Publico o privado: La importancia de revisar la historia. Via Expansion by Think Tank Civismo

La hitoriase repite. Son los mismos tics, con distintos personajes. Cambian los tiempos, cambian las personas pero no las situaciones. El mundo es como una montaña rusa, subes y bajas y siempre cometemos los mismos acierto y los mismos errores. Supongo que ni los avances geneticos pueden modificar un ADN totalmente consolidado. Para hien y para mal. No obstante, recomiendo a todos que estudiemos el pasado o que hagamos memoria. No nos vendria mal.
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LA POLÍTICA ECONÓMICA IMPORTA Francisco Cabrillo. Madrid 30/07/2013
Esplendor y decadencia de la empresa pública
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La idea de que el Estado debe llevar a cabo determinadas actividades empresariales en beneficio del rey, de su corte o de la nación es antigua. Pero el creador de un modelo sistemático de empresas controladas por la corona fue Jean-Baptiste Colbert, el todopoderoso ministro de Luis XIV de Francia. Con el nombre de colbertismo ha pasado así a la historia un conjunto de doctrinas de política económica que constituyen la máxima expresión del mercantilismo. Colbertismo significa proteccionismo aduanero, empresas públicas, control estatal de la economía y regulación de la mayor parte de las actividades productivas que puedan llevarse a cabo en un país.
La España del siglo XVIII heredó esta tradición francesa y los reyes de la dinastía borbónica pusieron en marcha numerosas empresas públicas dedicadas tanto a suministros militares (fábricas de cañones, astilleros, etc.) como a bienes de consumo (paños) o productos de lujo para las clases altas del país (cristal, tapices o alfombras). Este tipo de industrias perdió su sentido, sin embargo, en el siglo siguiente, ya que se consideraba que no era el sector público quien debería dirigir las actividades industriales del país. Ya en el siglo XX el desarrollo de la empresa pública moderna en España tuvo, sin duda, dos protagonistas, ambos militares y gobernantes autoritarios: Primo de Rivera y Franco. El primero creó diversos bancos públicos y dos compañías tan importantes en la historia económica de nuestro país como Telefónica y Campsa. El segundo fundó, tras la Guerra Civil, la institución más relevante en la historia de la empresa pública en España, el Instituto Nacional de Industria. Desde el INI se fomentó la creación de empresas públicas industriales, en el marco, primero, de una política de autarquía y, más tarde, de la planificación indicativa.
Pero los tiempos cambian y, a partir de la década de 1980 –primero en Gran Bretaña y luego en muchos otros países, España entre ellos– se inició un proceso de privatizaciones que tenía como fundamento la desconfianza creciente que se había generado hacia las empresas gestionadas por el Estado. La crisis económica y la insuficiencia de recursos financieros del Estado han puesto de nuevo de actualidad las privatizaciones. Pero los déficit presupuestarios no deberían ser el principal argumento a favor de estas políticas. La cuestión fundamental en las privatizaciones es la conveniencia o no de que sea el Estado quien ofrezca a la sociedad determinados bienes o servicios. Muy pocas veces ha sido refutada empíricamente la idea de que el Estado es un mal empresario. Cuando es la administración la que se encarga de la provisión de bienes o servicios, éstos suelen ser más caros y de peor calidad que los que suministra la empresa privada. Es cierto que existen bienes públicos (como la defensa o el orden público), cuya provisión por el mercado plantea problemas. Pero el número de tales bienes es muy reducido; y la mayor parte de las actividades del sector público se encuentran en el sector de bienes privados.
¿Significa esto que la empresa pública ha muerto? No cabe duda de que su prestigio se ha reducido. Pero la red de intereses creados en torno a este tipo de empresas hace que sea difícil prever su total desaparición. Entre otras cosas, porque siempre habrá algún ministro, algún presidente de Comunidad Autónoma o algún alcalde que, como Colbert, piense que si toma las decisiones, las cosas irán mejor.
Think Tank Civismo

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