Detras de un gran entrenador hay un gran campeon by Santiago Alvarez de Mon via Expansion

Tanto se ha escrito, se escribe y se escribira sobre Rafa Nadal, que pocos articulos son genuinos y originales. Se han agotadonlos epitetos, adjetivos cualificativos, elogios, alabanzas….La admiracion que despierta Nadal, ya no es solo por sus triunfos, sino tambien por su talante, por su forma de ser , por su forma de afrontar la vida y lo que algunos llaman exito. Rafa es el ejemplo que nuestros jovenes deberian seguir y los no tan jovenes. Magnifico articulo de Alvarez de Mon. Leanlo, vale la pena

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OPINIÓN Santiago Álvarez de Mon 12/06/2013
Detrás de un gran campeón, hay un gran entrenador
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Hace unos meses escribí en estas mismas páginas: “Para un deportista que tiene en su fortaleza mental, en su diálogo interior, su mejor golpe, las dudas producto de una lesión delicada y recurrente son el peor contrincante. Acostumbrado a trabajar y correr a tope, esta vez el partido es de otra índole. Obligado por las circunstancias toca parar, descansar. El dolor persiste, su cuerpo no le transmite buenas sensaciones. Es un enemigo que aflora dudas sobre su carrera. Enganchado al presente, viviendo día a día, sortea nubarrones que presagian lo peor”. Con paciencia acaba saliendo el sol, se alcanza un triunfo excepcional. Impresionado por su asombrosa reaparición, sabiendo que es el actor principal de una película legendaria, sin olvidarme de su equipazo, hoy me detengo en la figura de tío Toni.
Entrenador y mentor, su estilo de trabajo guarda lecciones magistrales para muchos de los lectores de EXPANSIÓN. Aún tengo grabada en mi memoria mi primera entrevista con él en el otoño del 2008. Personalidad extraordinaria, libre, honesto, su conversación es sincera y espontánea. Aquí dejo algunas pinceladas que explican la gesta del domingo. Interesándome si ganaría en Australia y Nueva York, entonces no había conquistado esos dos Gran Slam, me contestó: “No tengo ni idea. Quiero creer que sí, pero no viajo tan lejos, a mí lo que me preocupa es aprender, que Rafael siempre esté progresando. Esos títulos llegarán, y si no, señal de que no los merecemos. Siempre he basado el trabajo en una serie de principios, el orden, el esfuerzo, la voluntad, el sacrificio, sobre los que debo concentrarme. Lo otro no lo puedo controlar”.
Elemental, amigo Watson. Dirige la inteligencia, talento y esfuerzo de su pupilo hacia el proceso de aprendizaje, hacia las claves del juego, y el resto… ocurrirá. “A Rafael no le permito excusas, que si el viento, la pista, las bolas… esas circunstancias son las mismas para el adversario.” Bromas, las justas. Excusas, prohibidas. Victimismo, tolerancia cero. Todo gira en torno a la responsabilidad personal, a la madurez del jugador para asumir los retos y enfrentarse a ellos con resolución y optimismo. ¿Lugar del error? Central, inevitable, dada nuestra falible condición, mejor familiarizarse con él. “En los entrenamientos, cada vez que cometía un error, parábamos y le preguntaba, ¿qué ha pasado? ¿Cuál es el movimiento correcto? Hablamos de los errores con toda naturalidad y sencillez. Cuando te hundes por un fallo es una presunción exagerada de tu capacidad. Lo normal es que falles, eres humano. Si no lo ves así eres un soberbio, un impaciente”. Aplastante. ¿Surge el fallo? No pasa nada, lo más natural del mundo. Se para, se graba, se estudia el movimiento, se corrige el vicio, intentando consolidar las virtudes y hábitos necesarios.
Cuando le pregunté a Rafa por lo que más recordaba de los entrenamientos de su infancia, me respondió: “Creo que entrenaba mucho la cabeza, la capacidad de sobreponerte a las adversidades. Cuando fallaba un golpe, mi tío siempre me preguntaba lo mismo, ¿por qué has fallado? Es un ejercicio mental que entiendes perfectamente; así es más sencillo rectificar y encontrar una solución. Mi tío me ha ayudado a convivir con el error, a tener una mentalidad positiva. Si te torturas, un punto importante te puede costar los cinco siguientes”. Que se lo digan a tanta estrella fugaz que desiste al primer contratiempo. La única manera de llegar y mantenerse arriba es trabajar la cabeza, de lejos el arma diferencial de Nadal.
“La verdad es que la presión te afecta –reconoce Toni–. La cabeza vuela. Si la has entrenado para sufrir la presión, para aprender de los errores, para concentrarse en cada punto, hay más posibilidades de responder bien”. Rafa se aferra a cada punto, aprieta los dientes, gana su partido mental, y esa actitud le catapulta hasta la victoria final. “Creo que sale natural porque sale de lo más hondo, porque se ha ensayado mucho y el movimiento está muy trabajado. Ésa es la clave del entrenamiento, memorizas, automatizas todo, ya ni lo piensas”. Los mejores golpes salen porque se sienten, no se rumian obsesivamente. Nadal intuye las jugadas, vuela por la pista, lee los partidos, fluye en una mezcla de armonía y energía porque el tenis sigue siendo un juego, una diversión. No teme perder, está en paz con esa posibilidad. Toni le ha entrenado para ganar su partido interior, el que libra consigo mismo, no contra él, y por eso gana tantas veces. Nada es por nada. Enseñanzas de un campeón irrepetible, imprescindibles para una sociedad psicológica y moralmente a la defensiva.
Profesor del IESEimage

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