Samaranch : Madrid 2020. Todos somos responsables

Leo en La Vanguardia la entrevista a JA Samamaranch y debo reconocer que estoy muy de acuerdo con lo que afirma y expone Samaranch. Es importante hacer autocritica y aprender de los errores.image

“To­dos so­mos res­pon­sa­bles”
RO­BERT MUR
La Vanguardia
12 de septiembre de 2013

LA DE­RRO­TA DE MA­DRID “Si ten­go que bus­car una cau­sa, es que la reali­dad de nues­tro país es la que es” EL CA­FÉ CON LE­CHE “No es una ocu­rren­cia, a lo me­jor es una pa­to­si­dad, pe­ro de to­dos”. Aca­ba de ter­mi­nar la asam­blea del COI en el ho­tel Hil­ton de Bue­nos Ai­res y Juan An­to­nio Sa­ma­ranch Jr. (Bar­ce­lo­na, 1959) re­ci­be a La

Van­guar­dia tres días des­pués de la de­rro­ta de la can­di­da­tu­ra de Ma­drid 2020. Sa­ma­ranch lle­ga li­te­ral­men­te co­rrien­do a la ci­ta, des­pués de ha­cer foo­ting por Puer­to Ma­de­ro.

Tras ha­blar con sus co­le­gas, ¿tie­ne al­gu­na ex­pli­ca­ción más cla­ra de la de­rro­ta? Hay que de­jar pa­sar más tiem­po pa­ra un aná­li­sis, aun­que em­pie­zo a pen­sar por dón­de va. Em­pe­za­mos la ca­rre­ra olím­pi­ca con gran­dí­si­mo re­tra­so so­bre las otras dos ciu­da­des. Te­nía­mos la cri­sis eco­nó­mi­ca en­ci­ma y, mien­tras las otras ciu­da­des po­dían ex­pli­car el có­mo, el por­qué, no­so­tros te­nía­mos que ha­cer una gran­dí­si­ma ex­pli­ca­ción de por qué la cri­sis no nos afec­ta­ba el pro­yec­to. Tre­men­da cri­sis eco­nó­mi­ca, que he­mos lu­cha­do co­mo fie­ras pa­ra qui­tar­la de en me­dio. Pe­ro si ve­mos la di­fe­ren­cia de 16 vo­tos con To­kio, pien­so que no lo he­mos con­se­gui­do. Nos han di­cho: “la cri­sis es muy re­le­van­te”. Si hu­bié­ra­mos per­di­do por dos o tres vo­tos… La can­di­da­tu­ra de Es­pa­ña ha que­da­do muy le­jos de To­kio, que ofre­cía la se­gu­ri­dad de un país con una po­ten­cia eco­nó­mi­ca. Si ten­go que bus­car una cau­sa, sim­pli­fi­can­do, es que la reali­dad de nues­tro país es la que es y la gran ma­yo­ría de mis com­pa­ñe­ros no con­si­de­ra que ha­ya su­pe­ra­do ya su cri­sis eco­nó­mi­ca.

Sin em­bar­go, las pre­gun­tas no ver­sa­ron so­bre la cri­sis, sino so­bre el do­pa­je. La pre­gun­ta so­bre el do­pa­je te pue­de qui­tar uno o dos vo­tos. Pe­ro 16 vo­tos es un mun­do de di­fe­ren­cia. Creo que lle­gá­ba­mos a la pre­sen­ta­ción fi­nal con el te­ma del do­pa­je bien li­qui­da­do y no ha si­do el ca­ba­llo de ba­ta­lla que nos ha tum­ba­do.

¿La ciu­dad olím­pi­ca no se de­ci­de an­tes de la asam­blea? Lle­gas aquí con el vo­to prác­ti­ca­men­te de­ci­di­do, en un 90%. Al­go te pue­de lla­mar la aten­ción y cam­biar. Un par o tres de vo­tos pue­den sal­tar y, des­de lue­go, la pre­sen­ta­ción es muy im­por­tan­te pa­ra el se­gun­do vo­to.

¿Has­ta qué pun­to in­flu­yó la in­for­ma­ción de El Mun­do so­bre los apo­yos a Ma­drid? Des­de lue­go, no gus­ta. A los miem­bros del COI les gus­ta muy po­co es­tar en el fo­co y no co­noz­co a nin­gún com­pa­ñe­ro a quien le gus­te que al­guien pre­su­pon­ga lo que va a ha­cer cuan­do su gran ac­ti­vo es su vo­to se­cre­to y per­so­nal. No es bueno es­tar los úl­ti­mos dos o tres días de cam­pa­ña te­nien­do que dar ex­pli­ca­cio­nes to­do el día.

Se di­jo que lo ha­bía fil­tra­do la pro­pia can­di­da­tu­ra. Al­go que nos ha­ce da­ño, ¿có­mo lo va­mos a fil­trar?

Por­que no se va­lo­ró que po­dría ha­cer da­ño. Pues en­ton­ces en­con­trad­lo y de­ca­pi­tad­lo (al res­pon­sa­ble).

¿La in­fluen­cia del je­que ku­wai­tí Al Sa­bah ha si­do tan de­ci­si­va en fa­vor de To­kio? El je­que es tre­men­da­men­te in­te­li­gen­te, no duer­me, tra­ba­ja las 24 ho­ras, tie­ne una men­te muy bue­na pa­ra las elec­cio­nes y le gus­ta el po­der. Es le­gí­ti­mo que le gus­te el po­der, a quién no le gus­ta. Él mue­ve hi­los, pe­ro al fi­nal, cuan­do te sien­tas en tu me­sa con el apa­ra­to pa­ra vo­tar, es tu de­do y no lo sa­be na­die. Pue­de ha­ber te­ni­do in­fluen­cia por­que es un hom­bre in­flu­yen­te. Pe­ro si ma­ña­na jue­ga el Ba­rça con­tra el Al­cor­cón y di­go: “Me en­car­go de que ga­ne el Ba­rça, no os preo­cu­péis”. Y ga­na el Ba­rça, ¿cuán po­de­ro­so soy? Po­de­ro­so se­ría ha­cer ga­nar al Al­cor­cón, no nos equi­vo­que­mos.

¿Y no pue­de ser que ha­ya pri­ma­do más el ne­go­cio que que­da por ha­cer en To­kio que el que ya es­tá he­cho en Ma­drid? Los miem­bros del COI no ha­cen ne­go­cio. Nin­guno. Ni son cons­truc­to­res, ni van a po­ner res­tau­ran­tes. Ne­go­cio, que se ha­ga en una ciu­dad u otra, a no­so­tros nos trae bas­tan­te sin cui­da­do. Nos in­tere­sa si el COI pue­de con­se­guir un Bar­ce­lo­na o un Lon­dres con un nue­vo ba­rrio. Lo que sea que al­guien di­ga: “Olim­pis­mo es bueno”.

¿Ma­drid 2024? Aho­ra no se pue­de pen­sar en na­da, hay que ir a los cuar­te­les de in­vierno. Hay un nue­vo pre­si­den­te, ver cuá­les son sus di­rec­tri­ces y cual­quier de­ci­sión so­bre una nue­va can­di­da­tu­ra es to­tal­men­te pre­ma­tu­ra.

¿Afec­tó que pa­ra 2024 pue­da ha­ber ciu­da­des eu­ro­peas? Sin nin­gu­na du­da. No con­tra Ma­drid, a fa­vor de sus in­tere­ses. Es mas fá­cil pa­ra Es­pa­ña con­se­guir vo­tos en Chi­na o en el Le­jano Orien­te que en los paí­ses gran­des eu­ro­peos. Es­to no es mal­dad, ni trai­ción, es un sis­te­ma que fun­cio­na así. No exis­te el vo­to de blo­que eu­ro­peo. ¿Aho­ra son más fac­ti­bles los jue­gos de in­vierno de Bar­ce­lo­na 2022? No ten­go ni idea, a tres días de que nos ha­yan me­ti­do es­to.

El al­cal­de de Bar­ce­lo­na di­jo que só­lo su ciu­dad po­día ga­nar a Es­tam­bul y To­kio. Con to­do res­pe­to al al­cal­de, al que ten­go un enor­me ca­ri­ño, no es­toy de acuer­do. Ma­drid hi­zo un tra­ba­jo que le cos­ta­ría a nin­gu­na ciu­dad es­pa­ño­la re­pli­car y el re­sul­ta­do ha si­do el que ha si­do. Hay que me­di­tar mu­cho.

¿Fue un error el dis­cur­so del ca­fé con le­che? Ha­bía una can­di­da­tu­ra tur­ca con tur­cos, ja­po­ne­sa con ja­po­ne­ses y es­pa­ño­la con es­pa­ño­les. Nin­guno te­ne­mos el in­glés co­mo len­gua ma­dre y es in­jus­to y cruel me­ter­se con cual­quie­ra por no do­mi­nar el in­glés. Y ten­go que de­cir que el dis­cur­so de la al­cal­de­sa, igual que el mío, el del pre­si­den­te, el de to­dos, es­ta­ban tra­ba­ja­dos en con­jun­to, re­vi­sa­dos por to­dos, y soy yo tan res­pon­sa­ble de las pa­la­bras que di­jo la al­cal­de­sa, del ca­fé con le­che, co­mo ella de las co­sas que yo di­je; por­que yo co­no­cía esas pa­la­bras y las ha­bía oí­do en in­fi­ni­dad de oca­sio­nes, y me pa­re­cie­ron bien. To­dos so­mos po­lí­ti­ca­men­te res­pon­sa­bles del con­te­ni­do. Más un equi­po de ase­so­res que nos ayu­da­ron a crear. No es una ocu­rren­cia, a lo me­jor es una pa­to­si­dad, pe­ro de to­dos. To­do es­ta­ba mi­li­me­tra­do.

Tho­mas Bach aca­ba de ser ele­gi­do pre­si­den­te del COI. Bach es miem­bro des­de 1991, ha si­do oro olím­pi­co, ha lle­va­do to­das las co­mi­sio­nes del mun­do, lle­va la co­mi­sión ju­rí­di­ca, tie­ne to­da la ex­pe­rien­cia que se pue­de te­ner y ha ga­na­do por una cla­rí­si­ma y am­plia ma­yo­ría. Se ha de­mos­tra­do que el COI es con­ser­va­dor y que te­ne­mos la con­fian­za pues­ta en al­guien que no es nin­gu­na sor­pre­sa.

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