Destino: Hacia una nueva era y orden mundial (cap 3 y ultimo) 8/1/2013 via Expansion

Expansión Pro Orbyt.
A FONDO Gabriel Masfurroll 08/01/2013
Destino: una nueva era y un nuevo orden mundial (y III)
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Inicio aquí mi último artículo con reflexiones sobre el nuevo orden mundial que creo nos guiará en esta nueva era. Analizando el papel de los países protagonistas, no quiero olvidarme de EEUU. Aquel país joven, emprendedor, ágil, rico y heterogéneo, está perdiendo su frescura. Quiere parecerse a Europa y busca la fórmula del Estado del Bienestar. Además, su posición de país líder mundial le ha llevado a cometer errores que ahora está pagando. No obstante, a EEUU le queda su posición de liderazgo en la obtención y mantenimiento del talento. Seguirá liderando muchos años el ránking de país emprendedor. Solo falta que sepa mejorar su eficiencia, sí, sí, he dicho su eficiencia, pues su riqueza y su falta de necesidades acuciantes durante muchos años les ha permitido vivir en la abundancia de recursos. Todo parecía fácil. Ahora no lo es. Sólo que agudice su ingenio o importe talento en esta dirección, la búsqueda de la verdadera eficiencia, permitirá a este gran país seguir liderando la economía mundial, aunque eso sí, contra rivales duros de roer como China o el resto de BRICS.
Y finalmente quiero hablar de África, el gran continente olvidado. Yo creo en África y aventuro que será la gran apuesta de nuestro mundo en la segunda mitad del siglo XXI. Si consiguen desembarazarse de los colonialismos (ahora tiene el chino) que tanto daño les hicieron, recuperar sus culturas y añadir la riqueza y el talento de otras culturas y orígenes, pero no por la fuerza, sino por voluntad propia, pueden llegar a ser imparables. El mejor ejemplo y que otros países deberían mimetizar, es Ghana.
Éste es el mundo en que vivimos, donde nada es lo que parece y en el que impera por desgracia, de momento, el refrán castellano que dice: “El que no sabe lo que busca, cuando encuentra, no sabe lo que encuentra…”. Así estamos nosotros, sumidos en una tremenda crisis, buscando la salida, pero equivocándonos de puerta una y otra vez. Además actuando por desgracia con el sálvese quien pueda que no es otro que el paradigma del individualismo y egoísmo humano que suele acabar con situaciones de odio y rencor que en lugar de unir para hallar soluciones, lo único que hacen, es desunir, enfrentar y con ello agravar la situación. No soy optimista y la historia me cuenta que siempre, una crisis de identidad y valores acompañada por otra de tipo económico y social, suele acabar de forma traumática y con rupturas tremendas que dejan efectos colaterales injustos y en los que suelen pagar los menos culpables. Ojalá me equivoque, pero creo que ya me entienden, ¿verdad?
En conclusión, las fuerzas del destino nos conducen hacia una nueva era y un nuevo orden mundial que regirá este siglo XXI y quizás el siguiente. Los esfuerzos individuales de cada país, así como los vanos intentos colectivos de las grandes organizaciones de países, no impedirán en mi humilde opinión que las fuerzas que siempre han regido la historia de la humanidad cambien. Resistiremos un poco más o un poco menos, pero el cambio está de camino.
Los humanos creemos que somos más poderosos y capaces de conducirnos de lo que en realidad somos. Aunque suene catastrofista, no es así. Influimos, sí, pero poco. Cabe recordar las palabras de Churchill en la Cámara de los Comunes donde dijo: “Inglaterra no tiene amigos o aliados permanentes, tiene intereses permanentes”. Ésta ha sido la cultura que ha prevalecido durante décadas y, en mi opinión, está en su ocaso, pero ¿hacia dónde vamos y cuál será el destino? No lo sé, pero sí tengo claro que en unos años, sobre el 2025, se habrá configurado un nuevo orden mundial y nosotros, todos, cada uno a su manera, deberá asumir su papel y una vez más ejecutarlo lo mejor que sepa.
Siento que estas líneas puedan parecer algo frívolas y poco consistentes, pero así lo veo y así lo cuento. Me cuesta, hasta a mí me parece increíble, pero al tiempo. Hemos exprimido el sistema y orden actual y el propio mundo necesita el cambio. Las circunstancias que vivimos, los distintos movimientos que todos ejercemos y los propios flujos existentes que soy incapaz de describir, nos conducen al cambio.
No es la Apocalipsis, sinceramente es un cambio para mejor, pero como siempre se producirán pérdidas colaterales y sufrimientos injustos. Así ha sido siempre la historia de la Humanidad y así seguirá, espero que para bien de todos.
Dicen que todo tiene un porqué y en este caso parece que una vez más, hemos agotado el modelo. Creo en el destino, podemos ayudar pero el camino está trazado. De nosotros dependerá que seamos capaces de hacer una mejor o peor transición.
Fundador de Wings4Business

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