con­tra el ka­lásh­ni­kov
LLUÍS URÍA Pa­rís. Co­rres­pon­sal
La Vanguardia
25 de septiembre de 2013

LA INI­CIA­TI­VA Los ima­nes pe­di­rán al Pa­pa que im­pul­se la re­con­ci­lia­ción de cris­tia­nos y mu­sul­ma­nes FRA­TER­NI­DAD El mis­mo gru­po via­jó a Is­rael a fi­na­les del 2012, tras los aten­ta­dos de Moha­med Me­rah. Cuan­do se quie­re, se pue­de”. Es­te le­ma ha guia­do, y si­gue guian­do, la lar­ga y fe­cun­da vi­da del es­cri­tor fran­cés de ori­gen po­la­co Ma­rek Hal­ter. Pro­fe­sor, pin­tor, edi­tor, es­te “ju­dío del gue­to de Var­so­via” –co­mo él mis­mo se de­fi­ne– ha es­ta­do en to­dos los com­ba­tes en fa­vor de la paz, par­ti­cu­lar­men­te en Orien­te Me­dio, y por el diá­lo­go en­tre re­li­gio­nes, así co­mo en la lu­cha con­tra el ra­cis­mo y el an­ti­se­mi­tis­mo. Co­fun­da­dor de Ac­ción con­tra el Ham­bre y de SOS Ra­cis­me, a sus 77 años la cau­sa que con­cen­tra hoy sus ener­gías es la apro­xi­ma­ción en­tre ju­díos, cris­tia­nos y mu­sul­ma­nes. Y en es­ta cau­sa ha en­con­tra­do a un cóm­pli­ce fun­da­men­tal en el imán de Drancy (ex­tra­rra­dio de Pa­rís), Has­sen Chalg­hou­mi, un hom­bre mo­de­ra­do em­pe­ña­do con­tra vien­to y ma­rea en cons­truir puen­tes y en des­men­tir la ima­gen que aso­cia al is­lam con el ex­tre­mis­mo y el te­rro­ris­mo.

Hal­ter y Chalg­hou­mi es­tán de­trás de una ini­cia­ti­va iné­di­ta. Am­bos, acom­pa­ña­dos por otros ocho ima­nes de Fran­cia, via­jan hoy a Ro­ma pa­ra ser re­ci­bi­dos en au­dien­cia pú­bli­ca por el Pa­pa en la pla­za de San Pe­dro. Los re­li­gio­sos mu­sul­ma­nes, miem­bros de la Con­fe­de­ra­ción de Ima­nes de Fran­cia (CIF) –una or­ga­ni­za­ción que agru­pa a ima­nes in­de­pen­dien­tes–, quie­ren pe­dir al pa­pa Fran­cis­co que abor­de, a tra­vés de la con­vo­ca­to­ria de una con­fe­ren­cia in­ter­na­cio­nal, la re­con­ci­lia­ción en­tre cris­tia­nos y mu­sul­ma­nes. “Pa­ra no­so­tros, la vi­si­ta es muy im­por­tan­te –di­ce el imán de Drancy–. Fren­te a lo que su­ce­de en Pa­kis­tán o en Ke­nia, nues­tra pre­sen­cia jun­to al Pa­pa ofre­ce­rá una ima­gen de es­pe­ran­za”.

La de­le­ga­ción, li­mi­ta­da a diez per­so­nas por fal­ta de más me­dios –el via­je lo rea­li­za­rán en el avión pri­va­do del pro­duc­tor de ci­ne tu­ne­cino Ta­rak Ben Am­mar, ami­go de Hal­ter–, se­rá re­ci­bi­da des­pués en la em­ba­ja­da de Fran­cia an­te la San­ta Se­de y, a su re­gre­so a Pa­rís, se re­uni­rá con el mi­nis­tro del In­te­rior, Ma­nuel Valls.

“Nos en­fren­ta­mos a una gra­ve cri­sis mo­ral y de va­lo­res, los ex­tre­mis­tas cre­cen en un la­do y en otro, es el mo­men­to de ac­tuar, de abrir un ver­da­de­ro diá­lo­go en­tre cris­tia­nos y mu­sul­ma­nes”, pro­si­gue Chalg­hou­mi, con tono pau­sa­do pe­ro de­ter­mi­na­do. Na­ci­do en Tú­nez ha­ce 41 años, el imán de Drancy, após­tol del diá­lo­go tam­bién con los ju­díos, se ha con­ver­ti­do en la bes­tia ne­gra de los in­te­gris­tas, que le aco­san y le pro­fie­ren ame­na­zas de muer­te cons­tan­tes. Víc­ti­ma re­cien­te de una agre­sión en Tú­nez –an­tes ha­bía si­do ya agre­di­do en Fran­cia–, vi­ve con pro­tec­ción po­li­cial, pe­ro na­da de eso le arre­dra. “Los ex­tre­mis­tas son una mi­no­ría”, sos­tie­ne, de­ter­mi­na­do a de­mos­trar que el is­lam es “to­le­ran­cia, res­pe­to y amor”.

La vi­si­ta al Pa­pa no es la pri­me­ra ac­ción es­pec­ta­cu­lar y a con­tra­co­rrien­te que Ma­rek Hal­ter y Has­sen Chalg­hou­mi em­pren­den jun­tos. Am­bos unie­ron por pri­me­ra vez sus fuer­zas en mar­zo del 2009, cuan­do or­ga­ni­za­ron una Ca­ra­va­na por la Paz al te­rri­to­rio de Ga­za, des­pués de la ofen­si­va y pos­te­rior re­ti­ra­da del ejér­ci­to is­rae­lí. Con ellos via­ja­ban un ra­bino y un sa­cer­do­te. “Allí por don­de pa­sa­mos fui­mos bien re­ci­bi­dos, no tu­vi­mos nin­gún pro­ble­ma”, re­la­ta Hal­ter, quien aña­de: “Con la pa­la­bra se lle­ga más le­jos que con el ka­lásh­ni­kov”.

Tres años des­pués, en mar­zo del 2012, se pro­du­jo el gran shock. Un jo­ven mu­sul­mán fran­cés, Moha­med Me­rah, ase­si­nó a sie­te per­so­nas en Tou­lou­se y Mon­tau­ban, en­tre ellas a un adul­to y tres ni­ños de cor­ta edad en una es­cue­la ju­día. Fran­cia en­te­ra su­frió una con­mo­ción. Y em­pu­jó de nue­vo a Hal­ter y Chalg­hou­mi a ac­tuar. “Nos di­ji­mos que ha­cía fal­ta una res­pues­ta fuer­te”, ex­pli­ca el es­cri­tor, que jun­to con su ami­go y alia­do reunió a 17 ima­nes fran­ce­ses y reali­zó un via­je a Is­rael. Los ima­nes se re­co­gie­ron an­te las tum­bas de los ni­ños ju­díos ase­si­na­dos en Tou­lou­se –en­te­rra­dos cer­ca de Je­ru­sa­lén– y vi­si­ta­ron el Me­mo­rial de la Shoah, don­de re­za­ron una ple­ga­ria. Un ges­to de una gran car­ga sim­bó­li­ca.

El ca­so de Moha­med Me­rah, ex­po­nen­te de un fe­nó­meno de ra­di­ca­li­za­ción que se ex­tien­de en­tre los jó­ve­nes mu­sul­ma­nes de los ex­tra­rra­dios fran­ce­ses, fue un al­da­bo­na­zo pa­ra las con­cien­cias. Un to­que de aler­ta. Pa­ra Hal­ter y Chalg­hou­mi, la se­ñal de que ha­bía que re­do­blar el diá­lo­go pa­ra com­ba­tir la “es­tra­te­gia del cho­que” de los fun­da­men­ta­lis­tas.

“Te­ne­mos un gra­ve pro­ble­ma en Eu­ro­pa, no só­lo en Fran­cia. Hay una ju­ven­tud muy frá­gil, por ra­zo­nes eco­nó­mi­cas y so­cia­les, que es pre­sa de los ex­tre­mis­tas fa­ná­ti­cos. Al Qae­da y otras or­ga­ni­za­cio­nes re­clu­tan más en Eu­ro­pa que en otras par­tes. A es­ta ge­ne­ra­ción de­be­mos mos­trar­le la fuer­za del diá­lo­go y del res­pe­to”, di­ce.

Mos­trar, per­sua­dir, con­ven­cer… Ta­rea in­gen­te cuan­do se pien­sa, co­mo pien­sa Ma­rek Ha­ter, que “el ra­cis­mo es in­he­ren­te al hom­bre”. “Odiar al di­fe­ren­te es una co­sa na­tu­ral. El amor al otro no es na­tu­ral. Si lo fue­ra, ¡Cris­to no hu­bie­ra te­ni­do ra­zón de exis­tir!”, ar­gu­men­ta. Pe­ro con sus ac­tos, el vie­jo es­cri­tor de Var­so­via y el imán de Drancy tra­tan de de­mos­trar lo con­tra­rio.

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El pa­pa Fran­cis­co pe­re­gri­na­rá a Tie­rra San­ta el pró­xi­mo mar­zo
HEN­RI­QUE CY­MER­MAN Je­ru­sa­lén. Co­rres­pon­sal
La Vanguardia
9 de octubre de 2013

NI UN MI­NU­TO LI­BRE El Pa­pa co­me en ape­nas 15 mi­nu­tos y es­tá abru­ma­do de tra­ba­jo, se­gún Skor­ka IN­FLUEN­CIA DI­VI­NA El ra­bino y el San­to Pa­dre con­si­de­ran que Dios fo­men­ta su amis­tad LA ILU­SIÓN DE FRAN­CIS­CO “Ten­go mu­chas ga­nas de ir, es un gran sue­ño vi­si­tar Je­ru­sa­lén” DIÁ­LO­GO IN­TER­RE­LI­GIO­SO Skor­ka ha ex­pre­sa­do su de­seo de abra­zar al Pa­pa fren­te al mu­ro de las La­men­ta­cio­nes. Durante la última festividad hebrea del Sukot, la fiesta de las cabañas, que se celebró a mediados de septiembre, el rabino de Buenos Aires Abraham Skorka protagonizó una imagen nunca vista en el Vaticano en muchos siglos de historia. Rezó en hebreo la bendición del vino, la kiddush, como corresponde al sabbat, el sábado judío, y lo hizo junto a su amigo el Papa, que respondió con un sentido “amén”. Francisco también le pidió que bendijera el pan siguiendo la antigua ceremonia ritual hebrea del hamotzi, y repartiera los trozos entre él, sus colaboradores y varios arzobispos que les acompañaban en la comida.
El Papa había invitado a Skorka a pasar una semana en el Vaticano. El rabino hizo planes para instalarse en un hotel, pero Francisco le pidió que lo acompañara en la residencia de Santa Marta. Los dos son muy amigos desde hace años, y juntos han escrito el libro Sobre el cielo y la Tierra.
A la hora de comer, Skorka se sentaba a la derecha de Francisco. “Las comidas son relativamente cortas -nos explicó después–, ya que el Papa cree que son una pérdida de tiempo. Duran poco más de 15 minutos y le acompañan sus secretarios más íntimos, sus ayudantes, los encargados de su seguridad y los arzobispos que se encuentran de visita, como fue el caso del de Chicago”.
Fueron varias las veces que Skorka pronunció oraciones hebreas junto al Papa. “Le pregunté si quería que lo hiciera en silencio –comentó–, pero él me rogó que lo hiciera en voz alta y yo, tras pronunciarlas, las traducía. Al final, tanto el Papa como sus ayudantes contestaban ‘amén’. Desayuné, comí y cené con él cada día. Él se preocupaba por mí y controlaba, exactamente, lo que me daban de comer para asegurarse de que todo fuera kosher, es decir, apto para la tradición de mi religión”.
“Uno de los sueños del papa Francisco es visitar Tierra Santa, y este viaje está previsto para el próximo mes de marzo”, confirmó Skorka. “En un principio –añadió–, pensábamos realizar la peregrinación en febrero, pero tanto por las lluvias como por la apretada agenda del Papa, preferimos hacerlo en marzo”.
El próximo 17 de octubre, el presidente palestino, Mahmud Abas, también visitará al Pontífice y le entregará una invitación para que vaya a Belén. En junio, el presidente de Israel, Shimon Peres, también invitó al Papa.
Francisco aseguró que “tengo muchas ganas de ir. Es un gran sueño visitar Jerusalén”.
Francisco aprovechará el viaje para celebrar junto al patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, el 50.º aniversario del encuentro de su predecesor Pablo VI con el patriarca Atenágoras en la Ciudad Santa.
Skorka confiesa que su gran sueño es abrazar al Papa en el muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado del pueblo judío, rezar juntos y cumplir la tradición de colocar un deseo entre sus piedras. El rabino también acompañará al Pontífice a Belén.
Skorka asegura que Francisco es una referencia espiritual para todos, no sólo para la Iglesia católica, y reconoce que las dos religiones, la cristiana y la judía, “deben tener un punto de encuentro. No podemos vivir en un mundo en el que uno aborrezca el otro. Debemos construir puentes. El Papa me dijo con gran énfasis que la Iglesia no debe ser proselitista. Le preocupa mucho el fanatismo religioso, venga de donde venga. Ambos creemos que Dios tiene algo que ver con nuestra amistad y con lo que hacemos a favor del diálogo interreligioso. Hay demasiadas coincidencias para que sea casual”.
Ninguno de los dos es amante del protocolo. “El nuestro no es un diálogo de palabras, sino de acciones que reflejan nuestro compromiso”, subraya el rabino.
El pasado mes de junio tuve la suerte de acompañar a Skorka al Vaticano. El Pontífice argumentó que sentía mucho respeto por el pueblo judío porque “dentro de cada cristiano, hay un judío”, y añadió que “el antisemitismo es un pecado”. El rabino argentino reconoció entonces que muchos cristianos y judíos en Europa y Estados Unidos no entienden su amistad, que comenzó en 1997. “El Papa tiene una labor histórica y yo estoy convencido que la historia está más hecha por la acción que por el razonamiento político”, sentenció Skorka.
En esta segunda visita, Skorka y Francisco hablaron largo y tendido. El rabino recuerda una conversación de más de hora y media sobre cómo promocionar el diálogo y la paz. Fue en las estancias privadas del Santo Padre. “Sus aposentos –explica Skorka– estaban cerca de mi habitación. Son muy sencillos. Tienen una salita de visitas, un dormitorio y un pequeñísimo despacho con papeles, libros y regalos colocados por todas partes, incluso en el suelo suelo”. Uno de los libros era del teólogo suizo Hans Küng, muy crítico con el Vaticano. El Papa le pidió a Skorka que le ayudara a descifrar la dedicatoria, que contiene una valoración positiva de su labor.
Francisco no vive en el apartamento papal porque es demasiado grande y se sentiría aislado.
“Está abrumado de trabajo –afirma Skorka–. Cada día recibe más de mil cartas y, a veces, las responde personalmente”.
Francisco, según su amigo, se levanta cada día a las cinco de la mañana para orar. Luego, participa en una misa en la que el sermón corre cada día de su cuenta. Saluda a los feligreses y a las ocho desayuna. Después del almuerzo hace una siesta de una hora, cena a las ocho y trabaja hasta que se va a dormir pasadas las diez
A pesar del trabajo intenso, Skorka afirma que lo ve mejor que nunca. “Lo increíble es que parece más joven –asegura– y tiene más ímpetu que nunca. El arzobispo un poco cansado de la época de Buenos Aires ha sido reemplazado por un Pontífice ágil que quiere aprovechar cada momento de su papado. Si en junio estaba de luna de miel, ahora le veo concentrado en la fase de trabajo abrumador, pero su humildad ha crecido aún más”.

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¡QUIERO TRABAJAR! Varios articulos publicados en La Vanguardia

imageNu­ria Pe­láez
La Vanguardia – Dinero
6 de octubre de 2013

El cu­rrí­cu­lum y la car­ta de pre­sen­ta­ción se de­ben adap­tar a ca­da em­pre­sa pa­ra de­mos­trar el má­xi­mo in­te­rés Aun­que el mé­to­do más uti­li­za­do es el co­rreo elec­tró­ni­co, el te­lé­fono y las re­des so­cia­les son una al­ter­na­ti­va. El 80% de las ofer­tas de em­pleo nun­ca lle­gan a pu­bli­car­se, se­gún un es­tu­dio de Lee Hecht Ha­rri­son: for­man par­te del “mer­ca­do ocul­to”, de ahí que la ma­yo­ría se aca­ben cu­brien­do a tra­vés de con­tac­tos. Es­to ani­ma a mu­chos can­di­da­tos a apos­tar por la au­to­can­di­da­tu­ra: es de­cir, con­tac­tar es­pon­tá­nea­men­te con una em­pre­sa pa­ra ofre­cer su cu­rrí­cu­lum, aun­que en esos mo­men­tos la em­pre­sa no ten­ga ofer­tas pu­bli­ca­das. “En­viar una au­to­can­di­da­tu­ra es, an­te to­do, una for­ma de ha­cer con­tac­tos, y es­tá cla­ro que ha­cer con­tac­tos es la me­jor ma­ne­ra de bus­car tra­ba­jo”, des­ta­ca Jua­na Pra­do, téc­ni­ca del de­par­ta­men­to de orien­ta­ción y bús­que­da de em­pleo de Bar­ce­lo­na Ac­ti­va, don­de im­par­te un ta­ller so­bre es­ta he­rra­mien­ta.

El pri­mer pa­so es de­ci­dir a qué sec­tor, y con­cre­ta­men­te a qué em­pre­sas, se va a di­ri­gir la au­to­can­di­da­tu­ra. Es­to re­quie­re te­ner cla­ro dón­de pue­de en­ca­jar nues­tro per­fil y do­cu­men­tar­se so­bre la em­pre­sa: de po­co ser­vi­rá, por ejem­plo, en­viar una can­di­da­tu­ra a una fir­ma que es­té re­cor­tan­do plan­ti­lla. Las no­ti­cias eco­nó­mi­cas de pren­sa pue­den ser una ex­ce­len­te fuen­te de in­for­ma­ción pa­ra sa­ber, por ejem­plo, qué em­pre­sas tie­nen pre­vis­to cre­cer o abrir nue­vas de­le­ga­cio­nes. Los di­rec­to­rios de em­pre­sas pue­den ser úti­les pa­ra ela­bo­rar la lis­ta de fir­mas a las que pos­tu­lar­se. Eso sí, siem­pre adap­tan­do el cu­rrí­cu­lum y la car­ta de pre­sen­ta­ción a ca­da ca­so par­ti­cu­lar. “Si te di­ri­ges es­pon­tá­nea­men­te a una em­pre­sa, tie­nes que dar la ima­gen de que es exac­ta­men­te ahí don­de tú quie­res tra­ba­jar –re­co­mien­da Pra­do–: ca­da com­pa­ñía quie­re per­so­nas que quie­ra tra­ba­jar con ellas, y no con cual­quier otra de la com­pe­ten­cia”.

Exis­ten di­ver­sas vías pa­ra en­viar una au­to­can­di­da­tu­ra. La más ha­bi­tual es el co­rreo elec­tró­ni­co –el pos­tal se con­si­de­ra ya en desuso–: ade­más de ad­jun­tar el cu­rrí­cu­lum, en el cuer­po del co­rreo se de­be in­cluir una bre­ve car­ta de pre­sen­ta­ción ex­pre­san­do el in­te­rés por la em­pre­sa y ex­pli­can­do en qué pues­to de tra­ba­jo con­cre­to se desea tra­ba­jar, des­ta­can­do pun­tos re­le­van­tes del cu­rrí­cu­lum y so­li­ci­tan­do una en­tre­vis­ta per­so­nal. Siem­pre que sea po­si­ble, el co­rreo de­be­ría di­ri­gir­se a la per­so­na con­cre­ta res­pon­sa­ble de se­lec­ción en la em­pre­sa. Tal co­mo re­cuer­da Ele­na Gar­cía Pont, de EGP Con­sul­to­ría de Re­cur­sos Hu­ma­nos, las re­des so­cia­les pue­den ser úti­les en es­te sen­ti­do: “Si en la web de la com­pa­ñía só­lo apa­re­ce un co­rreo ge­né­ri­co de re­cur­sos hu­ma­nos, una op­ción es in­ten­tar iden­ti­fi­car en Lin­ke­dIn quién es la per­so­na res­pon­sa­ble y di­ri­gir el co­rreo a su nom­bre o in­clu­so, si es po­si­ble, pe­dir a al­gún con­tac­to co­mún de es­ta red so­cial que nos pre­sen­te pa­ra ha­blar di­rec­ta­men­te con esa per­so­na”, apun­ta es­ta ex­per­ta.

Pa­ra de­ter­mi­na­dos ti­pos de pues­to pue­de ser útil pre­sen­tar la au­to­can­di­da­tu­ra lle­van­do el cu­rrí­cu­lum en per­so­na. “Pue­de fun­cio­nar en sec­to­res don­de la per­so­na que tie­ne com­pe­ten­cias pa­ra con­tra­tar va a es­tar pre­sen­te fí­si­ca­men­te cuan­do en­tre­gue­mos la can­di­da­tu­ra”, des­ta­ca Jua­na Pra­do. Un ejem­plo se­ría el sec­tor edu­ca­ti­vo, don­de pue­de ser re­la­ti­va­men­te sen­ci­llo co­no­cer per­so­nal­men­te al res­pon­sa­ble de se­lec­ción si se acu­de per­so­nal­men­te al cen­tro for­ma­ti­vo. “Lo que nun­ca va a fun­cio­nar es pre­sen­tar­nos en un po­lí­gono in­dus­trial y de­jar el cu­rrí­cu­lum al vi­gi­lan­te de se­gu­ri­dad”, ad­vier­te la ex­per­ta de Bar­ce­lo­na Ac­ti­va. Si se acu­de per­so­nal­men­te, Pra­do re­cuer­da la ne­ce­si­dad de ofre­cer una bue­na ima­gen y “acu­dir ves­ti­do de for­ma ade­cua­da pa­ra el pues­to al que se as­pi­ra, por si sur­gie­ra la opor­tu­ni­dad de ha­cer una en­tre­vis­ta en ese mis­mo mo­men­to”.

Co­mo en cual­quier otro pro­ce­so de la bús­que­da de em­pleo, la au­to­can­di­da­tu­ra re­quie­re pla­ni­fi­ca­ción: pue­de ser útil es­ta­ble­cer una agen­da de qué can­di­da­tu­ras se han he­cho, cuán­do y a quién, pa­ra po­der ha­cer un se­gui­mien­to. Una op­ción po­co uti­li­za­da, tan­to pa­ra es­ta­ble­cer el pri­mer con­tac­to co­mo pa­ra ha­cer se­gui­mien­to de una au­to­can­di­da­tu­ra en­via­da por e-mail, es lla­mar di­rec­ta­men­te por te­lé­fono al res­pon­sa­ble se­lec­ción de la em­pre­sa. “Hay que pre­pa­rar un guión pre­vio de qué di­re­mos cuan­do co­jan el te­lé­fono –re­co­mien­da Pra­do–: pre­sen­tar­se, pe­dir que nos pa­sen con un in­ter­lo­cu­tor vá­li­do y ex­pli­car el mo­ti­vo de la lla­ma­da”. Aun­que mu­chos can­di­da­tos creen que es im­po­si­ble su­pe­rar el fil­tro de la re­cep­ción ge­ne­ral de la em­pre­sa, los ex­per­tos in­sis­ten en que con­se­guir ha­blar con el res­pon­sa­ble de se­lec­ción es cues­tión de ac­ti­tud. “Hay que lla­mar pre­gun­tan­do por una per­so­na con­cre­ta, evi­tan­do ha­blar en abs­trac­to, y mos­trar mu­cha se­gu­ri­dad pe­ro siem­pre des­de el res­pe­to y sin ava­sa­llar”, re­co­mien­da Ele­na Gar­cía Pont. Lo más pro­ba­ble es que, aun­que se con­si­ga ha­blar con la per­so­na bus­ca­da, no se con­si­ga una en­tre­vis­ta in­me­dia­ta, pe­ro tal co­mo re­cuer­da es­ta ex­per­ta, “si de­jas buen re­cuer­do, qui­zá el día que ne­ce­si­ten a al­guien pien­sen en ti”.

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Del cu­rrí­cu­lum a la mar­ca per­so­nal

La Vanguardia
7 de octubre de 2013

“Di­fe­ren­ciar­se no ga­ran­ti­za ser ele­gi­do, pe­ro au­men­ta la pro­ba­bi­li­dad de que al­guien se in­tere­se por co­no­cer­te”. Cuan­do en ju­nio de 2012 la pro­fe­so­ra Nú­ria Fus­té di­fun­dió su cu­rrí­cu­lum en You­tu­be, la no­ti­cia tu­vo un enor­me eco y una gran re­le­van­cia. Su pre­sen­ta­ción era apa­ren­te­men­te muy sim­ple: mos­tra­ba có­mo iba ela­bo­ran­do unas ga­lle­tas.

Es­ta­ba es­truc­tu­ra­da en cin­co apar­ta­dos: 1. Lo que me de­fi­ne (res­pon­sa­ble, em­pren­de­do­ra, tra­ba­jo en equi­po, cons­tan­cia, pa­cien­cia, es­fuer­zo, crea­ti­va, de­ta­llis­ta). 2. Có­mo en­tien­do la edu­ca­ción (ha­cer cre­cer a las per­so­nas, con­te­ni­dos, com­pe­ten­cias). 3. Có­mo lo pon­go en prác­ti­ca (co­nec­tan­do ideas con la reali­dad, in­vi­tan­do a re­fle­xio­nar). 4. El re­to pro­fe­sio­nal (cien­cia, ha­cer la cien­cia com­pren­si­ble). 5. Qué pue­do apor­tar a la es­cue­la (más de 15 años de ex­pe­rien­cia). Po­co des­pués ha­bía en­con­tra­do tra­ba­jo.

Di­fe­ren­ciar­se no ga­ran­ti­za ser ele­gi­do, pe­ro au­men­ta la pro­ba­bi­li­dad de que al­guien se in­tere­se por co­no­cer­te.

Dón­de re­si­de real­men­te su in­te­rés: ¿en el for­ma­to o en el con­te­ni­do? Se­gu­ra­men­te en la con­fluen­cia de las dos co­sas. Un cu­rrí­cu­lum es­tán­dar que no ten­ga cier­ta per­so­na­li­dad pro­pia va a ser sim­ple­men­te uno más en­tre tan­tos. Pe­ro la di­fe­ren­cia­ción en la for­ma por sí mis­ma, una vez pa­sa­do el in­te­rés que la no­ve­dad ha­ya po­di­do des­per­tar, tie­ne po­co re­co­rri­do.

Nú­ria no ha­bla de sus co­no­ci­mien­tos –aun­que po­de­mos in­tuir cla­ra­men­te que los tie­ne–, sino de va­lo­res, ha­bi­li­da­des, ac­ti­tu­des, re­tos. Y lo ha­ce va­lién­do­se de la ima­gen co­mo me­tá­fo­ra: al in­di­car que tie­ne pa­cien­cia, vi­sua­li­za­mos que de­po­si­ta la ma­sa de las ga­lle­tas en la ne­ve­ra pa­ra que fer­men­te, o cuan­do des­ta­ca su ca­pa­ci­dad de es­fuer­zo, la ima­gen re­pro­du­ce el ali­sa­do con el ro­di­llo. Na­da es al azar y to­do tie­ne su por qué.

Co­no­ci­mien­tos, ha­bi­li­da­des y ac­ti­tu­des son ele­men­tos fun­da­men­ta­les en to­da for­ma­ción, pe­ro tra­di­cio­nal­men­te he­mos so­bre­va­lo­ra­do y po­ten­cia­do los co­no­ci­mien­tos y nin­gu­nea­do bas­tan­te al res­to. La iner­cia de años pen­san­do só­lo en los tí­tu­los pe­sa de­ma­sia­do to­da­vía en no­so­tros.

Las “ca­rre­ras” ya no vol­ve­rán a ser lo que eran: es­ta­bles, com­par­ti­men­ta­das, pre­de­ci­bles, de cien­cias o de le­tras. Aho­ra son cam­bian­tes, re­quie­ren es­pe­cia­li­za­ción, pe­ro al mis­mo tiem­po, co­la­bo­ra­ción con pro­fe­sio­na­les de ám­bi­tos muy dis­tin­tos e im­pli­can una pues­ta al día con­ti­nua­da, y no só­lo de co­no­ci­mien­tos.

La tec­no­lo­gía ha ve­ni­do pa­ra que­dar­se y lo en­vuel­ve to­do. Pe­ro de­trás de la pa­la­bra “in­for­má­ti­ca”, que ha­ce unos años ser­vía pa­ra de­fi­nir con bas­tan­te pre­ci­sión de qué ha­blá­ba­mos (y que aún apa­re­ce de ma­ne­ra ge­né­ri­ca en mu­chos cu­rrí­cu­lums), hoy se es­con­den mu­chas com­pe­ten­cias dis­tin­tas: pro­gra­ma­ción, uso, crea­ción, di­gi­ta­li­za­ción, co­mu­ni­ca­ción, etc.

Nue­vas tec­no­lo­gías e idio­mas (in­glés en es­pe­cial) son dos pi­la­res cla­ve que pro­gre­si­va­men­te ser­vi­rán más pa­ra des­car­tar a quie­nes no los ten­gan bien re­suel­tos, que pa­ra ser con­si­de­ra­dos al­go ex­tra­or­di­na­rio. Por otro la­do, te­ner una ti­tu­la­ción aca­dé­mi­ca se­gui­rá sien­do im­por­tan­te e in­clu­so ne­ce­sa­rio pa­ra op­tar a un pues­to de tra­ba­jo, pe­ro se­gu­ra­men­te no va a ser lo que ha­ga in­cli­nar la ba­lan­za a fa­vor.

Es por ello que el con­cep­to de “mar­ca per­so­nal” es­tá en au­ge y va más allá de una mo­da tem­po­ral. Es­ta­mos in­mer­sos en un mer­ca­do la­bo­ral muy sa­tu­ra­do, con pro­fe­sio­na­les muy pre­pa­ra­dos, y hay que sa­ber po­ner en va­lor nues­tras com­pe­ten­cias. He­mos de apren­der a iden­ti­fi­car aque­llo que nos de­fi­ne y aque­llo que cree­mos que nos di­fe­ren­cia. Lue­go sa­ber trans­mi­tir­lo de for­ma ade­cua­da y efi­caz.

Só­lo así, con au­to­co­no­ci­mien­to, tiem­po, mé­to­do y em­pa­tía lo­gra­re­mos que un cu­rrí­cu­lum, ten­ga el for­ma­to y la ex­ten­sión que ten­ga, se con­vier­ta en la ex­pre­sión de nues­tra mar­ca per­so­nal.

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Escoge la mejor vía para acceder a un empleo
Saber cómo funcionan los intermediarios laborales es básico para conseguir un trabajo. Recuerda que tu perfil profesional .
Conseguir un empleo en tiempo récord es una hazaña de la que pueden presumir muy pocos profesionales. La clave de aquellos que lo han conseguido se debe, en buena parte, a que utilizan los canales adecuados a su perfil. El camino de ida a un trabajo de un titulado que busca su primer empleo, difiere de aquel que ya cuenta con cierta experiencia, y de los ejecutivos y directivos que desean dar un giro a su ya dilatada carrera profesional.
Las empresas de trabajo temporal, ahora convertidas en grandes grupos de recursos humanos, son los intermediarios laborales más populares entre los perfiles con menos experiencia. Las firmas de selección y las de cazatalentos se suelen disputar el mercado de los profesionales más codiciados por su experiencia y formación. Sin embargo, no todas acometen el mercado laboral desde la misma perspectiva.
Trabajo temporal
Las empresas de trabajo temporal son la vía por la que optan los profesionales que carecen de experiencia. Adecco, Randstad y Manpower Group son las firmas de mayor tamaño que se mueven en este ámbito. Ahora se constituyen como grandes grupos de recursos humanos con distintas divisiones dedicadas a perfiles cualificados. Por ejemplo, Manpower Group ha lanzado recientemente Experis, especializada en selección y gestión de proyectos de talento especializado; Adecco cuenta con Adecco Professional; y Randstad ha creado un área de selección de directivos.
Selección
Profesionales con una formación media o superior y cierta experiencia son los candidatos que manejan las consultoras de selección. Si cuentas con cierta cualificación ponerte en contacto con estas firmas puede ser una buena idea. Estas compañías suelen hacer una criba de candidaturas –a partir de varios procesos de evaluación y entrevistas– antes de presentar una terna de candidatos a su empresa cliente, que es la que contrata al profesional.
Cazatalentos
También conocidos como headhunters son la elite de la intermediación laboral. A ellos recurren las organizaciones para localizar a ejecutivos que encajen en puestos directivos o en los consejos de administración. Las firmas de cazatalentos contactan directamente con sus candidatos –profesionales en activo de alto nivel– y mantienen en el anonimato el nombre de sus empresas clientes hasta que concluye todo el proceso de selección.

Las elites catalanas. By JA Zarzalejos. Via La Vanguardia

Las éli­tes ca­ta­la­nas

Interesante articulo que describe con acierto, la sociologia actual de una Catalunya en estado de shock, crisis, desconcierto y buscando algo que desconoce.

EL ÁGO­RA Jo­sé An­to­nio Zar­za­le­jos
La Vanguardia

Ga­llar­dón y Sáenz de San­ta­ma­ría han pe­di­do a los em­pre­sa­rios ca­ta­la­nes que pa­ren a Mas. Es­cri­be Cha­ves No­ga­les en su re­por­ta­je “¿Qué pa­sa en Ca­ta­lu­ña?” pu­bli­ca­do en el dia­rio Aho­ra el 26 de fe­bre­ro de 1936: “Pa­ra sa­ber más, pa­ra an­ti­ci­par al­go de lo que pue­da pa­sar en Ca­ta­lu­ña, ha­brá que bus­car, no en las ma­sas que gri­tan en­tu­sias­ma­das en un mo­men­to da­do y vuel­ven lue­go a sus ta­reas de siem­pre, sino a los hom­bres re­pre­sen­ta­ti­vos del pen­sa­mien­to de Ca­ta­lu­ña, por­que es­tos hom­bres, aun­que en Cas­ti­lla pa­rez­ca in­ve­ro­sí­mil, a ve­ces arras­tran tras ellos a la mul­ti­tud”.

El pá­rra­fo an­te­rior es la for­mu­la­ción de la teo­ría de la in­fluen­cia so­cial de las éli­tes ca­ta­la­nas, aun­que, co­mo sub­ra­ya­ba el pe­rio­dis­ta an­da­luz, “en Cas­ti­lla pa­rez­ca in­ve­ro­sí­mil”. En tér­mi­nos his­tó­ri­cos no es de­ma­sia­do dis­cu­ti­ble que la bur­gue­sía ca­ta­la­na aña­dió a la plu­to­cra­cia un gran aco­pio de pa­tri­mo­nio cul­tu­ral y lin­güís­ti­co, lo que le per­mi­tió ejer­cer un no­ta­ble li­de­raz­go po­pu­lar. Bue­na par­te de los ma­les del si­glo XX acae­ci­dos en el País Vas­co tie­nen que ver con el he­cho –igual­men­te his­tó­ri­co– de que su bur­gue­sía in­dus­trial y fi­nan­cie­ra, mi­ró más a Ma­drid y a Lon­dres que a su tie­rra, y elu­dió los fac­to­res cul­tu­ra­les e iden­ti­ta­rios. En el res­to de Es­pa­ña no hu­bo bur­gue­sías ver­te­bra­do­ras, sino aris­to­cra­cias y al­to fun­cio­na­ria­do en torno a la Co­ro­na, de mo­do tal que nun­ca se tra­bó una efi­cien­te em­pa­tía en­tre las cla­ses di­ri­gen­tes y las po­pu­la­res.

Qui­zás por esa in­fluen­cia so­cial de las éli­tes ca­ta­la­nas el mis­mo Cha­ves No­ga­les es­cri­bía tam­bién en el con­vul­so fe­bre­ro de 1936 –con la vic­to­ria del Fren­te Po­pu­lar– que “en Ca­ta­lu­ña no pa­sa­rá na­da. Es de­cir, no pa­sa­rá na­da de lo que el es­pa­ñol no ca­ta­lán re­ce­la. (…) En Ca­ta­lu­ña hay, por en­ci­ma de to­do, un hon­do sen­ti­do con­ser­va­dor que se im­pon­drá fa­tal­men­te”. El es­cep­ti­cis­mo so­bre el ca­rác­ter re­vo­lu­cio­na­rio del pue­blo ca­ta­lán del que se la­men­ta­ban los fren­te­po­pu­lis­tas ha­ce más de se­ten­ta años, es de al­gu­na ma­ne­ra pa­re­ci­do al que em­bar­ga aho­ra a mu­chos ob­ser­va­do­res del pro­ce­so so­be­ra­nis­ta. Creen que se im­pon­drá el “hon­do sen­ti­do con­ser­va­dor”, no tan­to de los ciu­da­da­nos cuan­to de las mi­no­rías di­ri­gen­tes. De ahí que Ruiz-Ga­llar­dón re­cla­ma­se el pa­sa­do día 11 a los em­pre­sa­rios del Puen­te Aé­reo que fue­sen ellos los que “pa­ra­sen” a Mas, y de ahí los tér­mi­nos en los que Sáenz de San­ta­ma­ría se di­ri­gió el jue­ves a los agru­pa­dos en Fo­ment.

El mi­nis­tro y la vi­ce­pre­si­den­ta no ha­cían otra co­sa que se­guir la sen­da que ha mar­ca­do la his­to­ria: Ca­ta­lun­ya es el úni­co pue­blo de Es­pa­ña en el que la ecua­ción éli­tes-so­cie­dad-in­tere­ses ge­ne­ra­les in­ter­ac­túa de ma­ne­ra efi­cien­te. Pa­ra acre­di­tar­lo só­lo ha­ría fal­ta con­ta­bi­li­zar las oca­sio­nes en las que el en­tu­sias­mo po­pu­lar –en for­ma de ra­bia y agre­si­vi­dad– ha ce­di­do a prag­má­ti­cos acuer­dos. Por eso, el reite­ra­do Cha­ves No­ga­les –no muy ale­ja­do de Ga­ziel en al­guno de sus es­cri­tos más crí­ti­cos pa­ra sus con­ciu­da­da­nos– lle­gó a es­cri­bir que “en­tu­sias­mo no hay más que uno en Es­pa­ña: el de los ca­ta­la­nes”. Sos­tu­vo en­ton­ces que la vic­to­ria de las iz­quier­das en 1936 creó en Ca­ta­lun­ya “una su­ges­tión de triun­fo” tan fuer­te “que los arras­tra a to­dos, a los ven­ci­dos co­mo a los ven­ce­do­res”, sub­ra­yan­do el ca­rác­ter uná­ni­me de esa con­ta­gio­sa ale­gría.

¿Es­tá ocu­rrien­do aho­ra lo mis­mo? Mien­tras des­de Ca­ta­lun­ya se in­sis­te en que el se­ce­sio­nis­mo es un fe­nó­meno po­pu­lar au­tó­no­mo res­pec­to de las cla­ses di­ri­gen­tes, des­de Ma­drid las co­sas se ven de ma­ne­ra muy di­fe­ren­te. Ese se­ce­sio­nis­mo po­pu­lar, ba­sa­do en la ilu­sión su­pe­ra­do­ra de una te­rri­ble frus­tra­ción, se con­si­de­ra ex­plí­ci­ta­men­te alen­ta­do por la Ge­ne­ra­li­tat cu­yas me­di­das se­rían fac­to­res pre­ci­pi­tan­tes y ge­ne­ra­do­res de la an­sie­dad so­cial en Ca­ta­lun­ya. Ana­lis­tas ca­ta­la­nes crí­ti­cos con el desa­rro­llo de los acon­te­ci­mien­tos, co­mo Jor­di So­ler, no só­lo apun­tan a que los ar­gu­men­tos in­de­pen­den­tis­tas se “ba­san en la ilu­sión y en la fe” sino que en sus opi­nio­nes son los más ta­jan­tes y ro­tun­dos. “Hay dis­cur­sos del pre­si­dent que es­tán a un pa­so de la ver­bo­si­dad de Hu­go Chá­vez”, es­cri­bía el pa­sa­do do­min­go So­ler en El País. “No ten­go nin­gu­na du­da de que, lle­ga­do el ca­so, el BCE ofre­ce­ría a La Cai­xa y al Sa­ba­dell la li­qui­dez que pu­die­sen ne­ce­si­tar en re­la­ción con sus ac­ti­vi­da­des en lo que que­de de Es­pa­ña (…) pe­ro es muy du­do­so que hi­cie­se lo mis­mo con su ne­go­cio en Ca­ta­lu­ña” sos­te­nía, arries­gan­do, el eco­no­mis­ta gi­jo­nés Án­gel de La­fuen­te, en el mis­mo pe­rió­di­co el pa­sa­do mar­tes.

¿De qué ha­bla­mos en­ton­ces? ¿De sen­ti­mien­tos in­fla­ma­dos o de con­vic­cio­nes? Por­que en fun­ción de la res­pues­ta es­ta­re­mos en con­di­cio­nes de se­guir atri­bu­yen­do –o no– a las éli­tes ca­ta­la­nas su tra­di­cio­nal y rea­lis­ta in­fluen­cia so­bre los com­por­ta­mien­tos so­cia­les y po­lí­ti­cos en Ca­ta­lun­ya. La his­to­ria se desa­rro­lla de for­ma cir­cu­lar con co­yun­tu­ras nue­vas pe­ro en es­truc­tu­ras se­cu­la­res.

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La tirania y adiccion de los moviles

Ig­no­ra­dos por el mó­vil

La Vanguardia
22 de septiembre de 2013

El ‘smartp­ho­ne’ se ha con­ver­ti­do en un des­cor­tés in­vi­ta­do du­ran­te las co­mi­das. El res­tau­ran­te The Ivy de Lon­dres ha­ce unos años que in­tro­du­jo la prohi­bi­ción de usar el te­lé­fono mó­vil du­ran­te las co­mi­das. Lo que al prin­ci­pio se con­si­de­ró una ex­cen­tri­ci­dad bri­tá­ni­ca, em­pie­za a ser una ne­ce­si­dad an­te el mal uso que se ha­ce en las me­sas de los smartp­ho­nes. En Es­ta­dos Uni­dos se ha cal­cu­la­do que el 36% de los clien­tes de sus res­tau­ran­tes es­tán pen­dien­tes del mó­vil (re­vi­san­do Fa­ce­book, Twit­ter o What­sApp) aun­que com­par­tan man­te­les con la pa­re­ja, sus ami­gos o unos so­cios. Es­ta adi­ción es un me­nos­pre­cio en to­da re­gla al com­pa­ñe­ro/a de me­sa, pues re­sul­ta de­pri­men­te que uno, en lu­gar de mi­rar a los ojos de quien tie­ne sen­ta­do de­lan­te, pre­fie­ra ba­jar­los has­ta la pan­ta­lla de su mó­vil.

En el mun­do an­glo­sa­jón se de­no­mi­na co­mo phub­bing es­ta prác­ti­ca que ha ido cre­cien­do ex­po­nen­cial­men­te en los úl­ti­mos cin­co años. El tér­mino es el re­sul­ta­do de la con­trac­ción de dos tér­mi­nos in­gle­ses co­mo pho­ne (te­lé­fono) y snub­bing (ig­no­rar) y se ha po­pu­la­ri­za­do has­ta el pun­to que em­pie­zan a sur­gir pla­ta­for­mas pa­ra lu­char con­tra es­ta des­cor­te­sía. Se­gún los ex­per­tos en pro­to­co­lo, es al­go tan con­tra­rio a las nor­mas de la bue­na edu­ca­ción en la me­sa co­mo em­pe­zar a co­mer an­tes de que to­do el mun­do es­té ser­vi­do o co­mo co­ger co­mi­da de otros pla­tos. Al­gu­nos psi­có­lo­gos so­cia­les nor­te­ame­ri­ca­nos em­pie­zan a es­tu­diar es­te há­bi­to en los ado­les­cen­tes, ha­bien­do lle­ga­do a la con­clu­sión que ca­si al 90% de los jó­ve­nes pre­fie­ren el con­tac­to vía tex­to que ca­ra a ca­ra. Nun­ca ha­bía­mos es­ta­do tan in­ter­co­nec­ta­dos, pe­ro cier­ta­men­te ja­más nos ha­bía­mos co­mu­ni­ca­do tan mal.

Nues­tro país no es­ca­pa a es­te há­bi­to ge­ne­ra­li­za­do, aun­que los es­tu­dios di­gan que al 97% de los en­cues­ta­dos les mo­les­tan ta­les com­por­ta­mien­tos. A mu­chos de los que prac­ti­can el phub­bing le cues­ta acep­tar­lo. Se da el ca­so de que un gru­po de ami­gos pue­den es­tar sen­ta­dos en una me­sa y dos de ellos se en­víen men­sa­jes por What­sApp pa­ra co­mu­ni­car­se, con lo fá­cil que se­ría que se lo di­je­ran mi­rán­do­se a los ojos. Igual ocu­rre en el ci­ne: por in­tere­san­te que sea la pe­lí­cu­la au­men­ta en la sa­la el nú­me­ro de per­so­nas que tie­ne la pan­ta­lla en­cen­di­da de su mó­vil du­ran­te la pro­yec­ción.

El fe­nó­meno em­pie­za a ser glo­bal, co­mo lo de­mues­tra que una ini­cia­ti­va de un gra­dua­do en mar­ke­ting de Mel­bour­ne a fin de pa­rar el uso del mó­vil, fue­ra re­co­gi­da por el dia­rio lo­cal He­rald Sun y aca­ba­ra en­tre­vis­ta­do por la BBC. Ello ha da­do vi­si­bi­li­dad glo­bal a su pá­gi­na web, don­de se pue­den des­car­gar car­te­les y men­sa­jes pa­ra que la gen­te no se aís­le en su smartp­ho­ne y me­jo­re sus re­la­cio­nes so­cia­les.

Des­co­noz­co si es­ta­mos an­te el fin de una ci­vi­li­za­ción co­mo ad­vier­ten al­gu­nos ex­per­tos, pe­ro em­pe­za­mos a per­der el nor­te. Cier­ta­men­te, los te­lé­fo­nos son ca­da vez más in­te­li­gen­tes, pe­ro es pro­ba­ble que no­so­tros sea­mos un po­co más bo­bos.

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Quien hace lo mismo que los demas es prescindible. Via Expansion by Carmen Mendez

“Quien hace lo mismo que los demás es prescindible”
DE CERCA Juan Manuel González Serna Presidente del Grupo Siro
En la diferencia está el éxito. Lo sabe bien este empresario tenaz de orígenes manchegos, que ha amasado su crecimiento con la harina del esfuerzo.
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Sigue teniendo alma manchega y disfruta viendo amanecer en el campo. Aunque nació en Madrid, en 1955, Juan Manuel González Serna recuerda su infancia entre Campo de Criptana y Tomelloso, y especialmente a su abuela Honesta, “una emprendedora en tiempos difíciles, que tenía una fábrica de harina y sacó a la familia adelante”. Entre aquellos trigos y aquellas fanegas, aprendió que sin esfuerzo no se prospera. Nunca olvida esto el presidente del Grupo Siro, una de las mayores empresas industriales del sector de la alimentación en España, que elabora galletas, pasta, pan de molde, bollería, cereales… Con una facturación de 544 millones de euros en 2012, un 4% más que el año anterior, más del 80% de sus ventas se concentran bajo la marca Hacendado, de Mercadona. González Serna, que es muy didáctico y transmite energía positiva, luce en la solapa la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. “La llevo siempre puesta para que me recuerde qué tengo que hacer”.
– ¿Encontrar un buen socio es una gran inversión?
Es un tesoro.
– ¿Qué tiene Juan Roig, el presidente de Mercadona?
La fuerza de los supervivientes: una energía portentosa. Es una persona que estudia muchísimo la realidad, y se adapta sirviendo a sus clientes y a sus requerimientos como nadie. No he conocido a otro así.
– ¿Qué es lo más importante que ha hecho usted como empresario?
En el Grupo Siro trabajan 3.937 personas, de las que 543 están en riesgo de exclusión social, y de ellas, el 97% tiene alguna discapacidad. Creo que lo más importante que hemos hecho es darle trabajo a gente que, no sólo lo hace bien, sino que nos enseña que no hay nada imposible, y que los que de verdad se esfuerzan son ellos. Nos dan lecciones de superación a diario.
– ¿Esas ganas de superación nos han faltado a los españoles?
Nos ha faltado esforzarnos más cada día. Y nos ha sobrado mucha subvención. Éste ha sido el país del gratis. Hemos participado en una fiesta, pero ahora hay que limpiar la casa. Antes bebíamos champán, y ahora pasamos la fregona.
– ¿Los empresarios han pagado muchos platos rotos?
Hay que dejar de ver si los empresarios estamos bien o mal tratados, y hacer los deberes. Esto es trabajo, trabajo y trabajo. Nadie hará por nosotros lo que tenemos que hacer.
– Comenzó con la compañía familia, pero luego voló solo y alto.
Soy empresario porque fracasé en la empresa de mi familia.
– ¿Algún consejo?
En una empresa no familiar sólo hay una regla de juego: la cuenta de resultados y la información. El que más información tiene y el que más cosas hace a favor de la cuenta de resultados, toma la decisión. En una empresa familiar tienes esa regla… y otra que se llama corazón. Es difícil rentabilizar las emociones.
– Dice que fracasó pero usted no es de los que reniega del pasado.
No. Gracias a que fracasé pude independizarme y empezar de cero comprando Galletas Siro con un 100% de apalancamiento. Un banquero confió en mí, porque durante años había hecho lo que había dicho.
– Los bancos no se fían hoy de nadie.
Antes existía el valor de la palabra dada. Para ganar la confianza de alguien, la mejor receta es hacer siempre lo que dices.
– Desde que compró Siro a Danone hace 23 años, ha salido siempre adelante. ¿Con qué combustible?
Hay dos fuerzas que tiran de todo: la eficiencia y la innovación. Haciendo las cosas mejor que nadie, la eficiencia garantiza sólo el presente. Pero la innovación garantiza el futuro haciendo cosas diferentes. Si haces lo mismo que otros 25, hay 26 prescindibles. Sólo eres imprescindible cuando haces cosas que solo tú eres capaz de hacer.
– ¿Emprender es más difícil de lo que parece?
Yo creo que es fácil. Hay un punto esencial, que es pasar de la idea a la acción. Yo animo a todo el mundo a que haga lo que dice. Creo que se nos va mucha fuerza por la boca.
– Para usted, mandar es…
Servir, sin duda. No perder de vista que estás al servicio de una empresa, de unas personas o un país.
– ¿Cómo se hornean las buenas ideas?
Nosotros tenemos una fábrica entera de ideas –sonríe–. En El Espinar, en Segovia. Allí hay 75 personas responsables de poner en el mercado cien nuevos productos al año. ¡Un producto nuevo cada tres días! Imagine si se cocinan ideas… Y si el producto es mejor que el de la competencia y más barato, tiene éxito.
– ¿Siente algo de vértigo ante un mundo en continuo cambio?
No. Y creo que no sólo hay que adaptarse continuamente a los cambios, sino que hay que ser motor. Tienes que ser tú quien provoque el cambio. Si te adaptas, eres un seguidor, vas a ir a remolque de otros. Si eres el motor, vas por delante.
– ¿Y si el motor se cala?
¡Uf! El motor debe ser potente. No hay que parar, y menos ahora.

Cartas a Alex: Mes que un club . Via Marca

¿Més que un club?
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Querido Alex, te escribo estas líneas para hablarte sobre la decisión que ha tomado la Junta Directiva del Barça. Los niños menores de 8 años ya no podrán entrar gratuitamente al estadio como ha sucedido siempre. Una vez más la razón y el corazón entran en disputa. Visto desde la más pura racionalidad, la medida es justa y se acomoda a los cánones exigidos, pero no debemos olvidar que siempre decimos que som més que un club y esta decisión va a cambiar la historia del club.
Yo recuerdo, Alex, que mi primera asistencia al Camp Nou fue el día de su inauguración. Allí estaba yo saltando del regazo de mi abuelo al de mi padre, tu abuelo. Allí me inocularon el primer virus culé y desde entonces no he dejado de ir en toda mi vida. Lo mismo con tus hermanos Gaby y Paola y, por desgracia, no contigo porque te fuiste antes de hora. Pero eso sí, todos fuisteis socios al nacer y tus hermanos siguen siéndolo. Han visto decenas de partidos y son culés hasta la médula. Hace unas semanas debuté como abuelo y Gaby peque, tu sobrino, ya ha ido varias veces al Camp Nou. No sabes la emoción que tanto a su padre como a mí nos produce verle ahí con tres años, recitando la alineación o cantando el himno del Barça: “Tots units fem força…”.
Pero parece que ya no todos. La racionalidad se impone y aquel deporte, luego espectáculo, se ha convertido en una industria. Si ya no podemos ir con nuestros hijos pequeños, con nuestros nietos, se pierde algo tan importante como es el legado. Yo quiero hacer con mis nietos lo que mis abuelos y mis padres hicieron con nosotros y ahora no me dejan. Acepto las normas, pero no me gustan y estoy triste. Ir al estadio con mis hijos y nietos era un aliciente fantástico, me daba vida e ilusión al comprobar que el legado se cumplía. Ahora los niños dejarán de ir, pero quizá también algunos padres y abuelos. Claro, así quedarán asientos libres para los miles de turistas que acuden al Camp Nou y que son más rentables.
Antes, y lo dije en MARCA hace unos meses, toda la gente cercana a mis asientos del estadio era conocida y lo pasábamos en grande. Ahora son siempre extranjeros de quita y pon. Se está perdiendo algo importante. Presumíamos de ser un club familiar y creo que nos lo estamos cargando.
Ja veus Alex, som una mica menys del que erem, potser ja som només un club com tants altres i tots units no fem força. Faltaran els nostres nins. T’estimo, Alex.
@masfurrollimage

Dos mujeres excepcionales. By Santiago Alvarez de Mon. Via Expansion

Este articulo de SADM es tan excepcional como las dos personas de las que trata. Poco mas puedo añadir. Leanlo.
OPINIÓN Santiago Álvarez de Mon 16/10/2013
Dos mujeres excepcionales
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El sábado leí un reportaje de El Mundo sobre Malala Yousafzai. Objetivo de los talibán, exclama: “¡Pero si soy una niña! No matarían a una niña, ¿verdad? Semanas después, el 9 de octubre de 2012, la joven recibió un disparo en la cabeza cuando regresaba del colegio. Tenía 15 años”. Al día siguiente, en el suplemento Crónica, sigo el escalofriante relato de una amiga, Kaniat Riaz. “Era época de exámenes y estaba especialmente contenta… Un hombre enmascarado subió violentamente al vehículo, preguntó quién era Malala y se puso a disparar.” Trasladada al Reino Unido, le implantaron una placa de titanio en su cabeza. Malala nació en Mingora, Pakistán, en pleno valle del Swat, paraíso turístico. ¿Motivo de tamaña salvajada? Los decretos religiosos de los Talibán prohibieron la educación de las niñas, amenazando de muerte a las maestras. Malala se rebeló, alzándose valientemente en favor de la educación femenina. Premio Sajarov a la Libertad de Pensamiento, interrogada sobre cuál sería su reacción ante el hombre que trató de matarla, contesta: “Hay que combatir a los demás con la paz, el diálogo y la educación.”
Ayer lunes completé mi estudio sobre esta niña increíble con una entrevista de Christiane Amanpour en la CNN. “Nos amenazaban, nos trataban como animales. No quería permanecer en silencio. Podrán disparar a mi cuerpo, pero nunca matimagearán mis sueños”
Segundo ejemplo, María de Villota. Murió el pasado viernes, trágico desenlace vinculado al terrible accidente que sufrió en el aeródromo de Duxford, Inglaterra, el 3 de julio de 2012. Impresionado por la noticia llamé a Jordi Nadal, el editor de su libro, La vida es un regalo. Hombre culto y sensible, todavía emocionado, me habla de su último encuentro. “De María destacaría su generosidad y humanidad desbordantes, su humildad y elegancia.” Atraído por su sinceridad estos días he devorado sus páginas. El arranque te atrapa enseguida. “Y un día te das cuenta de que vivías dormido, pasabas a ciegas y sentías a medias.” Este no va a ser un libro cualquiera, pensé para mis adentros, “Yo era piloto. Corría mucho, a gran velocidad. Tan rápido que apenas calaban en mí las gotas de las miserias de la vida. Y no porque no las tuviese cerca, sino porque solo quería correr, avanzar, lograr ese objetivo, cumplir mi sueño. Y entonces no ves, no miras, tu corazón apenas siente porque no le das tiempo…” Para una sociedad que corre atolondrada estas palabras destilan paz y sabiduría. A continuación prosigue su viaje hacia sus raíces, hacia el origen de todo, único modo de avanzar hacia adelante. “Tener un accidente en el que pende tu vida puede ser algo terrible, pero, si logras salvarte, puede ser un regalo tan grande como devolverte a la niñez, quitarte años de encima y la armadura, redirigir la vista hacia el alma y volver a sentir como si acabaras de nacer.” María permanecía niña en su traje de mujer, el accidente no hizo sino reforzar su naturalidad, descaro, frescura y energía contagiosas, invitándola a escudriñar en los secretos de su alma y a exprimir cada segundo. “No es tremendo ni morboso: es como la vida; increíble, sorprendente, dura, bonita… Sí, amigos, te regala volver a sentir su pulso como si te acabasen de parir.” Ya lanzada, la adversidad se transforma en fuente misteriosa, habla de solidaridad y amistad. “Y desde aquí nos conectamos con el resto de vosotros que estáis sanos pero que quizá tenéis vuestro propio accidente –desahucio, bancarrota, divorcio, tristeza insuperable– para deciros que somos más fuertes de lo que pensamos…”. De fondo, coloreando un cuadro singular, el ejercicio de la libertad interior. “Hasta cuando te estás muriendo puedes decidir si sigues luchando o abandonas el barco; sólo digo que podría haberme ido, que siento que podría haber abandonado, pero mi esencia, mi alma, decidió seguir combatiendo.” Deja un recado para los que se toman la vida a la tremenda. “Siento que la vida es un ratito, un regalo, que no hay que tomársela muy en serio… Somos tan pequeños…” De postre, se atreve a aconsejarle al lector: “¡Parad! Parad en seco como si un accidente ocurriera en vuestra vida. Sí, nuestra vida no es nuestra. Es un trozo de tiempo infinito si lo compartes con quien amas, con quien te necesita. ¡Sonríe, por Dios! O por quien tú quieras, pero sonríe, porque hoy estás aquí y te queda mucho por vivir en este día.” Después de esto, seguir escribiendo sería una osadía. Ahora a ver quién se atreve a quejarse.
Profesor del IESE

Mañana cumplo un año. By Maria de Villota (DEP). Via La Otra Cronica. El Mundo

El Mundo Orbyt.
12/10/2013
MAÑANA CUMPLO UN AÑO
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Renací el 7 de julio en Cambridge, Inglaterra. Tardaron cinco días en darme a luz. Para mi madre, esta vez fue mucho más duro, porque las contracciones iban directas al corazón. Horas interminables, desfallecimiento, impotencia hasta para los médicos que me trajeron al mundo, ya que llegué en ambulancia, por urgencias y sin previo aviso para un parto con muchos problemas. Cuando desperté, un médico me hizo llorar, y no fue por el azote que te trae a la vida, sino más bien por el azote que sentí que me pegaba la vida, ya que reviviría con problemas. Fue entonces cuando me encontré con las tres realidades de la existencia, que muchos sabéis pero no siempre sentimos, y como un regalo se hicieron claras en mi cabeza: la primera es que no somos, ni siquiera, dueños de nuestra vida. Pensamos que sí, que podemos controlarla, pero no es así, y cuando te das cuenta de que tú no eres mar sino barco, disfrutas mucho más de las olas, su espuma, su olor. La segunda es que eres pequeño, tan pequeño que, si desapareces, al mundo no le pasa nada. Pero aprendes la grandeza que tiene la vida al medirte por fin con el metro del universo, no de tu universo, y eso hace tu revivir más liviano, porque nuestros problemas se hacen insignificantes.
Y la tercera es que solo somos tan inmensos como el mar y tan infinitos como el universo cuando brindamos nuestra mano a quien nos necesita, cuando sentimos el consuelo de quien nos acoge y cuando somos capaces de mirar a los ojos y entender a quien vemos por primera vez. Así celebro mi primer cumpleaños. Con la alegría de seguir aquí. Y os doy las gracias a vosotros, que me habéis dado esa mano, ese consuelo, esa entrañable mirada. ¡Gracias por hacérmelo entender!

Artículo publicado por María de Villota el 7 de julio de 2013, el primer aniversario del accidente. Hoy en ‘Yo Dona’ su último artículo.
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